Promesa de amor (#1.0)

Capítulo Siete

2 de junio de 2009

Le agradecemos a la chica antes de volver a mirarnos. Al no tener ninguna idea para empezar a hablarle mi cabeza recuerda el frío e inconscientemente froto mis manos para tomar calor. Cuando levanto la vista hacía el de nuevo, reconozco su expresión y sonrío.

-Deja de mirarme con esa expresión de "Te lo dije" -Caleb suelta una pequeña risa que me hace entrar en confianza.

-Te dije que en Londres cuando crees que no hará frío lo hay, y mucho frío. 

-Estamos en primavera, a tres semanas de verano, y lo normal sería que hiciera un poco de calor. Aún no me he acostumbrado a Londres.

-¿Tu ciudad no era así?

-En mi ciudad respetan las estaciones -Volvemos a reír y me gusta ser la causante de que sonría. De esto si podría acostumbrarme.

-Tu amiga es bastante agradable -De inmediato recuerdo que Rose había aparecido solo para molestarme y siento un poco de vergüenza por ese momento.

-Es una muy buen amiga, aunque un poco chismosa.

La mesera aparece dejando nuestros pedidos, volvemos a agradecerle y ambos damos un pequeño sorbo para comprobar que están exquisitos. En el proceso nuestras miradas estaban conectadas, yo apreciaba sus ojos azulados con algunas tonalidades de gris para después bajar hasta sus labios y observaba como él hacía el mismo recorrido.

Ese trago basto para que nos olvidáramos de las otras personas en el lugar y conversáramos como si estuviéramos en la biblioteca. Nuestra charla fue divagando entre distintos temas, saltábamos de uno a otro con coordinación y sabíamos hasta donde debíamos de llegar. Admitíamos cuando uno sabía más que el otro y nos deleitábamos al escucharnos mutuamente llenándonos de información. Terminamos tan metidos en la conversación que cuando nos dimos cuenta de que teníamos que irnos, no llevamos ni la mitad de nuestros batidos.

Tuvimos que seguir nuestra charla en el camino, como Caleb se había ofrecido a acompañarme no detuvimos nuestras bocas en ningún momento y al tener más espacio, íbamos moviéndonos de un lado a otro mientras nos expresábamos.

Aunque en realidad yo era la que no se quedaba quieta, ya que Caleb seguía con su postura seria, sin embargo, desde hacía un tiempo notaba que a mi lado se encontraba más flexible y empezaba a sonreírme más. Lo que hacía que me sintiera más alegre.

-¿Cómo es que no sabes sobre el incidente del año pasado? -Estábamos a unas pocas cuadras del departamento, así que habíamos decido hablar de un tema corto para no tener que cortar nuestra charla a la mitad, pero parecía que se convertiría en uno largo.

-Nunca he escuchado de él.

-De acuerdo, te diré. Un chico supuestamente iba a hacerle una broma a un compañero, pero termino tirándole queso derretido a una profesora y estuvo a muy poco de ser expulsado -Reímos. Justo he terminado de hablar cuando llegamos a la puerta, como sé que hasta acá llegó nuestra salida tengo que despedirme-. Fue una buena noche. 

-Espero que apruebes más exámenes, así podré invitarte de nuevo -He subido a uno de los escalones, estamos más a menos a la misma altura y puedo ver algo especial en sus ojos al verme. 

-Trataré de esforzarme o… -Me acerco un poco a él- puedes invitarme de todas formas sin una excusa -Nuestros rostros están tan cerca que con un simple empujón podríamos besarnos. Entonces tomo valor y beso su mejilla, hubiera preferido otro sector pero mi valor no llega a tanto-. Adiós Caleb.

Después de escuchar su despedida entro y me apoyo en la perta, cierro los ojos un momento y no puedo reprimir una sonrisa.

-Son jodidamente patéticos –Abro los ojos encontrándome con Olive- ¿Un maldito beso en la mejilla? ¿Aprueba así te invito otra vez? ¡Maldita sea! Parecen sacados de una puta película adolescente de los cincuenta -Le hago una mala cara, aunque termino sonriéndole por lo que ha dicho-. Tienes que jodidamente admitirlo, parecen unos nerds.

Aunque seríamos unos lindos nerds juntos.

***

Coloco el lápiz en mi boca mientras releo lo que he escrito. 

Desde que he vuelto del trabajo, habíamos tenido que aparecer después de que la mitad de nosotros tenía resaca, había retomado el artículo y desde entonces había estado cambiando, arreglando, eliminando y releyendo hasta el cansancio. Pero aunque esta nota había absorbido la mayor parte de mi tiempo, no me cansaba. Suponía que el enojo que sentía por el político, sus actos y sus mentiras me daban las fuerzas para mostrarles la verdad a las personas y que James Brown terminará en un lugar en donde nunca más podría volver a hacerle algo así a alguien. 

Estiro mis brazos para relajarme y decido que será mejor tomar un descanso antes de que mi cabeza explote. Me adentro en la cocina en busca de un vaso de agua y un bocadillo, disfruto de darle un gusto a mi cuerpo mientras me distraigo viendo los mensajes que tengo. Los primeros que tengo son de Ethan y sonrío al recordar de lo que estábamos hablando.

Hemos seguido intercambiando mensajes. Ethan ha dejado de tratar de coquetear conmigo lo que hizo que habláramos con más fluidez. Admito que disfruto hablar con él, está interesado en los mismos temas que yo y tenemos gustos parecidos lo que hace que nuestras conversaciones sean entretenidas.



Martina B

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En el texto hay: peligro, separacion, dudas por amor

Editado: 17.10.2020

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