Promesa de amor (#1.0)

Capítulo Diez

13 de junio de 2009

Guardaba mis últimos objetos en el bolso para dejarla lista a la espera de mi acompañante. Durante todo este proceso Olive no había dejado de mirarme.

-¿Cómo es jodidamente posible que aún no hayan intercambiado números?

-Cuando estamos juntos solo nos concentramos en hablar. Ninguno toca su teléfono para distraerse, porque no lo necesitamos.

-De todos malditos modos, deberías pedírselo esta noche –Se acomodó en el sillón-. Así también podrán hablar por ahí. Seguro que podrán recomendarse jodidos libros o documentales para ver en la televisión.

-¿Tú crees que somos unos completos nerd, no?

-¿Acaso no lo son?-La ignore para asegurarme de que tenía todo listo.

En cuanto escuche el timbre, tome de inmediato el bolso y me dirigí a la puerta.

-Llevo llave, así que no hace falta que me esperes –Baje las escaleras-. ¡Nos vemos, Oli!

-¡Joder! ¡Sabes que no me gusta que me llamen Oli! ¡Luego me cuentas malditamente todo!

Al abrir la puerta me encuentro con una chaqueta de jean al conjunto con unos jeans y mis botas preferidas. Caleb estaba más atractivo que de costumbre y estaba segura de que parecía una idiota por no poder apartar mis ojos de él.

-¿Lista? –Asentí para empezar a caminar.

Nos tomó unos quince minutos llegar a los bolos, pero para nuestra no se encontraba lleno. Pedimos una pista y nos acercamos para empezar a jugar. Yo me iba preparando al doblar mi camisa mientras Caleb compraba unas gaseosas.

-¿Quieres empezar? –Le cuestioné una vez que se incorporó a mi lado- Solo he jugado una vez en mi vida y no puedo alagar que lo hice bien.

-Hagamos un tiro cada uno, de prueba –Tomó una de las bolas entre sus manos-. El que tire más, es el primero que empieza.

-Pero, ¿Cómo haremos con los puntos?

-Le pedimos al chico que borre todo para empezar de nuevo –Movía mi cabeza afirmativamente sin apartar la mirada de él. Ahora no se trataba de lo bien que se veía, aunque lo seguía estando, sino que lo notaba más relajado.

Caleb derivo tres conos y yo cinco, por lo que fui la primera en empezar. Después de pedirle al chico de la recepción que nos borrara los puntos, tiré lo mejor que pude intentando de conseguir varios puntos. Aunque no fueron los suficientes. En el turno de Caleb, el primer tiro que lanzó se fue hacía uno de los costados, así que después de reírnos lo ayudé a tirar los siguientes. Lo que fue una excelente excusa para tocar sus manos. 

Al terminar la primera partida decidimos tomarnos un descanso. Que terminó convirtiéndose en unas de las conversaciones que teníamos en la biblioteca casa todos los días. Comentábamos los temas que me encontraba viendo en donde Caleb me daba algunos consejos para recordar puntos importantes. Aunque de lo que más nos gustaba hablar era de la asignatura en común que teníamos, en la cual él iba dos años adelantado, lo que ocasionaba que terminara pidiéndola que me explicara algún tema que aún no había terminado de ver.

En realidad, le pedía que hiciera eso para poder escucharlo hablar y ver como se comunicaba conmigo. Me gustaba recordar como habían sido nuestras primeras charlas y verlo a ahora relajado y cómodo a mi lado. O por lo menos eso me gustaba pensar.

Al regresar de los bolos, comentábamos los tiros fallidos que habíamos hecho. Yo aún seguía riéndome al recordar el momento en que Caleb casi termina en el piso por lanzar la bola. Mi risa duro hasta que llegamos a la puerta del departamento.

Como había hecho la última vez. Me subí al escalón para estar casi de la misma altura. De esta forma tenía su rostro más cerca.

-Deberíamos repetirlo –Empecé a acariciar de a poco mis brazos-. Así podrás ir mejorando y, tal vez, algún día terminar siendo un buen equipo.

-Haríamos un buen equipo.

-Ya la invitaré a Rose y a su novio –En su rostro hubo una expresión extraña que no logré descifrar del todo, por lo que lo atribuí al miedo-. Cuando seamos buenos, así que no te preocupes aún –Reí, aunque al no verlo reacción supe que había fallado en acertar su expresión.

Al sentir la ráfaga del helado viento, me apretujé con mis brazos. Caleb sin decir nada se quitó el abrigo y lo colocó sobre mí.

>> No hacía falta… -Fue entonces que note lo cerca que estábamos.

Caleb estaba acomodando su campera sobre mi espalda para que no se cayera. Aunque su mirada no estaba fija en mis ojos, yo no dejaba de recorrer con los míos todo su rostro. Apreciando cada detalle. Cuando termino fue entonces que nuestras miradas se encontraron.

Fueron solo unos segundo. Fueron solo unos segundo en donde una imagen fugaz de él acercándose para besarme pasó por mi mente. Fueron unos segundo en donde desaproveché mi oportunidad.

-Adiós, Maddie.



Martina B

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En el texto hay: peligro, separacion, dudas por amor

Editado: 17.10.2020

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