Prostitute

Capítulo 12

Demian Black:

 

Besaba sus labios con desesperación, amaba a Mia como si no hubiera nadie más en mi vida, como si solo ella existiera. Quería demostrarle que era hacer el amor y sobretodo iba a hacer el primer hombre que estuviera con ella.

Mia también me abrazaba y besaba con amor. Conforme los besos y las caricias iban subiendo la ropa iba desapareciendo, bueno la mía más que nada ya que quería dejar lo mejor para el último, quería desnudarla con mis manos para besar y contemplar todo su cuerpo.

—Demian —susurraba con miedo.

—¿Qué pasa cariño? —pregunté besando su cuerpo.

—Tengo miedo —se escondió en mi cuello.

—¿Por qué cariño? —cuestioné.

—No lo sé —hizo un puchero.

—Yo te cuidaré, no te pasará nada —le susurraba en sus labios.

La acosté en la cama para que pudiera besarla porque esta noche sería mía, solo mía. Sentía que Mía estaba muy rígida y nerviosa, pero mis ganas de estar con ella eran más que el tiempo que tenía.

Iba a comenzar a levantar su vestido cuando me interrumpió la música de mi celular indicándome que m estaban llamando.

—Contesta —dijo Mía.

—Terminaré rápido.

Me levanté de la cama con bóxers ya que era mi única prenda que tenía en mi cuerpo. Busqué mi celular el cual estaba en el suelo junto con mi pantalón.

—Bueno —contesté.

Había respondido sin ver quién era él quien me llamaba, me dieron una noticia que hizo que perdiera la noción del tiempo.

—¿Qué sucede? —preguntó Mía acercándose a mi lentamente.

—Mía tu hermano se puso mal.

(...)

Fuimos corriendo al hospital eran las 11:00 pm cuando llegamos al doctor para ir a ver cómo se encontraba Paul. En el camino hacia aquí Mía estuvo muy nerviosa y con ansiedad, tuve que poner mi mano encima de las suyas para que dejara de moverse.

Cuando bajamos de mi auto caminamos apresurados al edifico para ir a paso veloz al cuarto de Paul.

—Tranquila Mía, todo saldrá bien —traté de tranquilizarla.

—¿Cómo hacerlo? Si lo último que le dije fueron cosas horribles, si le pasa algo sé que será mi culpa —sollozaba.

—No, tranquila él estará bien.

Bueno, eso esperaba.

Cuando llegamos al cuarto Mía pasó rápidamente las ver cómo estaba su hermano. Al verlo no podía negarlo, pensaba que iba a fallecer en cualquier momento. Sus ojos estaban hundidos, aguados y hondos, sus labios estaban blancos y su rostro no tenía color.

Mía se encimo en él para abrazarlo y llorar en él.

—Perdóname —sollozaba Mia en Paul.

—No me voy a morir Mía, tenemos mucho que hablar —reía Paul.

—Pero me dijeron que te habías puesto mal —se excusó.

—Solo tuve un poco de fiebre, no es para tanto Mía —sonrió.

—Me asusté mucho tonto —lo golpeó Mía.

—¿Puedo hablar con tu novio? —preguntó Paul viéndome a mi.

—Si —dijo dudosa.

Miré a Mia sonriendo para que se fuera de la habitación, ella se fue de la habitación mirándome con un poco con nervios para después dejar la habitación.

Me imaginaba de que quería hablar Paul pero aunque fuera más grande que él no estaba listo para esta conversación y menos viendo su estado.

Me senté en una silla que estaba a lado de la camilla para que estuviera un poco más cómodo, ahora él quien tenía nervios era yo.

—¿De qué quieres hablar? —pregunté sin que no notará nada de nervios en mi.

—Sobre mi hermana está claro —habló sin detenerse.

—¿Qué pasa con ella? Si quieres que me aleje de ella estás muy equivocado —negué.

—¿En serio trabaja para ti? —cuestionó.

—Si, como recepcionista de mi piso —respondí.



Violett

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En el texto hay: romace, comprada

Editado: 08.09.2018

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