Querido Cupido

Capitulo 31. Muéstrame que brillas más que el sol.

 

Mentiría si dijera que estoy bien, el dolor sigue punzando en mi pecho abriendo una grieta inmensa que no sé si lograré cerrar. Ayer Anthony tuvo una recaída y lo han vuelto a trasladar a la UCI, no dormí más de una hora y las ojeras bajo mis ojos son un recordatorio de ello. Con el animo por los suelos abro el portal y salgo a la calle. Hace un día esplendido, el sol brilla en el cielo azul, los pájaros cantan desde las copas más altas de los árboles y las familias están comiendo en el cuidado césped del lago Avon; solo hay un problema y es que yo no me siento esplendida, yo solo siento un cortante frio que entumece mis extremidades

Me aferro a la tela suelta de mi camisa y suspiro pestañeando las lagrimas que se acumulan en mis ojos. Al girar un jadeo se escapa de mi irritada garganta.

Eros está recargado sobre el reluciente capo de un descapotable rojo, desde allí me escudriña con sus oscuras gafas de sol sobre sus ojos. Trato de sonreír, pero lo único que consigo es una mueca desagradable. Con ese polo rosa y esas bermudas blanco crema él se parece a un modelo de portada, a un pastel recién sacado del horno.

Vryzas camina firmemente sobre la acera y se planta frente a mí. Por un momento creo que me voy a derrumbar y suspiro cuando su aroma se convierte en un bálsamo calmante para mis emociones. El llanto arde en mis ojos y mi garganta se seca. Me molesta no poder ver el brillo de sus ojos dorados. Los suaves labios del griego presionan los míos en un tierno y reconfortante beso. Los latidos de mi corazón aumentan.

—Buenos días, to méli mou. — saluda con la incertidumbre impregnada en su grave voz.

Consigo que una simple frase salga de mis labios después de más de doce horas sin hablar. —Buenos días.

Los suaves dedos del griego acarician mis mejillas y cierro los ojos maravillada—¿Qué anda mal?

Mi labio inferior tiembla y mi rostro se contrae por la frustración, tristeza e impotencia que estoy sintiendo

—Anthony, no está bien. —musito con voz pastosa.

—¡Oh, nena!

Cuando sus brazos se envuelven a mi alrededor y mi cabeza descansa sobre su pecho me desvanezco llorando descontroladamente con el corazón en un puño. 

—He venido a llevarte a un sitio que es muy importante para mí, creo que allí lograras que tu animo suba un poco.

Asiento, nada puede subirme el animo, yo solo quiero que él despierte para poder ver sus ojos color canela otra vez. Como si fuera un zombi el magnate me ayuda a subir y abrocha mi cinturón, la suave tapicería de cuero se paga a la piel desnuda de mis muslos y contemplo fascinada los detalles en madera que tiene el interior del vehículo.

Nadie dice una palabra y puedo notar que el griego está tenso tratando de contener sus impulsos, me acongojo en el asiento blanco y el motor del coche gruñe mientras salimos disparados por la carretera. El viento comienza a desordenar mi cabello y yo me relajo poniendo me mi mente en blanco. Las hojas de los arboles están tomando tonalidades amarillas y rojizas. No sé a donde estamos yendo, pero confío plenamente en Cupido. Pasamos bajo un rustico puente de piedra gris y salimos en a una calle que cuenta con altos maizales a cada lado, de vez en cuando los ocultos ojos de Eros se clavan sobre mí para después volver a la carretera. Curiosamente no nos adentramos en ninguna carretera con mucho ruido y seguimos por la tranquilidad que nos da la bella naturaleza. Me está llevando a un lugar muy importante para él ¿significa eso que el muro de diamante que ha construido sobre su corazón se está destruyendo? Entonces decido aferrarme al amor que siento por Eros para que la oscuridad no me lleve a sus confines. 

El coche se detiene frente a un edificio de una planta, blanco y con un arcoíris pintado en la fachada, varias hileras de ventanales lo recorren. El magnate me da un casto beso en los labios que me deja con ganas de más, salta del coche y abre la puerta entrelazando nuestros dedos. Exhalo agarrándome con fuerza a su brazo.

Las puertas automáticas se abren dándonos pasos a una recepción de azulejos coloridos que cuenta con un recibidor de cristal y acero además de varias sillas de plástico pegadas a una pared.

―Buenos días.―saluda Eros a una recepcionista joven que no despega los ojos de él. 

―Buenos días, Señor Vryzas ¿Ella es la nueva integrante?―  el tono de voz meloso y el silencioso coqueteo que inicia con los movimientos de sus pestañas y su índice jugueteando con un mechón de su pelo rubio me incomoda. Los celos atraviesan mi corazón como miles de afiladas agujas y comprendo que estoy jodida.

Realmente nunca había sentido celos por nadie, es un sentimiento agridulce, difícil de explicar.

―No señorita Montero, Genova es mi invitada.―ladeo la cabeza como saludo observando con triunfo la decepción en el semblante de la rubia.

―Vamos―el magnate rodea mis hombros con su brazo y besa mi pelo dulcemente mientras nos movemos en un amplio pasillo iluminado por luces fluorescentes.

¿Por qué está actuando con tanta ternura? ¿Quiere seguir enamorándome tan cruelmente?

―¿Un momento bastante hostil señorita Sanders?—pregunta tratando de sacarme una sonrisa. 

―Le gustas a la recepcionista. Bueno, tú le gustas a todas las mujeres.

―Pero usted , señorita Sanders, es la única que me gusta a mí.

¡Oh, madre mía! Una cosquilleante calidez se instalan en lo más profundo de mi alma y las esperanzas resurgen de las cenizas ¡Le gusto! Me siento satisfecha, el sentimiento es reciproco.

―¿Dónde estamos?—indago examinando el lugar en busca de algún cartel. 

―Estamos en la fundación MaJo, creé este lugar para ayudar a todas las madres jóvenes que necesitan ayuda. Usualmente las recogemos de las calles en estado crítico y las traemos aquí. Tenemos un hospital con las mejores instalaciones que permiten la recuperación de las chicas. Pueden estar aquí hasta que encuentren su camino en una vida estable. Es lo primero que hice cuando inicié la empresa, las personas piensan que solo soy un donante de la fundación, tú eres la única que sabe que soy el fundador. Todo esto lo hice por mi madre, ella es un pilar muy importante para mí.―envuelvo mis brazos alrededor de su cintura y lo abrazo con fuerza.



Shawtyonlyjb

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En el texto hay: amor, millonario, magnate

Editado: 22.01.2020

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