Recordando a mis crush

ES MI IMPRESIÓN...¿O ESTABA CELOSO? (EDITADO)

—¡Sami! —Llamó desde un rincón.

—¡Paco! —Le respondí levantando una mano. Para ese entonces Daria ya no estaba conmigo, pues había corrido a los brazos de su amado.

—Vamos a sentarnos, acá no puedes ni escuchar tus pensamientos— Dijo apuntando hacia una mesa vacía que había en un rincón.

—Sí, claro—Respondí con una sonrisita tonta.

Podía sentir mi corazón latir a mil mientras nos acercábamos a la mesa.

Se sentó junto a mí, y como siempre que estábamos los dos, empezamos a hablar, reír y hasta cantar un poco las canciones que tocaban las bandas.

—¡Agh!, odio la universidad, realmente pienso que me puede ir mejor. —Le dije a Paco mientras ponía mala cara.

—No crea que sea para tanto, siempre exageras en ese tipo de cosas, todos sabemos que eres muy inteligente. —Respondió sonriendo mientras tocó mi rodilla y rápidamente la quitó.

Maldita sea, este niño debería estar enterrado en lo profundo de mi corazón y en vez de eso, está flotando en la superficie. Necesitaba un milagro, pero ya.

Cuando de repente, como caído del cielo, ahí estaba, un espécimen perfecto, casi hecho a mi medida.

Era el número 4.

Cuando lo vi lo primero que noté fueron sus rizos, casi dorados que caían sobre sus orejas, cubiertos por un gorrito negro que hacía que resaltasen. Sus ojos eran de un color entre verde y café claro, y ni hablemos de su sonrisa, yo me derretí con esa sonrisa.

—Eh… ¿Hola? —Me llamó a tierra Paco moviendo su mano frente a mí.

—Ah, lo siento, es que no conozco al chico con el que Lalo está hablando.

—¿Hablas de Doggie?

—¿Doggie?, ¿Algo así como perro?, y como por curiosidad ¿Cuál es su verdadero nombre? —Le dije a Paco sonriéndole para sacarle la información.

—No sé, nunca lo supe y tampoco me interesa saberlo— Y bebió un trago de cerveza.

—Si quieres saber pues averígualo tú misma. —Dijo cruzándose de brazos y levantando una ceja, como cuando solía molestarse.

¿En serio?, hace cinco minutos estábamos riendo, cantando, pasándola de lo más bien y ahora estaba que se lo llevaba el demonio.

Gracias al cielo era el turno de que Lalo tocara, así que nos acercamos a desearle suerte.

Daria y Doggie—O como se llamara—Estaban hablando con Lalo.

Decir que estaba nerviosa sería mentir. Estaba en pánico. Mis piernas no me respondían y apenas podía articular palabra.

—¡Hey!, nena perdón por dejarte sola corazón, pero es que tú sabes, mi chico me necesita—Rio Daria y le dio un beso a su novio.

—No te preocupes, vinimos a desearle suerte. — Respondí con las pocas palabras que pude articular.

—¡Aww gracias! — Dijo Lalo ofreciendo su mano para chocar los cinco.

—Por cierto, perdón. Él es Jamie, pero le decimos Doggie, porque es fiel como un perrito. —Musitó abrazando a Jamie por el cuello y dándole un coscorrón.

—Y ella es el Sami. —Dijo Lalo apuntando a mi dirección.

por favor, no me digas Doggie. —Sonrió Jamie agarrando mi mano y dándome un beso en la mejilla.

—Si te hace sentir mejor he escuchado que le ponen peores apodos a Lalo, sólo que los guarda en lo profundo de esa conciencia oscura que tiene. —Le dije tratando de romper el hielo, para lo cual obviamente era un desastre.

—Oh sí, créeme que conozco el fondo de ese precipicio y no quieres entrar ahí. — Respondió dándome esa sonrisa tan perfecta, a la que ya me estaba acostumbrando y estiró su mano para tocar mi cabeza.

—Sí bueno quién hambre. —Interrumpió Paco justo antes de que Jamie llegara a tocarme.

—Podemos ir a la barra por algo rápido antes de que Lalo suba al escenario. —Añadió

—Yo no pienso moverme de aquí. —Repuso Daria molesta.

—Mi precioso subirá cualquier momento al escenario y no me voy a perder ni un segundo.

—Si como algo podría vomitarlo todo men. —Contestó Lalo agarrando su estómago.

—No gracias, yo ya comí algo. —Sonrió Jamie.

—Bueno tal parece que sólo iremos tú y yo Sami. —Puso ojos de cachorro a medio morir.

—Mmm, sí de acuerdo. —No podía decirle que no, demonios.

Estaba frente a un espécimen perfecto y el maldito de Paco aún me controlaba.

—Parece que tú y Doggie se están empezando a llevar bien. —Gruñó mientras mordía su sándwich.

—Emm… a mí sólo me parece que fue amable. — Le respondí mientras intentaba descifrar todos los gestos en su rostro.

—Es que tú no lo conoces bien.

—¿Y tú sí?, por lo que me dijiste ni siquiera sabes su nombre verdadero.

—Maldita sea Sami, no quiero que mi amiga ande con cualquiera, ¿De acuerdo?

Amiga, otra vez esa palabra. Esa palabra que cada vez que lo veía, cada vez que le escribía un texto, cada vez que lo escuchaba reír, retumbaba en mi cabeza.



Magic_girl

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En el texto hay: chicklit, crush, primer amor

Editado: 14.06.2020

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