Recovery

III

Arsen:

- No está muerta, lo sabría de ser así –dice mientras recoge la cocina, se le veía afectada por lo de su abuela, pero lo de Scarlett no se lo había creído.

- Te digo la verdad, esa maldita de Ilesha me lo confeso –digo desde el marco de la ventana, estaba en forma de gato, me gustaba cambiar.

- Ya te dije que no te creo, lo sabría, compartimos todo Arsen, créeme que lo sabría –me mira seria–. ¿Vendrás a mí obra?, ya sabes, en representación de mi hermana –me sonríe.

- Claro, todos ustedes merecían algo mejor que esto yo –ella me interrumpe.

- Has hecho suficiente Arsen, las liberaste, le diste la libertad a mi hermana para venir a vernos, Nani no supo la verdad y fue mejor, gracias por hacerte pasar por ella –seca sus lágrimas, hace tiempo que lo sabía, había querido darle una muerte feliz.

- No tienes que agradecerlo, es lo menos que puedo hacer –digo solemne.

- Aceptare el trabajo que me ofreció el periódico local, y la actuación será como un hobby, igual quiero pasar el menor tiempo posible aquí, me sentiré sola –sonríe de lado mientras termina de lava la loza.

- Vendré a visitarte –le sonrío mientras cambio, me acerco y la abrazo, ella me abraza con fuerza y comienza a llorar, me gustaría que su situación fuese distinta, poder decirle que en efecto, Scarlett está viva, pero no se puede engañar a la muerte.

 

Dilruba:

Al entrar al cuarto, veo a mi madre hablando con la enfermera, luce preocupada.

- Calma mamá, sólo estaba dando una vuelta –me acerco a la cama y me siento, ella me abraza–, no debes preocuparte, estoy bien –la abrazo con fuerza.

- Dilruba tiene razón, estuve revisando sus últimos exámenes, es impresionante –dice el doctor tras nosotras–, sus huesos están en perfectas condiciones, la calcificación está en un punto alto, no hay nada que muestra una discontinuidad ósea, además de que su hígado, riñones y pulmones no muestran la infección que tenía, por tanto sus sistemas funcionan de manera óptima, es impresionante –dice maravillado mientras lee cada documento–, es como si jamás hubiese estado enferma.

- Es un milagro –dice mi madre juntando sus manos–, los dioses al fin me escucharon –se vuelve y me abraza con fuerza.

- Hay otro caso impresionante también, una pequeña que tenía cáncer, llevaba semanas sin despertar y ahora, parece como si jamás hubiese estado enferma, no sabemos que ha pasado pero, es maravilloso –sonríe antes de salir.

- Los dioses son benignos –mi madre me cobija una vez que estoy acostada.

- ¿Cuándo podré salir de aquí? –digo algo fastidiada, ya quería ir a casa. Una enfermera entra y me deja la comida, suspiro cuando mi madre comienza a acomodarla en la bandeja, toma la cuchara, un poco de sopa y me la acerca a la boca–. Mamá, puedo hacerlo yo –digo suave, me sobreprotegía de sobremanera.

- Lo olvide cariño –dice apenada, tomo la cuchara de su mano y comienzo a comer, para ser comida de hospital no esta tan mal.

- ¿El doctor te dijo cuándo puedo irme? –digo antes de tomar un poco de agua de limón.

- No, pero iré a preguntarle –se pone de pie, besa mi frente y sale. Tomo la fruta y comienzo a comer, estaba bastante buena.

- Sáname –una voz gruesa me hace volver la vista, un pálido hombre me miraba a los pies de la cama.

- ¿Por qué? –le miro con el ceño fruncido, en sus ojos había una soberbia que comenzaba a molestarme.

- Te daré todo el dinero que pidas, sé lo que le hiciste a esa niña, sáname y te daré todo lo que me pidas –se acerca un poco más, arrastraba el portasueros.

- ¿Por qué deseas vivir? –le miro seria mientras como las tres galletas que me dejaron.

- Tengo mucho dinero, muchas propiedades y negocios, no tengo herederos, todo mi dinero irá a parar a gente de la beneficencia por una estúpida promesa –dice con asco, frunzo el ceño.

- Tu vida no merece ser salvada, no haré nada, mereces el destino que tienes –digo en tono frío, había podido ver sus pensamientos más ocultos, era un ser despreciable.

- ¡Pequeña idiota! –grita caminando hacia mí, alzo la mano y parece detenerse.

- No me hables así humano inmundo –mi voz sale fría, antinatural sin sonar grotesca–, debes respetar a una Diosa –su rostro muestra horror, puedo verme en sus ojos, mis ojos son de un color ambarino fuerte–, vete de mi presencia o te enviaré al Inframundo ahora mismo –muevo la mano y le miro salir lo más rápido que le es posible, siento sueño de repente, así que me quedo dormida con la imagen de unos ojos azul eléctrico observándome a la lejanía.



Kreepela Karnstein

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En el texto hay: traicion, dioses, almasdestinadas

Editado: 21.01.2021

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