Recuerdos En Estrellas

¿Otra chica?

Un año había pasado. Nathan Zuzak estaba intentando terminar un trabajo. Llevaba tres semanas seguidas sin poder coordinar sus ideas con exactitud. Intentaba no pensar mucho en el problema o lo que pasaba con su familia a su alrededor. Mucho menos el hecho que Dakota y Patrick estaban a punto de ser papás,  su hermana no paraba de hablar con él sobre sus posibles matrimonios para las soluciones de sus problemas.

– Tengo una amiga…

– Ni se te ocurra, Dakota – la corta Nathan mirando al computador frente a él con las gafas puestas – No quiero conocer a más de tus “amigas”.

La primera cita a ciegas que fue con una amiga de su hermana terminó estando en un club deportivo apoyando a una futbolista que no amaba otra cosa que no fuera el deporte. Luego conoció a una lectora, no estaba mal, la chica era agradable y tenía temas de conversaciones como él de todos los libros que había leído, pero el único defecto es que ella solo lo veía como si él fuese Will Herondale, así que la dejó porque nunca se enamoraría de él como era realmente. Después fueron una variedad de chicas que solo pensaban en maquillaje y moda, que ahora pensaba y no podía saber en qué estaba pensando para ese momento. Para la última cita se arrepintió antes de conocerla, era una motorista; no la juzgaba por su forma de ser, pero prefería no arriesgarse más de la cuenta con las amigas de su hermana. Que en realidad eran chicas que encontraba en un sitio web de solteras.

– Eres un gruñón – se queja la chica acariciando su vientre abultado – Yo sé la razón por la que no quieres a nadie y me parece estúpida. Ella ya siguió su vida, Nate.

– A ver, hermanita – suspira. Se retira las gafas limpiando sus ojos y centra toda su atención en ella – Debes entender que algo como lo que sentí con ella no desaparece de la noche a la mañana. Fueron cinco meses, Dakota. Cinco meses en que llevé conociéndola y no pensaba en meterme en sus bragas, cinco meses que vi la verdadera chica que se escondía bajo la máscara de una sonrisa. Ella también me descubrió a mí, eso es algo que no muchos hacen. Solo Patrick lo ha logrado.

– Pero Leila tiene novio – objeta su hermana con el ceño fruncido – Ese tal Anthon parece hacerla feliz.

– Si la hace feliz, entonces dime – abre una foto de él con Leila que guarda en su computador y se la muestra – ¿Por qué ella no luce así con él?

En la foto estaban ellos dos. Nathan estaba sentado detrás de ella, Leila estaba sentada entre sus piernas con un libro en el regazo. Él llevaba una ropa sencilla de tonalidad oscura y clara, mientras ella llevaba una camiseta negra con una camisa de él a cuadros sobre esta, sus pantalones azules rotos y las gafas puestas. Ambos sonreía a la cámara, que en ese momento era Patrick quien tomaba la foto. Ella lucía su sonrisa sencilla apoyando la barbilla en los brazos que la envolvían, pero en esa foto sus mejillas tenían cierto rubor y sus ojos se notaban serios por las experiencias vividas.

– La noto feliz – comenta Dakota encogiéndose de hombros – No encuentro tu punto.

– La foto que ella tiene con Anthon – responde Nathan en un suspiro – Ella no está sonriendo, está ladeando una sonrisa. No usa sus lentes, se muestra con ropa de niña rica. No se está mostrando a ella misma. Solo muestra lo que cree que es.

– Pero ella te olvidó – se levanta molesta y encara a Nate con las manos en la cadera – Tú tienes que aceptar ese hecho, Nate. Leila te olvidó porque te englobó con todos esos recuerdos traumantes. Créeme, a mí también me lástima que esa chica se haya ido de nuestras vidas, pero no puedes seguir pensando que ella volverá a ti porque no lo hará. Ya continuo con su vida, está con otro chico y cuando recupere sus recuerdos solo te pensará como un buen amigo, no como el chico que amó de verdad.

– Es que ya acepté ese hecho – admite Nathan rendido observando la pantalla del computador. Las letras y graficas se veían revueltas ante su perspectiva – Ya acepté que Leila no volverá a mí, sé que hizo su vida; pero hay algo que no tiene y estoy dispuesto a devolvérselo sin importar que me conozca o no.

– No eres capaz…

– Le hice una promesa, Dakota.

Nathan se encontraba despierto. La luz del amanecer entra por la gran ventana de la habitación, tenía un gran paisaje a su espalda, pero para él el mejor paisaje estaba frente a él. La chica de cabello castaño que dormía plácidamente a su lado. Ella no había despertado aún, no le importaba que lo hiciera tampoco, ver como su cabello era iluminado por los rayos del sol, luego ver su boca entreabierta con una sonrisa por lo que estaba soñando. Eso era suficiente para que él se sintiera en casa.



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

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