Recuerdos En Estrellas

¿Ahora qué?

Última semana de clases. Otro año había llegado a su fin. Era momento de entregar todos los trabajos y muchos de ellos estaban nerviosos con el simple hecho de arruinar alguna nota y que eso se llevase todo el esfuerzo de todo su año escolar.

Leila estaba saliendo del salón de ciencias, acababa de defender el proyecto de ciencias en el que estuvo con las chicas, su último proyecto de ciencias con ellas. A las afueras la esperaban John, Octavio y Anthon, estaban igual o más nerviosos que ella, pero cuando los vio sintió un alivio más grande que el simple hecho de haber aprobado la materia con la nota más alta de todo el promedio.

Eran sus amigos, no compañeros de trabajo que hicieron el cortometraje y se fueron. Solo Devian había hecho eso. En cambio ellos se habían quedado, lo entendía de Octavio porque eran familia, pero los otros dos, ellos si eran amigos verdaderos.

– ¿Y? ¿Cómo te fue? – pregunta John sonriendo claramente nervioso.

– La nota más alta que todo el promedio – responde emocionada abrazándolo.

Este tipo de afecto comenzó entre ellos desde hace meses, entregaron el cortometraje a las dos semanas del incidente en el librero. No fue el mejor de todos, pero no fue el peor tampoco. Era gracioso verse en un vídeo que esperas sea una película por lo corto que era, y también al recordar todo lo que habían hecho a lo largo de los días. Ese simple proyecto hiso que conseguir amigos fuera un tema un poco más fácil para ella.

También se dio cuenta de todo lo que tenía en común con John, a ambos le gustaban las mismas cosas, incluso asistían a la escuela de música al mismo tiempo. Ella tocando el violonchelo y él la viola. Un equipo excepcional en todos los sentidos, que al momento de crear una melodía resultaba un sonido hipnótico y hermoso. No eran profesionales, pero llenaban cada espacio de su vida con una de sus pasiones: la música.

La relación con Anthon no era tan estrecha como lo era con John, pero sabía que si necesitaba a un amigo él siempre estaría allí para ella y lo agradecía cada día que lo veía con su media sonrisa iluminando sus ojos claros.

– ¡Felicidades! – Dice John rompiendo el abrazo para mirarla a la cara – Sabía que lo lograrías.

– Gracias – mira los demás aceptando sus congratulaciones y frunce el ceño – ¿Cómo les fue a ustedes? Se ven como si no fuera gran cosa todo este asunto.

– Ya sabes que no soy muy bueno con los ´proyectos – dice Tavo colocando las manos en su nuca con media sonrisa – Tuve una nota aceptable.

– ¿Qué tan aceptable?

– Tuvimos un 17 – dice John mirando a Tavo con el ceño fruncido, regresa su vista a ella y sonríe – Gracias por asesorarnos en este proyecto.

– Ojala hubiera hecho más por ustedes – mira a Anthon – ¿A ti cómo te fue?

Ella sabía los grupos de ellos con antelación. Tavo estaba con John y con otro chico que no conocía muy bien y se llamaba Gervais; mientras que Anthon estaba con otros chicos que no conocía muy bien y se encontraban trabajando en agricultura durante todo el año escolar.

– Tuve un 18 – dice Anthon sonriendo. Y lo hacía de verdad, extraño.

Leila asintió y miró a John nerviosa.

– ¿Regresamos juntos a casa?

– Claro – acepta el chico, mira sobre el hombro de ella y suspira – Nos vemos después de que hables con tus amigas.

Leila miró sobre su hombro y maldijo por lo bajo, Teresa estaba detrás de ella con una sonrisa, a su lado se encontraba Milena y ella sabía perfectamente por qué estaban allí. Negó con la cabeza alejándose de ellas y se dirigió al baño del instituto para tomar un respiro. Lo último que deseaba era una atención innecesaria por parte de ellas.

– ¿Por qué nos dejas atrás? – preguntó Milena frunciendo el ceño al llegar detrás de Leila.

“Porque ustedes parecen mis seguidoras fieles desde que Eloísa y Natalie se separaron de nosotros y no me dejan hablar con el chico que me atrae”. Giró los ojos mirándose en el espejo y suspiró, fue una mala idea contarles a ellas lo que sentía por John, por supuesto que no la dejarían estar con él sin algún comentario fuera de lugar, a veces eran tan…

– Pensábamos que ya le habías dicho lo que sentías a John – dice Teresa levantando los brazos en señal de inocencia – Solo queríamos saber cómo te fue.

Negó con la cabeza y suspiró. Había tenido miles de oportunidades para conversar con John, pero en ninguna se sentía segura de confesarle lo que sentía por él; ya había aprendido de la peor manera que a los chicos no podía confiarle por completo su corazón. En cualquier momento podía lastimarla.



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

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