Redfort

la primera víctima

 

Cada vez falta menos para que se cumpla aquel mes del que hablaron esos hombres y cada día que pasa siento un mal presentimiento crecer en mi corazón.

Incapaz de conciliar el sueño, tomo mis prendas y salgo al corredor  en dirección al claro, cuidándome de no toparme con algún  vigilante. Estoy por llegar a la escalera cuando escucho unos pasos aproximarse desde el Ala Este. Al no haber otra vía de escape subo a la tercera planta y entro en el aula del Doctor Bone. Para mi sorpresa, la cerradura se encuentra forzada y la puerta desencajada. Nada más entrar, un olor a podredumbre se siente por todo el laboratorio.

La sala luce ordenada. Los materiales están guardados en sus repisas, los mecheros apagados, las ranas que murieron han sido arrojadas a la basura y las demás se hallan en un estanque junto a la ventana.

Cerca del escritorio el aroma se intensifica aún más. Apenas puedo contener mi sorpresa, ya que detrás del mueble, el cuerpo del profesor Bone yace inmóvil. Su piel evidencia un color violáceo y en su mano sostiene un frasco que dice jarabe para la tos. Tras oler el contenido reconozco el efecto de la hierba  Strychnos toxifera. Una de las tantas plantas que se utilizan para la creación del Curare tal como habíamos visto en la clase de Herbología.

Rápidamente envío un mensaje a Jenny: Es una emergencia ve a buscar al director Black y dile a Gregg que corra la voz en todos los dormitorios, vengan al laboratorio  del Doctor Bone.

Poco después, todos esperan impacientes lo que tengo que decir.

—¿Qué ha pasado? —pregunta Jake.

—Antes de decirlo, debo advertirles que verán algo impactante, así que si tienen dudas, mejor esperen afuera.

Nadie se va.

—No es fácil decir esto, pero uno de nuestros profesores ha muerto hoy.

A excepción de Jake, los demás se muestran atónitos ante mis palabras.

—Por favor, síganme.

Alessia da un grito.

—¿Cómo pudo morir a causa de jarabe para la tos? —indaga Black.

—No es medicina, el frasco contiene Curare, un mortal veneno usado por las tribus amazónicas, el asesino debió reemplazar o mezclar el medicamento.

—Marcus y Rob. Ustedes estaban de vigilantes ¿Vieron algo sospechoso? —inquiere Jake.

—No, pasé alrededor de las once por aquí y todo estaba bien—responde Marcus.

—Yo tampoco vi nada extraño.

—Pero ¿Quién querría matar al profesor y por qué? —cuestiona Jo entre lágrimas.

—No lo sé, pero esa persona tuvo acceso al veneno. Porque no es fácil de conseguir, a menos que sea importado de contrabando — informo.

—La hora estimada de la muerte debió ser entre las tres y cuatro de la madrugada de hoy—afirma Jake.

— ¿Y cómo puedes estar tan seguro? ¿Acaso eres médico? —pregunta Gregg.

—He estudiado Medicina Forense con el Doctor Bone.

—En ese caso cualquiera pudo ser el responsable, partiendo por Sara. Se puede saber, ¿qué hacías rompiendo las reglas de noche? —expresa Zack maliciosamente.

—Buen punto, a mí también me gustaría saber—añade Black.

—Yo… soy sonámbula. Cuando desperté estaba aquí.

Zack suelta una carcajada.

—Por favor, no ve que le está…—Zack es interrumpido.

—Sí lo es, en casa siempre camina dormida —dice Jo.

—Entonces Sara sin darse cuenta rompió la puerta y puso el veneno—concluye Black.

—Imposible, aunque Sara hubiera podido entrar ¿De dónde iba a obtenerlo? —me defiende Jake.

—Basta de conclusiones, lo mejor será llamar a la Unidad de Investigación del Ministerio—propone Rob sacando su teléfono—. Buenas noches, quisiera reportar un asesinato en las instalaciones de Redfort. Necesitamos que se envíe personal de inmediato.

Rob frunce el ceño y cuelga.

—Malas noticias, aún con los poderosos autos del Ministerio no llegarán hasta dentro de una hora.

— ¡Es demasiado! Pretenden que nos quedemos aquí mientras hay un asesino suelto—se queja Austin.

—Debemos mantener la calma. Jake, cubre el cuerpo con una de las lonas que Bone guardaba en el armario. Las clases están suspendidas hasta nuevo aviso —dice Stear.

Jake regresa con lo solicitado. Pese a que ya no veo su rostro la imagen persiste  en mi cabeza y creo que será  para el resto de mi vida.

— ¿Y ustedes qué harán? — le pregunta Jenny.

—Nos encargaremos de llamar a su familia y a la agencia de seguros para que reciban una indemnización.

Una hora más tarde, estamos de nuevo en el laboratorio  frente a los detectives.Visten una camisa de manga corta color azul, llevan placas con la letra M en letras doradas, pantalones negros,  gorras y cajas que supongo contienen materiales forenses.

—Buenos días, antes de pedirles que se retiren ¿Alguien contaminó la escena del crimen?



Carolina Roubik

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En el texto hay: sentimiento, ficcion, accion

Editado: 18.01.2021

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