Reino de olvido y sombras

6: Problemas de identidad

Ayrton avanzó con grandes pasos por el pasillo hasta dar con la habitación de su hermano y entrar sin siquiera haber tocado la puerta. Parecía que Alasdair ya lo esperaba, pues no mostró sorpresa ni levantó la mirada de su libro en cuanto Ayrton se acercó. 

—¿Vienes a reclamar algo? —preguntó sin ganas, ya sabía la respuesta. 

—Explicaciones, tuyas, claro —al ver que Alasdair no contestó, siguió diciendo—. ¿Salió mal tu plan de traer de regreso a Lucy? 

El joven levantó la vista hacia su hermano y asintió lentamente. 

—Sí, sin embargo te hice un gran favor, ¿no, hermanito?, ¿no estás contento?

—Nunca te pedí traer a Rachel de vuelta, ya la había superado. 

—Mientes —repuso Alasdair—, en cuanto supiste que estaba aquí corriste a verla. 

—Iba a matarla.

—Pero no lo hiciste. Les diste tiempo suficiente a los rebeldes para que escaparan.

Ayrton se quedó callado, luego se dejó caer sobre el sillón frente a su hermano quien lo miraba con una expresión de decepción y culpa. 

—Quería tener a Lucy de regreso  —siguió diciendo—, pero salió mal y ahora Rachel está aquí... Supongo que nos dañé a ambos. 

—No puedo ver a Rachel de nuevo, no si sigue de lado de las hadas. 

—¿Al menos fue bueno verla?

—Fue suficiente para mí. 

~~~~~

Rachel no sabía si las miradas de aquellas personas eran porque era una humana o por el vestido pomposo de color rosa que Birch le obligó vestir. Picaba, y aunque desconocía de qué estuviera hecho, parecía vestir una flor gigante; al menos los zapatos eran cómodos, pero los lugares por donde caminaba no. Sentía haberse encogido pues los árboles eran gigantes, al, punto de tenerlos como hogar, estaba segura de que tenía el tamaño de una mariposa. 

Lo extraño, era que las hadas que la miraban eran mucho más raras que ella, claro que en el mundo humano las hadas llamarían bastante la atención. Cabellos de diferentes colores, vestimentas llamativas, alas revoloteando los alrededores. 

—Es como si estuviera dentro de un libro de fantasía —dijo. 

—Oh, estamos en un libro de fantasía, ahora mismo hay lectores que leen cada movimiento que haces y se imaginan lo que ves, o mejor dicho, lo que la autora indica que veas —explicó Birch. 

—Entiendo... 

—Calma, los lectores no pueden hacerte nada. 

—Eso no es lo que me da miedo. 

Continuaron caminando por las raíces de los árboles y por lo senderos llenos de pasto y florecillas. Rachel tenía una corazonada del lugar a donde se dirigían, y de quién iba a estar ahí. Entraron a través de cortinas de lianas cubiertas de flores, y subieron unos escalones de hongos por un árbol. Llegaron a un hueco de este donde personas desconocidas para Rachel se encontraban esperándola. 

—Qué bueno que despertaste —dijo una mujer, Rachel supo que era la misma voz dulce de aquella vez. 

—¿Quiénes son? 

Los presentes se sorprendieron por la pregunta de ella, no esperaban a que esa fuera su reacción, solo la mujer se mantuvo con su expresión de serenidad. 

—¿Están seguros de que es la Rachel correcta? —preguntó un chico perteneciente al grupo—, ni siquiera nos reconoce, además de que la recuerdo más baja. 

—Ha pasado tiempo en el mundo humano, Kasen, Rachel creció. Seguramente ya no tiene los dieciséis años. 

—Tengo veinticinco años —aclaró ella. 

—Pues felicidades... nueve veces felicidades —dijo Kasen. 

—Fueron casi diez años de tu ausencia —explicó la mujer. Algo que Rachel pudo notar, era que parecía humana como ella, sin embrago, estaba claro que ella era la única humana en ese mundo—, pero los dioses te han traído de vuelta. 

—¿Por qué? —preguntó. 

—Eso ya lo sabrás después, debe ser mucha información por digerir. 

Rachel trató de darse a la idea de que todo era real, pues no mostraban ninguna señal de mentira, parecía que todo lo que decían era totalmente en serio. Pero no todos creían lo mismo; escuchó a un hombre bufar. 

—Les dije que era una pérdida de tiempo —dijo—, sabía que no era la Rachel correcta. 

—Valía la pena intentar —dijo otra persona, una mujer casi oculta—, no parecía ninguna coincidencia que una Rachel llegara a Parargeon de nuevo luego de casi diez años. 

—¿De nuevo? —preguntó ella. 

—¿Lo ven? —cuestionó el hombre... O lo que fuera. 

—Calma Silas, no vamos a presionarla para que recuerde todo. 

—No, no lo haremos porque ahora mismo se va. 

Lo que a todos les pareció una desgracia, para Rachel significó esperanza. 

—¡No puede estar hablando en serio! —exclamó Birch, quien habló por primera vez desde que entraron. 

—¡Yo soy el rey y debe hacerse como yo ordene! —luego señaló a Rachel—. ¡Se va ahora mismo!



Epsilion Crescent

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En el texto hay: fantasia, dimensiones, magia brujas hechiceros aventura romance

Editado: 16.12.2020

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