Mientras yo respire,
seré el refugio donde tu alma descanse sin miedo.
Mientras quede fuerza en mis manos,
te levantaré del dolor
y caminaré contigo incluso en las noches más oscuras.
Mientras tus ojos duerman,
velaré el silencio de tus sueños
como quien protege la última luz del mundo.
Mientras tu corazón pronuncie mi nombre,
el mío latirá con la intensidad de un universo entero
buscando alcanzarte.
Mientras calles aquello que duele,
yo seré la voz suave
que traduzca tus silencios en esperanza.
Cuando el cansancio te venza
y sientas que el abismo llama tu nombre,
mis brazos serán tierra firme
para impedir tu caída.
Cuando cierres los ojos,
cuidaré cada fragmento de tu existencia
como si el amor fuese un templo sagrado
y tu cuerpo, su única plegaria.
Cuando imagines el mañana,
allí estaré,
habitándolo contigo,
construyendo futuros donde nunca exista el abandono.
Y cuando sientas que todo se ha perdido,
tomaré tu mano entre las sombras
y encenderé caminos donde antes solo había ruinas.
Cuando el miedo al destino
quiera apagar la fe de tus pasos,
seré la estrella que permanezca despierta
para guiarte de regreso a nosotros.
Porque mientras exista este amor,
ningún invierno será eterno,
ninguna herida será definitiva,
y ningún final podrá vencernos.