Seres de Sangre Pura

Capítulo Diecisiete

El día de ayer no hice mucho, aparte de obligar a Everett a acompañarme a la ciudad, ya que el resto parecía estar ocupada, vi a lo lejos a los otros príncipes llegar al hotel, al parecer  para una breve reunión, cortesía de Arthur, y su padre que ocupa un lugar en el consejo de los vampiros, pero ninguno de ellos se quedó, por los que tienen sus propias casas, también llegaron otros nobles durante el resto del día a la ciudad, no precisamente a nuestro hotel, en nuestro tiempo por la ciudad, nos topamos con dos vampiros nobles, Everett los reconoció, me saludaron, al principio me sentí algo intimidada, pero ambos fueron muy amables, a veces, odio que se refieran a mi como la humana de Nick, me hace sentir su mascota, y más teniendo que evitar ser yo misma en esta fiesta.

 

Ahora mismo estoy en mi habitación, arreglándome para la fiesta, Valeria me entrego el vestido horas antes, no pude hablar mucho con ella, porque menciono algo de ayudar a muchos con su vestuario, mi vestido, es bastante acomodado a mi edad, mi juventud, es un vestido largo hasta casi rozar el suelo, de color negro, estilo transparente, un diseño de tela que cubre los puntos que debería, empieza desde mi clavícula, transparente hasta el inicio de mis pechos, manga larga, y ceñido hasta la cintura, vuelo liso, decorado de este estampado de una especie de flores y mariposas, una fina cinta alrededor de mi cintura, todo esto en tonos de grises y negro, mi cabello esta planchado, dividido a la mitad, cayendo sobre mis hombro, con una diadema de adorno, y mis aretes a juego. Me acomodo mi pulsera en mi mano, tomó mi celular y tomo unas cuantas fotos con él, lo activo en el modo fotografía, por lo que todo lo que hago es posar a la cámara. Contesto los mensajes de Annie, preguntándome sobre que vestido llevo, le mando una foto, contesto unos mensajes de Lena y de Adam, misteriosamente, la historia que les di, es que iba a visitar a mi padre, la misma para mi justificante.

 

Un golpe suena en mi puerta, me dirijo casi corriendo a ella. Ayer hablé con Nick, le dije que seguía molesta, pero que lo entendía, al final, él tuvo que irse, por asuntos con el consejo, sus asuntos, los llamó él, el anuncio de que estábamos en guerra otra vez, se anunciaría en esta fiesta, no parecería un buen momento, pero sí lo era. Iban a venir por cada uno de los príncipes.

 

—Everett —digo, levanto mi mirada, y veo que no es Everett quien está frente a mí, sino Nick, vestido en un traje color azul oscuro, su cabello castaño, con esa apariencia de desordenado que le otorga, lleva una caja en su mano —Pensé que Everett me recogería y nos veríamos después.

 

—No es así como funciona — me dice —, ¿Puedo pasar? —me pregunta, me hago a un lado.

 

—Entonces, ¿Nos iremos juntos? —le pregunto —, solo me faltan mis zapatos, camino hasta mi maleta y saco mi par de tacones negros que traje conmigo, no me toma mucho en ponérmelos —, lista, ya podemos irnos.

 

—No todavía —me dice y yo frunzo el ceño —, falta una cosa —abre la caja y revela un collar, es una cadena plateada, con un dije de una estrella de diamante, Nick se acerca a mí y se pone a mis espaldas —, ¿Me permites?

 

Levanto mi cabello, dejando mi cuello libre, Nick cruza mi cadena, y la abrocha cuidadosamente, rozando mi cuello, me estremezco ligeramente. —Ahora si podemos irnos, te ves preciosa.

 

Me sonrojo y desvío la mirada de sus ojos intensos —Muchas gracias.

 

Al bajar un carro está preparado para nosotros, Everett ya está dentro de él, esta vez es un carro independiente, por lo que la estructura es distinta, es una especie de limusina, en realidad, Valeria y Arthur salieron hace veinte minutos, yo por mi parte, no tengo la menor idea de donde es la fiesta, y empiezo a estar nerviosa.

 

—Relájate —me dice Everett —, podemos escuchar tus latidos frenéticos, yo ruedo mis ojos —, solo respira y exhala, no te harás ningún bien si estás así.

—No les haré un bien, querrás decir —le digo, trato de relajar mi mente y mi cuerpo, respiro y exhalo pausadamente.

 

—No te harás ningún bien —repite Everett —, y recuerda, conversaciones políticas y pacíficas.

 

No tardamos mucho después de eso, en llegar, estamos ahora en una gran mansión, perteneciente al consejo, muchos otros carros llegando, al llegar a la entrada, alguien nos abre la puerta, el primero en bajar es Everett, luego Nick y por último yo. La vista y decoración me quitan el aliento, la mansión es grande, el espacio en la entrada es gigante, casi el triple de la entrada de mi colegio, hay luces holográficas alrededor, la iluminación es suave, no demasiado iluminado, no demasiado oscuro, justo en su punto medio. Nick extiende su mano hacia a mí, y yo la tomo, entrelazando nuestros brazos. Dos vampiros esperan en la puerta, posiblemente los encargados de arreglar todo esto, no los miro una segunda vez, debo aceptar que soy la acompañante de Nick ahora y debo comportarme como tal, Everett nos sigue cinco pasos atrás, al entrar hay una recepción, nos recibe Daniel, otros vampiros empiezan a llegar al mismo tiempo que nosotros, pero parecen mantener su distancia.



SweetMariferA

Editado: 01.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar