Soledad a Doble Filo

CAPÍTULO OCHO

Bendito sea el dulce olor del coco pensé en primera instancia cuando la sentí tan cerca de mí, su cuerpo amoldado al mío; bendito sean los celulares fue el segundo pensamiento que tuve al ser ese objeto el causante de tenerla así por segunda ocasión.

-Al parecer no soy el único que se distrae con estos aparatitosdije señalando con la barbilla el celular que tenía en sus manos.

-Si bueno… las malas mañas se pegandijo sin dejar de mirarme.

-Mmm fue todo lo que pude decir.

-Puede soltarme preguntó.

-Que pregunté yo, haciéndome el desentendido quería estar así un rato más.

-Dije que me suelte repitió removiéndose un poco para alejarse.

-Ah, claro solté sus caderas para rápidamente abrazarla por la cintura y avanzar con ella al salón.

-Pero que hace dijo un poco tensa y queriendo quedarse parada oponiéndose avanzar conmigo a lo que con un poco de presión la instigué a seguirme.

-Nada, vas al salón y yo también así que vamos juntosdije encogiendo un hombro para restarle importancia y brindarle una brillante sonrisa. A lo que ella resoplo y avanzó en cambio más rápido para alejarse de mí, por supuesto lo impedí… otra vez.

-Puede dejar las confianzas y alejarse de una buena vez, además de tutearme no le he dado esa pauta para conmigopreguntó.

-No.

Una vez llegamos la solté de la cintura y conociendo sus claras y obvias intenciones la tomé de la mano y la llevé a la pista, estando ahí le susurré si era capaz dejarme en medio de la pista plantado a ojos de los demás a lo que ella al fin dejó de tener resistencia y aceptó bailar conmigo no sin decirme que era un idiota presuntuoso a lo que le dije gracias y empezamos a movernos acorde a la música; lo que por cierto la enfureció mas y a mi pues… me encantó.

Rodeé su cintura y ella puso una de sus manos con la palma abierta en mi pecho y la otra al inicio de mi cuello, sabía bailar estaba claro y la canción que sonaba era buena, aunque no la reconocía bien y creo que lo dije en voz alta cerca de su oído puesto que se separó un poco y me dijo que la canción se llamaba UNO de Daniel Betancourt un artista local muy reconocido, asentí dándole las gracias y volví a pegarla a mí a lo que se tensó un poco y luego recupero el ritmo. Bailamos un par de canciones más bajo… algo de presión; no me condenen quería tenerla cerca y era una forma idónea por el momento, pero debía dejarla ir lo que sucedió en la cuarta canción con algo de detinencia lo hice y fui por un trago sin dejar de tenerla fuera de mi vista

Al cabo de una hora era el momento de los discursos, primero fue el señor Webers explicando a sus empleados y demás presentes sobre la situación económica del país y que para evitar hacer recortes de personal y bajar de categoría la empresa buscaron inversionistas dispuesto a confía en su gestión dándoles una inyección de capital y de asesoría externa que permita cambios que impulsen un nuevo crecimiento empresarial.

Hablo de mi empresa detallo un poco de que se trataba y el papel que tendríamos en el manejo de su empresa y por ultimo solicitó mi presencia en el podio para que de unas cuantas palabras. Hice lo propio traté de ser conciso y terminé deseando que esta contribución de excelentes frutos en un periodo no muy lejanos luego de los aplausos la música retomo y la gente volvía disfrutar de la velada.

 

                                                                                                                                  …

En ningún momento perdí de vista a aquella mujer que sin saber su nombre había llamado mi atención desde unos meses atrás, me fijé en todo: sus movimientos un tanto torpes e incómodos, su rostro mostraba una ligera tensión; y la constante acción de ver el celular me hacía pensar que estaba con ganas de salir de aquí. Se mantenía junto a un grupo de quienes imagino son sus compañeros de trabajo de los que muy poco se ha alejado e incluso un par de hombres se han acercado a invitarla a bailar, pero se ha negado cortésmente- lo que ha sido un incomprensible alivio para mí, debo decir- he intentado acercarme en muchas ocasiones pero las incontables presentaciones de ejecutivos por parte del señor Webers me recuerda que aunque para la mayoría es un evento social, para mi aún se mantiene como parte de mi trabajo y sondeo para otras posibles alianzas empresariales.

Casi al final del evento en donde una parte considerable de empleados se han retirado, veo que ella se ha comenzado a despedir de quienes la rodean lo que hace que esté atento para seguirla- ¿acosador? Para nada solo que mi interés por ella también incluye mi preocupación por su seguridad ya son casi las once de la noche y aunque esta ciudad es agradable y bulliciosa no deja de tener su lado peligroso como cualquier otro lugar en el mundo y más para una mujer tan hermosa como aquella.



Casia Bertotiz

Editado: 15.10.2019

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