Somos Arte [03]

Capítulo 13

«¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?»Vincent Van Gogh.

  🌸🌸🌸  

Neal.

Uso toda mi fuerza de voluntad para no retroceder, y golpear a ese imbécil. ¿Su vida es demasiado patética, y por eso se encarga de fastidiar a los demás? Me cuesta olvidar los ojos asustados de Melanie. Ella parecía aterrorizada, y a punto de llorar.

Bastardo insensible.

¿Cómo es capaz de lastimarla?

Yo ni siquiera me atrevo a tocarla por miedo a herirla. Ella es tan frágil e inocente.

El viaje transcurre en silencio dónde me limito a conducir y Melanie a observar las calles pasar a través del parabrisas. Quisiera entrar en esa cabecita suya, y averiguar quién se atrevió a dañarla. Espero que ese alguien esté muerto, y pudriéndose en el infierno.

—¿Dónde me llevas? —pregunta Melanie —. Hemos pasado tu casa, y se supone que hoy tenemos clases.

Me permito sonreír un momento.

—Hoy es lunes.

—¿Qué hay de especial con los lunes?

Sin borrar mi sonrisa, digo:

—Soy voluntario en un asilo. Enseñar un poco de arte a los abuelos es divertido.

Detengo mi auto cuando el semáforo queda en rojo, y me enfoco en Melanie. Sus ojos azules brillan mientras me observa, y hay una sonrisa en sus labios. Es hermosa.

—¿Eres voluntario en un asilo?

—Pareces muy sorprendida.

—Lo estoy —admite dulcemente —. No me esperaba eso. Los chicos de tu edad suelen divertirse yendo de fiestas, o...

Se queda en silencio, y ese adorable rubor cubre su rostro.

—¿Teniendo sexo? —Termino por ella, y asiente —. No todas las personas somos iguales, Melanie. Prefiero pasar mis fines de semana viendo series en Netflix, dibujar, o ir en galerías de artes. Leer es perfección al igual que dibujar.

Se queda en silencio durante un largo rato, y luego la más brillante sonrisa llena su cara. Es la primera vez que me sonríe de esta manera. Es una sonrisa que realmente llega a sus ojos, y me provoca un nudo en el corazón.

—No puedo creer que compartimos los mismos gustos —susurra incrédula.

—¿Eso es bueno?

Su sonrisa se ensancha, y mi pecho se encoge. En ese momento me digo a mí mismo que haría lo que fuera para verla sonreír de esa manera.

—Sí —responde —. Es más bueno de lo que crees.

El sonido de alguien tocando la bocina me hace volver a la realidad, y pongo el auto en marcha. Melanie no para de sonreír, y me comenta cuáles son sus series favoritas. Descubro que es fan de Stranger Things, y The 100. Su banda favorita es Maroon 5, y estoy encantado por cada palabra que sale de sus labios. Jamás me cansaría de escucharla.

Veinte minutos después detengo el auto frente al asilo. Le abro la puerta, y le ofrezco mi mano. Ni siquiera duda en tomarla, y eso me hace sonreír. Ella es tímida con la mayoría de las personas, pero a mi lado se siente cómoda.

Soul Park es un gran edificio de dos pisos rodeados de árboles, y flores. Tiene más de cincuenta residentes ancianos, y jubilados. La mayoría son abandonados aquí por sus hijos porque ya nadie quiere lidiar con ellos.

Bastante triste cuando llegas a esa edad.

—Amarás a Eliana —comento mientras nos dirigimos a la entrada del asilo —. Es adorable. Tiene complejos de Marilyn Monroe, y piensa que su esposo volverá de la guerra.

Su pequeña mano se aferra a la mía.

—¿Sí? Eso suena interesante.

—Oh, y no me olvido del viejo Fred. Es un pervertido, y ama mirar el trasero de las enfermeras.

Suelta una pequeña risa.

—En verdad amas venir aquí.

—Soy voluntario desde el año pasado, y disfruto cada segundo.

El familiar olor a jazmín llega a mi nariz cuando atravesamos las puertas de vidrio, y somos recibidos por Lizeth, la encargada de que todo esté en orden. Sus ojos nos observan con curiosidad, y después sonríe ampliamente.

—¡Neal! Ya te echábamos de menos —Me abraza con fuerza, y después mira a Melanie —. ¿Y esta jovencita quién es?

—Ella es Melanie, una amiga mía.

—Hola —responde Melanie —. Es un gusto conocerla, señora.

—Mira esta preciosidad —Lizeth la observa encantada —. Eres muy bonita.

—Gracias —Se ruboriza Melanie.

—¿Cómo va todo? —inquiero.

Lizeth ata su cabello canoso en una coleta alta antes de responder.

—Eliana no ha parado de preguntar por ti —Me sonríe —. Celia se ha roto la cadera.

Pobre Celia. Probablemente sucedió cuando estaba de sonámbula por las noches.

—¿Está bien?

Asiente.

—Debe tener asistencia completa, pero está bien.

Escuchar eso me relaja bastante, y cuando miro a Melanie, hay solo pesar en sus lindos ojos.

—Me alegra oír eso. Celia es una mujer luchadora e increíble.



Jessica Rivas

#86 en Joven Adulto
#564 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar