“te Quiero Lejos... Pero Te quiero” (tq1)

2. Nos viene a visitar

Kathia
 


 

Eran exactamente las dos y treinta y siete de la madrugada cuando me desperté por el aire frío que se colaba por la ventana.
 


 

Al otro lado de la cama en donde hace un momento dormía se encontraba Amy durmiendo con todas las mantas en su propiedad.
 


 

Me levanté y me acerqué a cerrar la ventana. Titubeé un momento al ver que más allá del patio de la casa se encontraba el auto de Ethan. Me preguntaba cuándo había llegado.
 


 

Después de que Ryan me dejara en casa de Amy, empezamos la maratón de películas de comedia romántica. Me quedé dormida a los minutos de empezar la primera, pero estaba segura que Amy había visto hasta la última.
 


 

Bajé las escaleras y me dirigí a la sala. Como ya no tenía sueño se me ocurrió hacer un poco de zapping.
 


 

Al final terminé viendo la serie Expediente X.
 


 

Ya se estaba terminando el capítulo cuando Ethan se sentó a mi lado.
 


 

—¿No puedes dormir? —me preguntó
 


 

Me acerqué a su lado y acomodé mi espalda en su pecho —No
 


 

—¿Qué, mi hermana no te dejó dormir con sus ronquidos? —dijo riendo a lo que yo me le uní —cuando quería ver las pelis con ustedes, ya te habías quedado dormida.
 


 

Nos salvamos
 


 

Si Ethan se nos hubiese unido, no nos dejaría ni disfrutar la película, o mejor dicho, no me dejaría dormir. Él era una de esas personas que solo criticaban cuando podían las películas o algún programa. A veces yo también lo hacía y compartíamos opinión, pero es que él se pasaba. La verdad era que me burlaba mucho de sus críticas, eran graciosas y sin sentido.
 


 

No le contesté. Unos minutos de silencio cómodo nos rodeó. Me sentía bien a su lado y ya me estaba ganando el sueño.
 


 

Lo último que sentí fue como me cargaba en brazos antes de sumirme en la oscuridad.
 


 

●□●□●□●
 


 

—¡Kathia, despierta! —gritaron en mi oído.
 


 

—Mmm...déjenme dormir —dije o más bien gruñí.
 


 

—En veinte minutos bajas a desayunar, sino te arrastraré en pijama hasta la escuela —dijo Amy
 


 

Me levanté y fui al baño. Al mirarme en al espejo hice una mueca. Tenía unas ojeras grandes y oscuras, mis ojos estaban hinchados y mi pelo parecía un nido de pájaros. ¿Quien se levanta con buena cara por las mañanas? Yo, desde luego, no.
 


 

Me bañé y me vestí con unos jeans ajustados que conjunté con un suéter con cuello de V, y unas zapatillas Converse. Mi aspecto no mejoraba ni un poco, por lo que tuve que recurrir al maquillaje de Amy, porque yo no tenía (no era que no me gustase el maquillaje, sino que cuando lo usaba me sentía como una payasa). 
 


 

—¡Kathia!¡Baja ya! —gritó Amy
 


 

—Voooy...
 


 

Cuando llegamos al Instituto Erika nos estaba esperando en la entrada. Cuando nos acercamos parecía estar discutiendo con alguien por teléfono.
 


 

—Eres un estúpido. Tú te lo pierdes —dijo mi amiga cortando la llamada sin esperar respuesta —Hola, chicas. No me esperéis para irme con ustedes al terminar las clases. Ya hice planes. Nos vemos.
 


 

Miré extrañada el lugar en donde hace un momento se encontraba Erika. Cuando miré a Amy, ella tenía la misma expresión que yo.
 


 

—¿No ves a Erika un poco rara en estos días? —continuamos caminando hasta nuestros casilleros.
 


 

—Me parece que se está distanciando un poco de nosotros —me respondió Amy preocupada.
 


 

—Sí, tienes razón. Deberíamos hablar con ella. Ya me voy, tengo clase de Biología.
 


 

—Ok, nos vemos luego. 
 


 

●□●□●□●
 


 

La campana ya sonaba avisando el de las clases. Mi hermano me había enviado un mensaje nada más entrar en el auto de Amy.
 


 

—Déjame en el Gimnasio —le dije.
 


 

—Próximo destino, hacia el idiota de tu hermano —dice riendo.
 


 

—No es tan idiota —le dije sonriendo.
 


 

El Gimnasio quedaba cerca, por lo que en cinco minutos ya habíamos llegado.
 


 

—Gracias. En la noche te llamo —le dije despidiéndome.
 


 

—Adiós, loca.
 


 

Cuando me encontraba en la recepción del gimnasio, Manuel, el propietario, se aproximó a mí sonriendo.
 


 

—Hola, pequeña. Tu hermano está entrenando en este momento, tiene una pelea en un par de días. Siéntete libre de explorar las instalaciones, ya has estado aquí en numerosas ocasiones.
 


 

—Gracias, Manuel. Nos vemos luego.
 


 

El ring se encontraba en el centro, y en este se encontraba mi hermano entrenando. Cuando me vio lo saludé y luego me dispuse a ir al vestuario de chicas. Con suerte tenía guardado en mi taquilla un conjunto de ropa deportiva.
 


 

Me acerqué a una de las cintas corredoras. Me dispuse a realizar mi rutina. Esta era la instalación que más utilizaba cuando entrenaba.
 


 

—Pero mira a quien encontramos aquí. —una impotente figura apareció en mi campo de visión —¿Entrenando, Kat?
 


 

—Hola, Ryan.
 


 

Hace mucho no escuchaba ese término de mi nombre. Solo me decía así mi padre. No era extraño verlo aquí, ya que por lo que me había dicho Amy, venía muy seguido. Pero no lo esperaba, ya que no lo había visto hoy en la escuela.En ese momento aparece Alan.
 



Summerlost

Editado: 22.08.2019

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