“te Quiero Lejos... Pero Te quiero” (tq1)

9. No me ignores

Kathia

Terminar este día fue más agotador que una jornada de dos horas en el gimnasio. Me sentía cansada, y no era físicamente. Al entrar a mi casa sentí como todas las emociones que había retenido caían en picado sobre mí.

La casa se encontraba solitaria y silenciosa, como casi siempre que llegaba a esta hora. Mi madre como de costumbre trabajando y mi hermano en sus cosas.

Encaminándome hacia mi habitación saqué el celular del bolsillo trasero de los pantalones vaqueros. Marqué el número telefónico de Amy y esperé a que contestara. Después de dos tonos se escucha su voz.

— ¿Por qué has estado ignorándome hoy? Me saludaste en la mañana y no me volviste a hablar. —Sonaba enojada pero en este momento no me importaba.

Abrí la puerta de mi habitación y tiré la mochila a la cama sentándome al lado de ella.

— ¿Lo sabías? —Se hizo un silencio al otro lado de la línea. —Por supuesto que lo sabías.

—Lo siento, Kathia. Cuando ella me lo contó me sentí muy mal por ti, no quise decirte para evitar que te pusieras peor.

—Al menos si me lo hubieses dicho antes habría estado preparada para lo que se avecinaba. —Mis ojos se aguaron inconscientemente.

—Perdóname, fui una mala amiga por no decírtelo.

—Eso no me importa, Amy. Solo tratabas de protegerme. Hoy estuve muy distanciada, no es tu culpa.

— ¿Quieres que vaya a tu casa y así hablamos mejor?

— No, no hace falta. —Sorbí nariz y me levanté acercándome al escritorio. —Tengo que hacer unos trabajos de la escuela, y es posible que termine tarde.

Amy se despidió de mí. Abrí él primer cajón del escritorio y saqué mi diario poniéndolo encima de la mesa. Pasé una mano por la tapa azul del diario.

Antes de ponerme con los estudios necesitaba desahogarme. Aunque traté de parecer que estaba bien cuando hablaba con Amy, no lo estaba. Ella se dio cuenta, lo sé, pero también entendió que necesitaba mi espacio.

Me senté en la silla frente a la mesa y comencé a escribir.

©©©
 


 

Cerca de la media noche cerré él libro que acaba de terminar. Era muy tarde ya, así que apagué la lámpara de la mesita de noche y dejé él libro en la mesita.
 


 

Unos minutos después, cuando ya me entregaba al sueño, escuché unos golpes en el piso de abajo. Los ignore un rato más, hasta que los volví a sentir.
 


 

Me levanté de la cama y me dirigí hacia la escaleras. Cuando llegué a la sala mis ojos se abrieron exorbitados  a lo que veía. Mi hermano se encontraba, puedo decir que muy ebrio, con un brazo apoyado en el cuello de Ethan para no caerse. Este último me mostraba una cara de disculpa.
 


 

—Tu hermano se pasó de copas y tuve que traerlo. —Se explicó.
 


 

—Hace mucho que no se ponía tan mal.
 


 

—No te quería molestar pero... ¿Podrías ayudarme a llevarlo a su habitación? Él entrenador debería ponerlo a bajar de peso. —Miró a Alan y este en respuesta dio un ronquido.
 


 

—Te ayudo.
 


 

Entre los dos llevamos a Alan a su cuarto y lo pusimos en la cama. Mi hermano siguió durmiendo como si no lo hubiésemos llevado como un saco de papas. Salimos de la habitación y miré a Ethan.
 


 

— ¿Tú también estás tomado,verdad?
 


 

—No tanto.
 


 

—Quédate a dormir en la sala, no voy a dejar que regreses a casa en ese estado.
 


 

—No voy a insistir porque sé que eres terca y no me dejarás. —Dijo suspirando y pasándose una mano por la cara.
 


 

—Ve preparando el sofá, no es la primera vez que te quedas, por lo que ya sabes donde están los cosas que necesitas. —Vuelvo a abrir la puerta de la habitación de Alan. —Voy a acomodar un poco a mi hermano y le cogeré algo de ropa para ti.
 


 

Ethan asintió y se fue por él pasillo havia las escaleras. Entré al cuarto y miré a mi hermano.
 


 

A veces no sé que hacer con él.
 


 

Me acerqué a la cama y empecé a quitarle los zapatos y luego la camisa. Lo cubrí con una manta y fui al armario a buscar ropa para Ethan. Ya cuando agarré el pomo de la puerta Alan empezó a murmurar, no emtendí lo que dijo, por lo que me acerqué para escuchar mejor.
 


 

—Amy...
 


 

¿Qué hacía mi hermano murmurando el nombre de mi mejor amiga en sueños? –Ignorando ese pensamiento fui a dejarle la ropa a Ethan.
 


 

Para cuando bajé Ethan ya se encontraba dormido en el sofá en una posición muy incómoda para él, y que iba a lamentar mañana. Dejé la ropa en la mesita del café y miré a Ethan.
 


 

Él es muy lindo y atractivo.
 


 

Aproximé mi rostro al suyo hasta que quedara a unos centímetros. El aliento que salió de sus labios entreabiertos llegó a mi cara moviendo algunos mechones rebeldes. Parpadeé repetidas veces y me alejé bruscamente.
 


 

Subí con la respiración acelerada las escaleras hacia mi habitación.
 


 

¿Qué me está pasando?
 


 

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Apuré el zumo de naranja del vaso y cojí la mochila. Estaba Llegando tarde, como sospechaba, me había quedado dormida. Salí por la puerta de la cocina apresurada tropezándome en el proceso con un cuerpo mucho más grande que el mío, específicamente el de Ethan.
 


— ¿Ya te vas a la escuela?

—Sí, y llego tarde. —Retrocedí un poco para mantener la distancia de su cuerpo y el mío.

—Espera un minuto y te llevo.

Esperé en la sala a que él se cambiara en el baño la ropa de mi hermano. Cuando salió tenía puesta la misma de la noche anterior.



Summerlost

Editado: 22.08.2019

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