Tempos

Capítulo 1

Me encontraba en una excursión solista ¿por qué solista? pues porque así soy yo, no me gusta andar acompañada, ni depender de otros, ser libre es mejor.

Era mi primera noche en el temido bosque Modeldore. La verdad no le veía el sentido ni el porqué era el más temido de todos, se veía increíble, hermoso, exótico, aquellos que te transmiten una hermosa tranquilidad y son perfectos para explorar.

Mis amigos me advirtieron de no venir a este bosque porque se rumorea que cosas mágicas pero trágicas a la vez, ocurren. Sus advertencias no pararon desde el día que les anuncié que vendría, hasta el día en que emprendí el viaje. Fueron esas advertencias las que me motivaron mucho más a venir.

¿Cosas mágicas?

Debía averiguar si era cierto, es decir, no lo creía pero la intriga de saber que encontraría algo me impulsaba a seguir.

Armé mi tienda, preparé una fogata y aproveché el atardecer para tomar increíbles fotos, que después publicaría. Me apasionaba la fotografía, cada vez que iba a una excursión me la pasaba tomando fotos a todo lo que encontrara, a todo lo que pisara, en fin a todo lo que veía y hacía. ¿Quién no lo haría? Dejas plasmado recuerdos memorables en aquellas fotografías, en aquellas imágenes que también con orgullo podías decir que eran tuyas, que fueron tomadas por ti, que tú mismo apretabas ese botón.

Estaba de lo más cómoda, hasta que un molesto ruido inundó mis oídos. Sonaba como si se estuvieran escabullendo en los arbustos y en los árboles, sin embargo no le tomé mucha importancia, ya que se podría tratar de un animal, es un bosque ¿no? eso debía ser.

Pasaron dos o tres minutos, cuando se volvió a escuchar, mis sentidos de alerta se activaron, y ahora el sonido cambió a aquel crujido... ese que ocasionaban las pisadas a ramas que se encontraban caídas.

Se dice que hay criaturas que aparecen en las noches. Unos dicen que monstruos, otros que son seres que Dios puso en este mundo para protegerlo. Pero la verdad es Steff, que no querrás averiguarlo. No quiero que te pase nada.

Vinieron a mi mente aquellas palabras dichas por una de mis mejores amigas, palabras que obvié en su momento y que, aunque tuviera ciertos nervios, también tenía ansias de saber si lo que había en esos arbusto era en verdad lo que decía ella.

Tomé un tronco más o menos grueso, por seguridad, hay que tratar de sobrevivir con lo que se encuentre. Estuve lista para golpear, cuando unos increíbles ojos verdes aparecieron en mi campo de visión; todavía había luz del ocaso, por lo tanto pude apreciar aquellos ojos tan penetrantes e hipnotizantes.

Me encontraba tan perdida en su belleza que no me di cuenta de que me dirigía la palabra.

—No preguntes nada Steffany, sólo sígueme—Tenía una increíble y melodiosa voz.

—Que no pregunte ¿qué? ¿cómo sabes mi nombre?—No respondió sino que tomó de mi mano y me arrastró entre los árboles—Hey suéltame ¿Quién eres?—Traté de zafarme de su agarre, pero éste lo intensificó, dándome un apretón fuerte al rededor de la muñeca, uno que me hizo jadear de dolor.

—El tiempo... ya viene—Comenzó a explicar, pero otro sonido se escuchó en ecos por todo el lugar... un tic-toc para nada agradable—escucha, responderé a tus preguntas cuando nos pongamos a salvo, pero por ahora te tendrás que mantener en silencio para que no se dé cuenta de que te encuentras aquí.

—¿Qué? ¿Quién?—estaba totalmente aturdida por varias cosas en estos momentos, la exótica belleza del chico que se encontraba frente a mí, el tic-toc fastidioso y el hecho de que este chico me haya arrastrado hasta este lugar—Necesito que me sueltes y me dejes ir ¿Sabes que esto es secuestro?

—Ssh—Tapó con sus manos mis labios y me volvió a llevar a rastras hasta una especie de cueva, donde los soltó.

—Me haces el favor y más respeto. ¿Es tu pasatiempo arrastrar turistas hasta una cueva en medio del bosque?—inclina su cabeza con confusión—Y a todas estas...¿Cómo es que sabes mi nombre?

—El tiempo...—sus palabras empiezan a fluir, explicando cada cosa, lo que me puede pasar si me quedo allá afuera o si salgo de este bosque.

¿Eres capaz de creerle?

¿Le creerás?

—Aquí es diferente, Steffany, todos los que nacimos y crecimos aquí, tenemos un don... conocer a todo aquel que viene aquí—Continúa y esto ya me parecía un tipo de broma mal hecha.

—Okey ya estás sonando como película, ¿de casualidad no vas a flotar con una capa rasgada? ¿no eres guardián de una gema?—Pareció no comprender mi chiste, así que hablé aún más seria—bueno, esto ya no es una buena broma, ¿puedes...?—Otra vez ese sonido molesto de reloj comenzó a escucharse en ecos.

—Este no es ningún tipo de broma. Tú vienes de afuera ¿cierto? vienes de lo que aquí llamamos humanidad. Nosotros somos otros seres, no tenemos un nombre que nos define, pero somos muy diferente a ustedes. Modeldore no es parte de la humanidad, se encuentra allí, mas no le pertenece—Me sumergí en sus intensos ojos verdes, podía sentir cómo estos, mostraban sucesos anteriores. Mientras más me sumergía, más podía observar cómo en este lugar han sufrido.

Vi cómo niños, jóvenes, adultos y ancianos eran consumidos por un ser muy espeluznante, también lo vi a él... Carl mucho más joven, atraído por ese ser misterioso, cayendo en sus juegos, hasta que... no lo consumió. Quedé muy confundida ante aquello.

Necesitas creer, necesitas sobrevivir.

—¿Por qué a ti no te consumió como a los demás? es decir, es cierto no lo hizo porque sino no estarías aquí... pero ¿por qué?

—Hay cierto misterio en sus actos, unos que aún no logro comprender, como el hecho de que me dejó vivir, pero... siempre hay un precio que pagar.

—Carl, ¿por qué ese ser quiere destruirnos a todos?—Su profunda mirada quedó fija en mis ojos azules. Mostraban melancolía.

—Todos nosotros, el bosque Modeldore entero ha sufrido y ha desangrado gracias al Tiempo... él se alimenta del bosque, la energía que emana es lo que le da fortaleza y...



Genesis Bastidas

Editado: 06.09.2020

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