Try to survive

14. No sé que pensar

Deje de verlo porque justo apareció Ethan con una sonrisa, pero cambio de repente.

— Harper, ¿ocurre algo? ¿Por qué estás llorando? — ¿Qué? Me pase las manos por la cara y efectivamente estaban húmedas por mis lágrimas. No sabía en qué momento había pasado, pero estaba llorando enfrente de Ethan.— Ey.— se acercó a mi bastante preocupado. Delicadamente quito mis lágrimas y yo volví a mirar por la ventana para ver a Nicholas.

Maldita sea seguían allí, Ethan se dio cuenta de mi mirada hacia la ventana y él hizo lo mismo.

— Maldito imbécil.— volví mi mirada hacia él y no estaba muy contento. Quiso levantarse y yo ya sabía hacia donde iba eso.

— Por favor Ethan no.— le agarré del brazo, no quería que se metiera en líos por mí.

— ¿Es que no ves que estás llorando por él? ¿Sientes algo por él?

— No lo sé, tampoco es que lo conozca de hace tiempo. Es igual que tú, los dos tenéis algo que hace que confié en vosotros, tenéis esa seguridad que necesito en algunas ocasiones. Puedo ser una persona muy valiente, pero eso solo es una parte de mí que demuestro al mundo, yo no soy así. Ethan yo estoy rota y nunca quise decir esto, pero lo diré porque estoy harta. Necesito que alguien me arregle porque llevo mucho tiempo arreglándome sola y siento que ya no puedo más.

— Harper...

— Ethan, sé que no nos conocemos mucho, pero por favor no te vayas.

— Jamás lo haré.— me estrecho entre sus brazos y muy pocas veces me sentía segura con alguien, con las únicas personas que me sentía segura era con mis hermanos y ahora con Ethan.— No estás sola Harper, estoy contigo, siempre lo he estado.— no entendía muy bien lo ultimo pensé que había sido cosa de mi cerebro que le había entendido mal.

— Ethan, me duele.

— Lo sé, duele. No sabes lo que es, pero lo único que puedes saber con exactitud es que es algo que te hace tener una perspectiva diferente. Sientes algo, pero no sabes lo que es y cuando ves a esa persona con otra, todo tu mundo se derrumba.

— No quiero sentirlo... Por favor ayúdame a dejar de sentirlo.

— Harper, no puedo ayudarte a dejar de sentirlo, eso debes hacerlo sola... Yo puedo estar a tu lado.

— Ethan...

— Harper... — no sabía por qué quería besarlo, pero sin más preámbulo lo bese.

Al principio él no respondió, pero después cuando quise separarme, él profundizó el beso. Mierda, me gustaba esto, algo en mí se encendió. No sabía cuál era el motivo, pero sentía que lo conocía, como si algo en mí dijera que reaccionara porque lo conocía de algún sitio.

Al separarnos, Ethan tenía una sonrisa de oreja a oreja y yo estaba demasiado sonrojada.

— Creo que hemos dado un espectáculo.— mire hacia todas partes y algunas personas sonreían y otras nos miraban serias. 

— Mierda.— me refugié en el pecho de Ethan, mientras él soltaba una carcajada.

Mire un momento por la ventana y me sorprendí al ver a Nicholas mirándome demasiado enfadado. Dejo de mirarme para prestarle atención a la chica y se fueron de allí.

— ¿Todo bien Harper? — Ethan me sonrió tiernamente y yo le sonreí de vuelta.

— Todo perfecto.— nos sentamos. Había que admitir que la compañía de Ethan me había ayudado mucho.

— Harper.

— ¿Qué ocurre? — su expresión cambio a una más seria.

— ¿Tú recuerdas algo?

— ¿De qué?

— De todo.

— ¿Podrías especificar? — no entendía nada, ¿a qué se refería? ¿Y si se refería a lo que dijo antes sobre que siempre estuvo a mi lado?

— Harper, nada es lo que parece.

— Ethan, no sé que estás diciendo, ¿podrías por favor explicarte mejor?

— Creo que es mejor que te lleve a casa.— se levantó y yo hice lo mismo, estaba demasiado confundida.

— No puedes dejarme así.

— Si puedo, es más olvida lo que te dije.

— ¿Cómo voy a olvidarlo? Es más, ahora quiero saber que tengo que recordar.

— No tienes nada que recordar, es mejor que no sepas muchas cosas Harper, por tu bien es mejor así.

— No puedes pensar en mi bien, no tienes ningún derecho Ethan.

— Si lo tengo, porque...— se calló, iba a decir algo pero se calló. Salió de la cafetería, sin decir nada más y yo lo seguí enfadada.

— ¿Ahora te vas? Al menos acaba lo que me ibas a decir.— él se acercó peligrosamente a mí y me agarro por los hombros.

— Harper déjame tranquilo.

— ¿Por qué tienes que actuar así?

— No lo entenderías.— me soltó y se alejó de mí.

— ¿Cómo lo voy a entender si no me lo dices?

— No voy a decirte nada, porque no hay nada que decir, Harper vámonos, te llevaré a casa.

— No me iré de aquí, quiero respuestas.— estaba perdiendo la paciencia y él también.

— ¿Quieres respuestas? 

— ¡Sí! — ¿por qué no lo soltaba ya? Mi paciencia se había ido.

— ¡ME IMPORTAS! ¿VALE? — bajo el tono de su voz.— Eres muy importante para mí.

— ¿Cómo voy a ser alguien importante para ti? No nos conocemos.

— ¿Cómo sabes que no? — espera, ¿qué?

— ¿Qué?

— No he dicho nada, muévete.— él se dio la vuelta y empezó a caminar.

— ¡Vete a la mierda Ethan! — le grite para que me escuchara, pero aun así no se giró para verme.

— ¡Me parece perfecto! — tuve que correr para llegar a su lado y en todo el camino ninguno hablo y esta vez ese silencio sí que fue demasiado incómodo.

 



Natalia Berchesan

Editado: 01.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar