Try to survive

24. Recuerdos

Al llegar a casa, lo único que quería era ir a mi cuarto a dormir y eso hice. Fue fácil pasar desapercibida porque por lo visto solo mamá se encontraba en casa, seguramente papá se había ido a trabajar y mis hermanos no sé.

Llegue a mi cuarto y me tumbe.

— Te odio Nicholas Bayle.— dormí pensando en todo y buscando alguna respuesta clara sin éxito.
 

Me desperté y no estaba en mi cuarto, pero me sonaba demasiado familiar esta habitación. Me levanté confundida y salí de esa habitación.

Pero me había dado cuenta de algo, tenía el aspecto de una Harper de 16 años.

— Querido tengo miedo.— era la voz de mi abuela, pero no podía ser, ella estaba muerta.

— Cariño, los dos prometimos cuidar de ellos, de nuestro hijo y de nuestros nietos... Ellos son lo más importante.— ¿Podría ser este momento mi respuesta clara?

— Lo sé, pero tengo miedo de que no lo logremos, de que ellos estén en peligro cuando nosotros no estemos.

— Estarán bien... Alex sabrá lo que hay que hacer.

— La pequeña Harper.— quería ir a verlos, pero necesitaba respuestas.

— Odio la idea de que no tenga sus recuerdos.

— Míralo por el lado bueno, de esa manera la estamos protegiendo.

— No, no lo estamos haciendo... Esos dos chicos le hacen bien, además cuanto crees que puede durar esto, Harper cada cierto tiempo tiene que hacer eso para no recordarlos.

— No le hacen bien... Ellos dos la destruirán de la peor manera.

— ¿Cómo estás tan segura de eso? 

— Él está con Dominic nuestro enemigo y el otro es un monstruo.

— Somos cazadores, pero eso no significa que debamos matarlos a todos, existen criaturas buenas.

— Esas criaturas no lo son... Los dos sabemos que Dominic hará lo que sea para matar a Alex y a nuestros nietos.

— Por encima de mi cadáver.— sin querer me moví un poco haciendo que unas llaves de la mesita se cayeran.

— ¿Querido? — mierda.

— Silencio.— mis piernas quedaron pegadas al suelo.— ¿Harper? — me envolvió la oscuridad.
 

Esta vez el lugar era distinto, estaba acostada en el pasto y a mi lado estaba un Ethan de 14 años como mucho. Pero esta vez había una diferencia, mi yo de 14 años estaba a su lado.

Eso significaba que ellos claramente no podían verme.

— Harper.— mi yo de 14 años se giró para verlo.

— ¿Qué pasa? 

— No te alejarás de mí, ¿verdad? 

— ¿Por qué piensas que lo haría? 

— Soy un monstruo.— ella se levantó e hizo que él también se levantara.

— Ethan no lo eres, eres un hombre lobo... Pero eso no te hace ser un monstruo, eres un chico muy extrovertido y siempre te preocupas por los demás.

— ¿Por qué no te alejas? Tengo miedo de que en alguna Luna Llena, cuando estemos juntos te haga daño.

— Si me fuera, cuando volvieras a tu estado normal, ¿quién te curraría las heridas? ¿Quién te diría que no eres un monstruo? ¿Quién estaría a tu lado cuando te derrumbaras?  No me puedes pedir que me aleje de ti, eres demasiado importante para mí.

— Harper yo...

— Te quiero Ethan Montgomery.

— Yo también te quiero Harper Clifford.— otra vez esa oscuridad.
 

Esta vez estaba en un lugar totalmente diferente, era un bosque, pero no me acordaba de él. A lo lejos vi a una Harper y a un Nicholas de unos 15 años.

— Nicholas, es mala idea.

— No lo es, venga súbete.

— No, no quiero que por tu culpa muramos a la edad de 15.

— Tengo 16.

— Me da igual.

— Juro que no te pasara nada.

— No, yo te espero aquí, tú ve a cazar.

— Bueno... ¿Estás segura?

— Sí.— Nicholas se acercó a mí yo de 15 años y le beso la mejilla.

— Quédate aquí, prometo no tardar.

— No te preocupes... Estaré leyendo.— le enseño un libro.

— Vale.— y se fue.

Estuve viendo como leía el libro hasta que de pronto, vi a lo lejos un hombre con una sonrisa demasiado aterradora.

— Aléjate de ella.— olvidé que no podían verme ni oírme.

Mi yo de ese momento se dio cuenta de ese sujeto y se levantó asustada.

 — No te haré daño.

— ¡Nicholas! 

— Me temo que estamos nosotros dos.— estaba demasiado cerca de ella. Paso su nariz por mi cuello técnicamente.— Hueles muy bien.

No sabía que más hacer, no podía hacer nada y sentía repugnancia en esos momentos.

— Por favor, déjeme ir.

— No.— en un movimiento muy rápido, el hombre me mordió. Mi yo de ese momento gritó de dolor, pero nadie venía a ayudarla. Cuando él acabó saco un cuchillo e hizo unos cortes por mis brazos y se fue.

No sabía que hacer, esto era demasiado frustrante. De pronto oí pasos y pensé que sería otra vez ese hombre para matarme. Pero era Nicholas.

— ¡Harper! — se acercó a mi cuerpo. 

Yo también me acerqué.

A lo lejos vi a mis padres corriendo hacia mí. Mamá apartó bruscamente a Nicholas y papá me atendía.

— Aléjate de ella.— le demando con rabia.

— Yo...— Nicholas estaba asustado.

— Elizabeth... Déjalo en paz... Él no tiene la culpa.

— Es tu culpa, mi niña esta así por tu culpa... Por dejarla que supiera de este mundo.



Natalia Berchesan

Editado: 01.01.2021

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