Vampirismo Vol. 3

Capítulo 2:

Mis pasos son cansados, camino sin ánimos hasta la mansión mientras voy absorta en mis pensamientos Cliff, mi fiel mayordomo y amigo, se encarga de terminar de arreglar los asuntos de la misión por teléfono, por otro lado Pierre, el capitán de mis hombres y Travish, ese imponente lobo que se ha vuelto integrante de esta familia y porta el apellido “Stoneblack” desde que lo adopté, platican animadamente, solo escucho sus carcajadas y de vez en vez veo sus caras exageradas. Subo los primero escalones y veo llegar a Rita que sale preocupada desde las sombras y se acerca a nosotros con curiosidad, por un momento los veo, a ésos dos monstruos y a esos dos humanos, ellos son mi familia, Cliff, Pierre, Travish, Rita, son lo único que me queda junto con mi madre recién encontrada, los únicos que seguirán aquí cuando yo me vaya y no puedo evitar sentir nostalgia, miedo, tristeza; cuando supe que iba a morir simplemente me concentré en mi de forma egoísta, creí que simplemente era desaparecer, dejar de existir, pero ahora, en este momento es donde me doy cuenta que el tiempo a avanzado y no hay forma de regresar, me da miedo pensar en el destino que les depara, al ser yo la última Stoneblack lo más seguro es que cuando muera la mansión pase a ser propiedad del gobierno; Cliff con suerte podría trabajar para Tristán o Dorian, tendría un buen futuro con ellos, Pierre por otro lado le costaría adaptarse, tal vez si le digo a Tristán que lo acepte entre sus hombres me ayude y lo adopte, aunque conociendo a ese francés de seguro rechazará la oferta ¿Qué será de él? Lo único que ha hecho en años es matar monstruos ¿Cómo se ganará la vida cuando yo ya no pueda ofrecerle trabajo? Y claro, el no es el único que me preocupa; Travish, aunque  su cuerpo es el de un hombre y tiene la capacidad de volverse un feroz lobo sigue siendo un niño que acaba de entrar en la adolescencia, apenas cumplió los 16 años, depende de mí, ¿Quién lo aceptaría? De entrar en la casa de Tristán o de Dorian tendría que someterse a un pacto de sangre con ellos, dominando su alma, en verdad me partiría en dos verlo sirviendo como guardián cuando el debe de estudiar y prepararse.

              Creo que la que no le costaría mucho adaptarse es a Rita, por mucho cariño que me tenga ella no lleva mucho tiempo aquí, es una vampiresa con experiencia que sabe vivir en la calle, lo que más me preocuparía con ella es que le hagan daño en el momento que yo me vaya, que quieran someterla a ser guardián de algún otro y al rehusarse la lastimen o la maten. Son tantas cosas las que atormentan mi cerebro, me duele tanto pensar en todo lo que pasará en cuanto me vaya, no solo se trata de irme y ya, se trata de todo lo que dejo atrás y el destino de esas personas a las que considero mi familia.

             Supongo que después de estar viéndolos tanto, Travish se percató de mi mirada; preocupado y cabizbajo se acerca con curiosidad, me dedica una sonrisa tímida y como si fuera un enorme cachorro de San Bernardo pongo mi mano en su cabeza y lo acaricio, gracias a que estoy parada en unos escalones más arriba puedo verlo hacia abajo.

—¿Estás bien?— me dice con algo de duda, creo que empiezo a cansarme de que me hagan esa pregunta.

—Estoy bien, solo necesito un baño— le sonrío y antes de retomar mi camino hacia mí habitación le doy unas palmadas en la mejilla.

              De nuevo siento mis pies pesados como el plomo, me cuesta subir cada escalón, pero finjo que no pasa nada, siento sus miradas en mi nuca, esperando a ver que algo malo ocurra, pero no es así, llegó hasta el final de la escalera y camino por ese largo pasillo hasta llegar a mi habitación; sin perder mucho el tiempo me sigo hasta el baño, lleno la tina con agua caliente y me meto a remojar, esperando que el calor relaje mi cuerpo y pueda descansar, aún no es noche y estoy exhausta, muero de sueño. Tallo cada mancha y analizo cada moretón, pienso en lo ocurrido dentro de ese hotel, ¿Cómo es que tenían a un niño vampiro? Eso es despreciable y cruel, hace años mi padre me dijo que entre los vampiros eso era una práctica desleal, que no transformaban niños, pero entonces, ¿Qué los animó a hacerlo?

              El tiempo pasa rápido, salgo de la tina y busco una toalla para envolver mi cuerpo, mi cabello rojo escurre gotas de agua por mi espalda y cuando llego a la cama escucho que alguien toca a la puerta.

—¿Art? Te busca el coronel Kaspar— dice Cliff quien se asoma por el borde de la puerta y me ve con la misma preocupación que Travish hace rato. Me siento sobre la cama aún con la toalla rodeando mi cuerpo y cruzo mi pierna.

—Que pase, lo recibiré aquí— le digo a Cliff sin voltear a verlo y después de un momento de duda mi mayordomo decide seguir mi orden.

              No pasa mucho tiempo hasta que el coronel entra a mi habitación, si parece desconcertado al ser recibido en ella su sorpresa aumenta cuando me ve en toalla sentada en la cama, de inmediato se pone nervioso y da media vuelta evitando que su mirada se vuelva un peligro, me da gracia el pudor que siente.

—Coronel ¿En qué le puedo ayudar?— volteo hacia él con una gran sonrisa en el rostro, su forma de actuar tan apenada me conmueve.

—Srita. Artemisa ¿No prefiere que hablemos en el despacho o en otro lugar que no sea en su habitación? ¿Tal vez con algo más de ropa?— Intenta sonar decidido,  aparentar que no se siente contrariado o nervioso lo cual se me hace tierno proviniendo de un hombre que a su edad ya es coronel y ha estado en tantas batallas.

—Coronel, ¿Qué necesita? Si le incómoda la situación mejor dese prisa y explíquese— cuando digo eso me levanto de la cama y empiezo a buscar la ropa que me voy a poner.



Sathara

Editado: 16.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar