Yo te esperaba [saga Griegos#6]

Capitulo 14

Tabhita.

Abrí los ojos y sonreí al sentir el peso del brazo de Tomasso en mi cintura, giré mi rostro para verlo profundamente dormido.

Ambos estábamos totalmente desnudos, la noche se había vuelto muy corta para saciar nuestro deseo.

Me moví un poco y logre salir de su brazo, me deslice de la cama y corrí hacia la puerta, estaba con el seguro... hubiera sido vergonzoso que Xander nos encontrará desnudos.

Me giré y Tomasso estaba de lado con su cabeza apoyada en su mano, su mirada era oscura y recorría mi cuerpo.

- deseo desayunar Tabhita - sentí un poco de desilusión ya que al ver su mirada de deseo y su miembro despierto pensé que tendríamos un muy delicioso despertar.

- iré a la cocina a ver que hay de desayunar.

- no dije que deseaba desayunar comida, te quiero comer a ti - lo vi levantarse de la cama y volví a quedarme sin aliento al ver su majestuoso cuerpo, que tenía marcas de mis uñas por todos lados.

Se acercó y me pego a la pared, sus manos recorrían mi cuerpo y su boca besaba mis pechos.

Me sentía cera derretida en sus manos, mi cuerpo estaba despertando a sus caricias, me ayudó a que rodeará su cintura con mis piernas, enarque mi espalda al sentir la pared fría pero el fuego que estaba recorriendo mi cuerpo, pronto lo apagó.

El me sonrió y yo mordí mi labio por que sentía que moría de deseo y no tenia ánimos de sonreír, abrí los ojos al ver que el se iba bajando hasta que su boca quedó a la altura de mi femineidad, me sujeté a sus hombros con fuerzas por que la anticipación del placer que Tomasso me daría, como la noche anterior, había hecho que el deseo creciera el doble.

- es hora de comer querida.

Mi respuesta fue un gemido fuerte al sentir la calidez de sus labios que me arrojó a un mundo de deseo, fuego y liberación.

Desa.

- ¿Quién es? - entre al comedor cuando Xander se estaba llevando una cucharada de cereal a su boca.

- soy yo - me sonrió al verme entrar - ¿cómo estás?

Me senté frente a él

- mejorando tía - enarque una ceja por el enano aún seguía metido en su papel de enfermo.

- me han dicho que está mañana saliste a la playa sin consentimiento de tus padres.

- no sé han levantado, mamá siempre madruga pero hoy no lo hizo, creo que desayuno en su habitación.

- ¿por qué lo dices? - él tomó su vaso de jugó de naranja.

- escuché a papá decirle a mamá que era hora de comer y mamá se quejó - sentí que la cara se me puso caliente, toque mis orejas que hervían.

- ¿por qué saliste Xander? - hablaría con Tomasso, este chico era muy curioso.

- no tenía sueño y escuché a niños reír.

- la playa es privada - Xander frunció el ceño.

- ¿por qué es privada?

- por la seguridad de ustedes, verás eras muy chico para saber pero tenemos enemigos, ¿viste a los niños?

Él negó.

- creo que cuando baje ya se habían ido pero si me encontré con un señor.

- ¿un señor?

Él asintió.

- me dijo que era un lugar muy bonito y que el agua de la playa le ayudaba para el dolor de artritis que padecía.

- ¿no sabes que no puedes hablar con desconocidos?

- lo sé, pero él se miraba triste y...

- y nada, ¿dónde estaba tu guardaespalda?

- tía, era un señor.

Me acerqué a Xander y lo miré a los ojos.

- no puedes confiar en nadie Xander, tu tía Kaia murió por confiar en una extraña - Xander se quedó pálido mirándome a los ojos.

- a escondidas escuché la conversación acerca de cómo murió tía Kaia.

- fueron nuestros enemigos Xander, por favor, prometeme que no volverás a salir sólo y si miras a un extraño o extraña en la playa, no hablaras con ellos, regresaras a casa inmediatamente.

- lo prometo tía - me incorporé.

- ¿dónde estaba tu guardaespalda?

- yo... - bajo la cabeza - le pedí que subiera a mi habitación por mi pelota, decidí que podía esperarlo en la playa, también me regaño como tú lo has hecho.

Me giré y miré a Onesimo, ya Laviana no era más guardaespalda ella se estaba dedicando a su hijo Milo.

- investiga al guardaespalda de Xander, no me gusta esta historia de un hombre en la playa.

- hablaré también con el jefe de seguridad, no están haciendo bien su trabajo, si han dejado que alguien entre a la playa... - el enano interrumpio.

- él vino por el mar, andaba una lancha, me invitó a dar un paseo pero se fue...

Apreté los dientes.

- quieren al enano, debe haber vigilancia nuevamente en el mar, dile que activen el protocolo de seguridad, quiero hombres en el faro y patrullando el mar.

Onesimo salió apresurado del comedor, respiré profundo y me controle para girarme y sonreírle al enano.

- ¿harás lo que te pedí mi amor?



Katy Silva

#369 en Novela romántica
#27 en Thriller
#13 en Misterio

En el texto hay: griegos, amor apasionado, saga griegos

Editado: 18.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar