Yo te esperaba [saga Griegos#6]

Capitulo 22

Lentamente el hombre bajó de su vehículo, miró hacia todos lados y luego entró a la habitación de aquel hotel de camino.

Su compañero estaba frente a la televisión con varias latas de cervezas tiradas a su alrededor, su mirada era vidriosa.

— ¿qué mierda haces? — pateo varias latas furioso y lo sujetó del cuello — debes estar alerta, no tomando.

— sólo fue hoy, llevó días sin dormir y no estoy borracho — lo soltó con furia haciéndolo tambalear en su silla.

— menos mal que estos días han sido tranquilos, si él jefe se entera que estas holgazaneando te corta los testículos.

— el jefe...esta muy bien, nosotros los jodidos.

— yo no me siento así, en poco tiempo tendremos el control de Hatria.

— esto está difícil, los Tziolis son fuertes.

El hombre sonrió.

— no por mucho tiempo — suspiró y se metió las manos en los bolsillos.

— ¿qué se siente traicionarlos? — la mirada de él se torno oscura y peligrosa.

— no hace ninguna diferencia, si él control estuviera en las manos de Nicos todo sería mejor pero Tomasso es radical, ha borrado prácticamente la mafia de su familia.

— ¿no sería mejor tener otra vida? Dejar de matar y comenzar de nuevo... — calló cuando sintió la mano cerrarse en su cuello.

— esperó tu debilidad de este momento sea sólo producto de la bebida, si tú te apartas del juego ahora. No correrás muy largo, yo personalmente acabaré contigo.

— olvida... lo que dije — trató de parecer que estaba calmado pero ya la falta de aire lo estaba alarmando. Cuando al fin lo soltó jadeó mientras trataba de llevar aire a sus pulmones.

— y tú no olvides mi advertencia — salió de la habitación molestó, reviso su entorno y se dirigió a su auto. No se consideraba un traidor simplemente alguien  que no estaba de acuerdo con el rumbo que los Tziolis le habían dado al negocio.

Sacar a Tomasso era lo primordial, él tenía el control, las demás familias de Grecia sabían que se estaba alejando de la mafia pero aún así le tenían respeto y no se atrevían a invadir su territorio, por que los consideraban una familia peligrosa, aunque en su opinión Tomasso no merecía tener el control, era alguien que no había nacido para ser un líder de mafia, alguien que la pensaría Muchas veces para disparar a alguien y ahora con una familia, llevaría al olvido los años de gloria de los Tziolis.

Aliarse con Nicolae fue una decisión que no la tomó a la ligera, la pensó muy bien y su incomodidad hacia el heredero de Nicos le ayudo a saber que hacia lo correcto. Quizás Nicos volvería al negocio y esta vez más peligroso que nunca pero él estaba preparado para ese día.

Tomasso

— ¿alguna novedad? — mano cortada negó y se sentó frente a él.

— los he investigado a todos los nuevos y no he encontrado nada peligroso.

— ¿ y Felix? — mano cortada frunció el ceño.

— ha sido tu guardaespalda desde que eras un chico.

— quiero saber de todos, no puedo confiar en nadie.

— bien, lo investigaré — suspiró y me miró — esperemos que él no sea el traidor, ha estado con nosotros desde hace muchos años.

— investigalos a todos los viejos.

— Tomasso... es nuestra gente, hemos luchado hombro a hombro, no creo sea uno de los nuestros que se atrevió a traicionarnos.

— mientras mi hijo esté en peligro, no puedo confiar en nadie.

— te entiendo, haré lo que me dices — se pusó de pie — cuando atrapemos a Nicolae me tomaré unas vacaciones, me he quemado los sesos tratando de averiguar quién es el traidor... quién sea lo está haciendo bien el maldito, no ha dejado ni un sólo rastro.

— pienso lo mismo mano cortada, debo pensar en mi familia, en Ava, Xander... — negué — deseo que mi familia sea libre del pasado de los Tziolis, ya no somos mas una mafia. Somos una familia que está tratando de comenzar de nuevo.

— Lo sé pero lamentablemente Nicolae no lo entiende — se giró y se veía cansado.

— mano cortada — él miró sobre su hombro — lamentó ponerte en la situación de investigar a tus amigos pero es por el bien de mi familia.

— lo comprendo y créeme que si yo estuviera en tu lugar haría lo mismo — abrió la puerta y se marchó.

Por un rato me quedé mirando el vacío, ya estaba cansado de vivir con miedo del daño que podía hacer Nicolae a mi familia, debía encontrarlo en cuánto antes.

El teléfono sonó, lo tomé con desgana pero debía atender los negocios de la joyería.

— diga — el silencio que hubo al otro lado de la linea me hizo pensar que habían colgado, iba a poner el auricular cuando escuché un murmullo.

— ayuda... — fruncí el ceño y escuché el clic de que la llamada había terminado.



Katy Silva

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En el texto hay: griegos, amor apasionado, saga griegos

Editado: 18.02.2019

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