Yo te esperaba [saga Griegos#6]

Epilogo

Creo que a través de los años aprendí a valorar cada momento con mi familia, aún tenia en mi mente el recuerdo de Roland, un buen hombre que fue asesinado por algo en que él no tenia la culpa, el recuerdo de mano cortada  estaba vivo en mi, él me vio crecer, participó en todos nuestros proyectos pero su felicidad era fingida, él deseaba vivir al otro lado de la ley, su traición fue un gran golpe para la familia Tziolis.

— padre — me giré y ante mi estaba la niña más linda del mundo, camine hacia ella y le sonreí. Iria, nueve años menor que Xander, estaba en la biblioteca, su mirada azul cobalto me miraba — deseo pasar una temporada en Grecia, Atenas para ser exactos.

— pero... ¿con quién estarias ahí?

— Ares vive en Atenas — la veo detenidamente, no entendia, mi hija, era preciosa pero su afán era el de andar ropa holgada, casi llegando a negra ya que estaba desteñida. El piercing en la nariz se le veía precioso pero la conocía, diría que me burlaba de ella.

— hija mía — me acerco a ella y apoyo mis manos en sus hombros — mi corazón sufriría el no verte todos los días.

Ella levantó el mentón.

— quiero irme padre, crecer en el mundo exterior, deseo tener mis propias alas y depender de mi misma.

— ¿alas? — ella asiente.

Suspiro y siento un dolor en mi pecho.

— no has cumplido los dieciocho años Iria.

Ella se encoge de hombros.

— me marchó a los dieciocho padre — se gira y se dirige a la salida — dejame volar padre, si he de caerme y fracasar te prometo que me levantaré, no estoy renegando de mi familia por que los amo con todo mi corazón,eres el mejor padre que existe pero necesito probarme a mi misma que puedo lograr lo que deseo sin depender del apellido Tziolis.

Dicho eso se marchó dejando una gran tristeza en mi corazón, me sente en mi silla y me vire para observar el mar detenidamente, no estaba calmó, las olas se estrellaban contra los riscos salvajemente... estaba como mi corazón.

— padre — la mano de Xander está sobre mi hombro — Iria me comentó lo que habló contigo, dejala ir, deja que ella pruebe la vida y no te preocupes que la mantendre vigilada.

— sabra que la seguimos.

— no está vez, el hijo de Felix desea entrar a nuestra familia, es un chico de veinticuatro años, buscaré una casa para Iria y este chico será su compañero de cuarto.

Miró a Xander que ya tiene un plan bien trazado.

— ¿Por qué no una chica?

— ninguna desea seguir los pasos de sus padres, deja de celarla, Iria no es de las chicas románticas, ella vive en su mundo loco.

— he de conocerlo antes.

— no serás objetivo padre, ¿Sabes por que se va? Por que del único imbécil en quién se fijó, la avergonzo en toda la escuela — levanta la mano — no me dejó darle su merecido.

— ¿Por qué no?

— la tratan como una debilucha que todo se lo resuelve su familia, dejala sanar su corazón, Ares está en Atenas e igual Eileen aunque es mayor pero no estará sola.

— mi pobre Iria, ya tiene el corazón roto.

— la apoyaremos padre — asenti y cerré los ojos cuando Xander se marchó, era dificil ser padre por que uno deseaba tomar los problemas de los hijos y tirarlos al mar, evitar que sufrieran pero no teniamos ese poder.

Me puse de pie y me dirigí hacia mi habitación, Tabhita venia saliendo de la habitación de nuestra hija con los ojos rojos por el llanto, pasé mi brazo por su hombro y la pegue a mi cuerpo, caminamos hacia nuestra habitación.

Segui mi rumbo hacia nuestra gran cama, una vez se acostó la atraje hacia mi pecho.

— sé lo que es tener el corazón roto Tomasso — besé su frente — sólo que Iria oculta su dolor, hoy no lo soportó y me lo confesó.

— la dejaré ir, deseo que mis hijos sean felices y si ella sufre en Hatria le quitaré su dolor.

— gracias amor, sé que sufriras por ella pero aún asi le abres la puerta.

Decidí callar el plan de Xander, era mejor asi, Iria no estaria completamente sola en Atenas.

— te amo Tomasso, mi amor por ti ha crecido cada dia.

— lo sé mi amada Tabhita por que me pasa lo mismo, eres una maravillosa esposa, madre, amiga y compañera.

— tú no te quedas atrás y bien ¿Qué está pasando con los Tzioles?

Carraspeo y desvío la mirada.

— ¿De qué hablas?

— ¿Nueva mafia?

Sonrió.

— algo asi, pero está es la del Desconocido silencioso, claro que aún somos temidos y respetados, razón por la que no se meten con nosotros.

— ¿Seguimos del lado de la ley?

— siempre, aunque de vez en cuando nos tocará ser un mafioso.

— lo sé Tomasso pero lo importante que cuando eso pasa es para salvar a los jovenes de Hatria de las garras de las drogas.

— asi es amor, la clinica que fundó mamá y papá para la rehabilitación de los jovenes fue por Kaia. Espero en Dios que muchas vidas puedan ser libres de ese mal y vuelvan a incorporarse a la Sociedad.



Katy Silva

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En el texto hay: griegos, amor apasionado, saga griegos

Editado: 18.02.2019

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