PARTE 2: LO EXTERNO TAMBIÉN FORMA PARTE DEL PROBLEMA
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[Y mientras tanto, tomamos una pastilla porque esa es la única forma de poder salir a la calle sin miedo a que la vida nos lleve puestos…]
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Silencio
Un joven en medio de este caos decide terminar con su vida, y nadie dice nada. Alguien se queda sin trabajo y sucumbe a la desesperación y nadie dice nada, todos permanecen en silencio, intentando lidiar con sus vidas, para así lograr concentrarse mínimamente en sus propios intereses, siendo estos los únicos que les dan un refugio y los hace sentir seguros.
Si miramos las estadísticas 一 que no son nada alentadoras一 los datos arrojan que el suicidio, tan sólo en el año 2025 (apenas hace unos ocho meses atrás) escaló a un veintitres por ciento, siedo en total cinco mil doscientas personas las que habrían decidido terminar con sus vidas, una cifra verdaderamente alarmante.
Para lo que va de este 2026, la tasa aumentó un treinta y ocho por ciento de personas afectadas por el suicuidio y el problema es que sigue aumentando, debido a la gran crisis de salud mental, que se debe a la ruptura de un sistema económico, político y social en decadencia. Los grupos más afectados son los adolescentes, mujeres y adultos mayores. Sin embargo, las tendencias muestran que la mayor predisposición al suicido se da en hombres, con un promedio ¡del ochenta por ciento a nivel nacional! La tasa actual alcanza al once por ciento de los hombres entre cien mil habitantes. Por otro lado, las mujeres ocupan el segundo lugar y no han hecho más que aumentar en los últimos treinta años. En cuanto a los adolescentes, entre varones y mujeres, se dio un alza del doce por ciento cada cien mil habitantes. El promedio de edad de los chicos y chicas que toman esa drástica decisión rondaba hace un par de años atrás, entre los quince y los diecinueve años, pero ahora se ha visto que la tendencia está entre los diez y los diecinueve años. (Toda esta información se puede encontrar más detallada en el informe sobre «Suicidó en la Adolescencia: Situación en la Argentina»).
Dentro de los adultos mayores se puede establecer, según nos dicen los datos, que hay cincuenta y cinco por ciento de adultos mayores de setenta y cinco años que deciden tomar la decisión de desaparecer de la peor manera, esto según lo que dijo la OMS (Organización Mundial de la Salud). Al parecer en las personas gerontes, existe una tendencia al suicidio ligada a la depresión severa, la soledad (sin vínculos sociales), la pérdida quizás de una pareja de toda la vida (viudez), la falta de una jubilación digna y un abandono por parte de familiares totalmente irresponsables.
¿Qué se hace entonces con toda esta información? Aparentemente nada. Las autoridades que tienen el poder de cambiarlo todo parecen guardar un oscuro silencio (casi cómplice me atrevería a decir). Según los datos obtenidos de varias fuentes y estudios, se puede aseverar que cada veinticuatro horas ocurre un intento de autolisis, que muchas veces supera ese intento y se cobra la vida de algún abuelo, una joven mujer de bien o un hombre honrado.
La vida efectivamente se ha vuelto complicada, ya nada parece agradable, las calles son escenarios de pequeños actos de microviolencia, la economía asfixia,el trabajo agota más que nunca, el tejido social está completamente fracturado, todos estamos más violentos, hay guerras y crisis políticas a donde sea que uno dirija la mirada. Y mientras tanto, tomamos una pastilla porque esa es la única forma de poder salir a la calle sin miedo a que la vida nos lleve puestos, porque es eso o permanecer en el más completo ostracismo, alejado de todo y de todos. Y no es sólo el hecho de que tomemos un antidepresivo y ya está, sino a que además tenemos que lidiar con gente que cuestiona nuestra medicación, atribuyendo su carácter innecesario, como si tomar un psicofármaco fuera algo inútil, cuando se ha comprobado con estudios que el medicamento es una solución mucho más favorable que solo la terapia.
Ahora, hablando de medicamentos ¿Qué dicen los datos sobre esto? Según los datos del COLFARMA (Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires), los antidepresivos, ansiolíticos y derivados, han aumentado un treinta y un por ciento en hombres adultos y un catorce por ciento en mujeres adultas. Siendo más específicos se registra un siete por ciento en el aumento de ventas relacionadas con sedantes e hipnóticos, mientras que los antidepresivos han aumentado un dos por ciento de sus ventas. Estas tendencias, no se quedan acá, sino que van en un aumento constante debido a las situaciones de crisis económica, social y laboral, puesto que la gente está buscando una manera de poder calmar su mente y dejar de preocuparse aunque sea por un rato. Y lo entiendo, es muy complicado acallar todos esos pensamientos que nos atormentan y no nos dejan pegar un ojo. Hablando ahora de dormir, los medicamentos para el sueño y evitar el desvelo o el insomnio, han tenido un alza del siete por ciento, y generalmente la gente los compra porque están en una situación de estrés o ansiedad desbordante.
Continuando con los medicamentos, es interesante hablar de sus elevados costos y el sacrificio que hacen muchos para poder llegar a comprarlos, con tal de calmarse un poco. Se cree que estamos hablando entre cinco mil y treinta mil pesos (como lo más accesible), hasta llegar a los cien mil pesos en algunos casos. Esto beneficia ampliamente al sector farmacéutico que lucra descaradamente con los padecimientos de los ciudadanos de un pueblo en decadencia.
Ahora vayamos a otro punto ¿Qué hay de las sesiones psicológicas y psiquiátricas en estos tiempos? ¿Se tiene algún registro? Para sorpresa de nadie Argentina es el país con mayor cantidad de psicólogos per cápita, y aun así no basta para atender a toda una población. Guiándonos por las estadísticas se afirma que hoy, un veintinueve por ciento de la población total de Argentina, se encuentra bajo tratamiento psicologico/psiquiatrico, mientras que del otro lado, existe un cincuenta por ciento que no lo está, pero no porque no lo necesiten o estén «bien», sino que no pueden acceder a ella a causa de no poder pagarla. Siendo más detallistas, podemos argüir que tres de cada diez personas están actualmente trabajando sus problemas en terapia. De esa brecha de tres de cada diez, se dice que el cuarenta por ciento, ha encontrado 一o encuentra一 actualmente, muchas veces un impedimento económico que le impide ir a las sesiones de forma continua.
Analizando todo esto vemos que la cosa es realmente grave y no se trata de un juego. La impotencia es contra el gobierno que no parece reaccionar y las políticas de cada provincia o municipio, que no quieren ofrecer ninguna solución adecuada que pueda subsanar este malestar, o al menos intentar generar un cambio medianamente positivo.
La falta de personal capacitado para situaciones de emergencia o crisis y la marginalidad de muchas personas que deciden apartarse de la vida, porque saben que allá afuera no van a poder sobrevivir, es realmente triste y duele ver día a día el drama de quienes dan todo por un país que no les otorga nada ¿Es eso cierto? Si no me creen miren por ejemplo la cantidad de suicidios que se han dado en el ejército argentino, la ruina en la que se encuentran las mutuales, lo desamparados que están los hospitales, la falta de empatía con los médicos, enfermeros y docentes, ni hablar de las salitas asistenciales de barrio y de las clínicas privadas.
Esto nos afecta a todos, independientemente de la escala social en la que uno esté posicionado o si está en el sector público o privado.
Yo creo que llegó el momento de romper ese silencio, de mostrarnos más, hay que dejar de estar al lado del camino, tenemos que salir a hablar sobre lo que nos pasa en el diario vivir, no hay que esperar hasta que el estado haga algo (porque siempre pide algo a cambio), lo importante al final es el acompañamiento, el entendimiento real y el apoyo mutuo.