—¿Crees que hubiese tenido una oportunidad con Harrison Ford en su hermosa juventud? —preguntó Reece mientras hundía un pan en el chili con carne.
Nos encontrábamos en casa mirando una maratón de Indiana Jones que estaban transmitiendo en la televisión. A decir verdad, está pequeña reunión había sido improvisada por ambos, simplemente Reece envío un mensaje de texto preguntando si haría algo esa noche y luego todo surgió.
—No lo sé. Aunque, a decir verdad, yo hasta ahora tendría algo con él, ese hombre siempre ha sido hermoso. —le respondí sin perderme ni un segundo de la película—¿No crees que está mal lo que estamos haciendo? —pregunté con culpa.
Se quedó un minuto en silencio.
—No, no lo creo, él no ha contestado los mensajes así que...
Oliver, Reece y yo solíamos reunirnos los viernes por la noche a comer chili con carne o comida picante en general y mirar películas hasta tarde. Cuando comenzó a salir con Riley la cosa no cambió demasiado, ella solía unirse a nosotros de vez en cuando y no la pasábamos mal, pero cuando ambos se casaron, todo dio un giro demasiado abrupto. Claro que sabíamos que no todo iba a ser como antes, aun así, creo que ninguno esperaba que todo cambiará tan deprisa.
Hacia semanas que no nos veíamos y el plan cada vez se aplazaba más y más. A pesar de que Oliver ignoraba los mensajes, me sentía culpable por hacer eso sin él. Era una tradición entre los tres y ahora se convertía en una tradición de dos.
—Aun así, me siento culpable. —susurré.
—Hemos aplazado esto por semanas—acomodó su cabeza en mi hombro—. Ya nada será como antes y debemos acostumbrarnos a que ya nada será como antes. —lo dijo despacio, aunque no lo allá dicho directamente, sabía que lo decía más para mí que para él.
Lo entendía, claro que lo entendía y eso lo hacía más duro. Me dolía en el corazón cada vez que lo recordaba, ahora Oliver estaba casado y tenía una familia, una nueva familia. Sentía mi corazón arder del dolor cada vez que lo pensaba.
Me mordí la lengua para evitar el sollozo qué amenazaba con escapar de mi boca.
Gracias a lo más bendito el espacio publicitario comenzó y Reece aprovechó para ir al baño.
Loli frotó su cara contra la mía, como si sintiera mi tristeza. Siempre hacía eso cuando me sentía triste, solía ponerse más cariñosa conmigo.
La pantalla de mi celular se iluminó ante la llegada de una notificación, me reí al ver el mensaje. Se trataba de una foto de Charles junto con un bello golden retriever con una pelota roja metida en su boca, parecía querer meter la pelota en la boca de Charles.
Charles: Juro que lo amo, pero a veces me saca de quicio. Por cierto, te presento a Wower.
Charles y yo habíamos comenzado a intercambiar mensajes desde aquella tarde en la cafetería. Me gustaba hablar con él, a pesar de que la mayoría eran mensajes breves, me resultaba entretenido y divertido.
Reí y tomé a Loli con mi brazo izquierdo y la abracé a mi pecho, sonriendo para la cámara.
Charles: Bonito bigote de salsa. Loli se ve preciosa.
¿Bigote de salsa? Ay, no.
Volví a mirar la foto y reí al verla. Loli por supuesto que se veía increíble con su bonito pelaje grisáceo y yo, bueno...no había salido fea al menos. Eso sí, el bigote de salda sobre mis labios, la trenza desprolija y mis ojos rojos por el llanto ¿Acaso no lo había notado o solo para mí era obvio?
Ava: Lo sé, ella es hermosa. Al igual que tu guapo compañero. Deberías presentármelo algún día.
Charles: Cuenta con ello. ¿Qué estás haciendo?
Ava: Miro una maratón de Indiana Jones con un amigo. ¿Y tú?
Charles: Le limpio las orejas a Wower, odia que lo haga así que es todo un desafío.
—¿Por qué sonríes? —la voz de mi amigo me tomó por sorpresa.
—Por nada—le dije ocultando mi celular—. Solo vi algo gracioso.
—Bien—se sentó a mi alado e intentó acaricias a Loli, quien al ver sus intenciones le rasguñó la mano—¡Auch!
—Sabes que odia que la toques—lo regañé—. Deja de molestarla.
—Ni siquiera sé por qué lo hace—levanté una ceja—. Está bien, si sé el porqué. No tiene sentido, a los gatos les encanta el agua.
—¡Claro que no!
—¡Claro que sí! Incluso se suben a los lomos de otros animales acuáticos, como los cocodrilos.
—¡Esos son los carpinchos!
—Bueno, pues... ¡Ya olvídalo! Comenzó la película.
○○○○○○○○
Bostece del aburrimiento ante la agenda de Joey, pero no porque su agenda era poco entretenida, sino que ¡Era lo más interesante que haría el fin de semana! ¿Cómo es que no haría nada? Bueno, tampoco había hecho el esfuerzo de planificar algo, pero ¿Y si me decían que no? ¿Cómo es que mi vida había llegado hasta ese punto? Tal vez Amelia tenía razón y me estaba convirtiendo en el Grinch, enojada con la vida y aislada en una montaña.
Tomé mi celular y revisé mis mensajes, no había noticias de Oliver, ¿Acaso lo había sucedido algo? No, claro que no, Riley nos hubiese informado, entonces ¿Qué pasaba?