Cartas A Las AntÍpodas: Corazones contrarios

TODAS LAS COSAS VUELVEN

“Querida Jessica,

Por las noches, los recuerdos saltan sin orden lógico. Te recuerdo a ti, nunca de mala manera, la distancia te ha vuelto perfecta, pero, a veces, recuerdo cosas sin sentido: la primera vez que fui a la escuela sin mi mamá, una canción de un comercial, e incluso, la junta con el director Fernández.

No recuerdo haberlo visto jamás tan enojado, y eso era mucho que decir: después de haber arruinado la feria de las ciencias, ahora Nelly y yo habíamos arruinado el debate cuando, a mitad de este, terminamos diciéndonos de maneras nada agradables lo mal que eran nuestros argumentos ¿sabes cuál era el plot twist? Éramos del mismo equipo, pero, de verdad, la paz mundial que proponía sin reformas comerciales, a pura palabra bonita, era un castillo hecho de azúcar.

Nunca me he arrepentido de las cosas que le dije en ese momento. De verdad, esa mujer era pura imaginación, y encima iba mal preparada.

Pero, las cosas que le dije después, en la oficina, esas siempre las he repasado en mi mente, deseando insertarme en el recuerdo y cambiarlas.

Espero no se haya convertido en ninguna de las cosas que le dije. Cuando uno no es malo, pero dice cosas crueles, lo único que desea es no volverse profeta. De verdad espero nunca volvérmela a encontrar, pero si lo hago, deseo haberme equivocado en mis creencias, y que ella haya sido lo opuesto al destino gris que le pronostiqué aquel día.

Con esto termino esta conversación al aire. Me resulta mejor hablar con tu recuerdo que con alguien de carne y hueso.

Minjun.

-¿Nelly? ¿Alguien de aquí se llama “Nelly”?

Por un momento, Nelly se imaginó siendo una mosca en la pared, observando todo desde lejos. La tracción automática que se produce cuando alguien te llama estaba ausente en Nelly, y tuvo que juntar las fuerzas de todos sus círculos energéticos, antepasados y músculos para empujarse al frente y al fin decir:

-Yo, yo soy Nelly.

La jefa Gina la observó como el siguiente paso fuera lógico, y vaya que lo era. Nelly abandonó el cálido espacio junto a Logan, y se encaminó al frente,

“Quizá no me recuerde” pensó “No puede ser que yo haya sido así de importante”.

-Nelly, es un gran gusto verte de nuevo- dijo Minjun con la misma emoción que uno tiene cuando se entierra un montón de espinas de nopal en la mano.

“Ay, no, me recuerda” dijo Nelly para sí misma “Y pensar que solo le quebré un huevo en el traje antes de una presentación final”.

-Minjun, qué sorpresa volvernos a encontrar- comenzó a decir Nelly-. Jamás pensé verte aquí, en este lugar. Es más, ni siquiera pensé que yo estaría aquí.

-Literalmente enviaste tu currículo- soltó Minjun, y el sarcaso le empezó a escurrir por los labios.

-Sí, pero, aquí, aquí- Nelly comenzó a señalar con parsimonia las paredes-, poder estar aquí en este gran lugar- justo señaló un pedazo de techo caído-. Jamás pensé que yo podría trabajar aquí. Jefa Gina, es un honor.

El honor se vio subrayado cuando alguien bajó el baño, y el olor entró por la ventilación.

-No vamos a gastar tiempo en presentaciones- dijo la jefa Gina con seriedad-. Minjun, tu nueva asistente.

Minjun estiró su mano para estrechar la de Nelly. Tenía los dedos fríos y el pulso firme. Nelly escrudiñó su mirada, esperando encontrar rastro de emoción alguna. No era un hombre de expresión vacía, pero sus ojos evidenciaban lo poco dispuesto que estaba a involucrar sentimientos, cualquiera de ellos.

-Espero, Nelly, que tengamos una interacción sana, profesional-Nelly no paraba de sacudir su mano en el saludo, nerviosa-. Una cooperación de experiencia, en búsqueda de un resultado que satisfaga las expectativas de la jefa, Nelly, suéltame la mano, ya.

-Lo siento, Minjun.

-“¿Minjun?”-inquirió la jefa Gina, su ceja, que a menudo hablaba más que ella, se alzó.

Minjun se estiró el traje, y se enderezó. Nelly se dio cuenta que ciertamente había cambiado: ahora era más alto, los rasgos se habían endurecido y su cuerpo, antes flaco, se había ordenado en un conjunto firme de formas cuadradas y atléticas. Sus ojos negros se habían vuelto más penetrantes, mientras que los pómulos se le habían marcado, dándole una apariencia seria y clásica.

-Me parece que el término correcto aquí es “jefe”, Nelly- dijo Minjun con firmeza-. Y, por favor, háblame de “usted”. La jerarquía es un orden estricto que no está hecho para ser sobrepasado en el nombre de las relaciones pasadas, Nelly.

Minjun pasó por un lado de Nelly sin prestarle mayor atención, intercambiando números y cálculos con la jefa Gina. Mientras tanto, Nelly se quedó sola, murmurando para sí la mezcla de palabras que Minjun se había sacado de, en opinión de Nelly, algún lugar de sabiduría ubicado en las profundidades de su trasero.

-“La jerarquía no está hecha…”- Nelly interrumpió sus murmullos, giró y se dio cuenta que Minjun y la jefa Gina ya casi salían por la puerta.

Nelly aceleró el paso para seguirlos. Una sola persona quedaba en la sala: Logan, quien la esperaba a un lado de la puerta, tocándose las yemas de los dedos con un velado nerviosismo.

-Hola- dijo Logan, y Nelly desaceleró el paso.

-Hola, Logan, digo…jefe.

-No, no, a mí dime Logan, y ya.

Nelly asintió, con la sangre caliente dándole vueltas en las mejillas.

-Hola, Logan.

-Hola, Nelly.

Por fin, se miraron a los ojos largo y tendido. La distancia de los años se acortó en segundos. El tiempo no es una línea, sino un enredo de ellas. Los años habían pasado en todos lados, menos en el calendario de sus mentes.

-¿Trabajas con Minjun, digo, con el jefe?- inquirió Nelly.

-Ah, sí, nos asignaron a ambos en este nuevo proyecto- contestó Logan-, por eso volvió al país, ya sabes, abandonó su trono, el príncipe del abismo.

Nelly rio, y de inmediato se cubrió la boca. Minjun, que estaba afuera de la oficina con la jefa Gina, los miró, intrigado.




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