-¡Mi hija no debe estar en un lugar como esté¡- exclamo una voz chillona, más chillona que Valeria
-Sra Montenegro, su hija es sospechosa de la muerte de la srta Espinoza- respondió el oficial a cargo con frialdad
-¿Y comó pueden estar tan seguros que mi hija es la asesina?-
-Sra con todo respeto. Pero hay pruebas que incriman a Valeria-
-Pero deberian investigar más a fondo, inculpan a mi hija sin tener puebras suficientes. Un simple arete no es suficiente, pudo ser otra que posiblemente cogió el arete de mi hija para luego ponerlo alado del cuerpo de Carla-
-Interrogamos a los compañeros de su hija. Y todos dicen lo mismo. A su hija la vieron discutiendo con la fallecida minutos antes de que la srta Espinoza desapareciera-
-Y eso también es algo que no entiendo, mi hija les dijo que no tenia nada que ver en eso. Les recuerdo que ella estaba de fiesta con la hija de mi hermana, no puede incriminarla sin pruebas suficiente-
-Su sobrina ya rindió declaración, señora Montenegro... y dijo que Valeria se ausentó por más de dos horas en mitad de la fiesta-
-¿Qué?-
-Así como lo escucha. Su propia sobrina declaron que Valeria se desapareció de la fiesta por más de dos horas-
...
Cassandra caminaba por los pasillos de St.Jude, la muchacha estaba buscando su casilleros.Al llegar a su casillero, sacó las llaves de su falda y sacó su diario. Al abrirla en la última página, donde tenía apuntadas las horas exactas de la fiesta de su prima y el momento en que plantó el arete de Valeria junto al cuerpo de Carla, una pequeña y sutil sonrisa se dibujó en sus labios.
-Así te queria encontrar-soltó una voz a sus espaldas.
Cass se giró sin sorprenderse, conocía esa voz
-Sofía, que grao verte por aquí-
-Nada de grato maldita asesina-
-¿Cómo?-
-No te hagas. Se que tu fuiste la que asesinó a Carla...era amiga, mi confidente, mi todo...y tu la mataste-
-Wow, ¿como quieres que te llamé?, Sherlock Holmes-se burló Cass, cerrando el diario con absoluta parsimonia.
-Estás loca-
-No, no no, no corazón no estoy loca, solo estoy limpiando el mundo de las ratas como tu ustedes-
-¿Y nosotros que te hemos hecho?-preguntó Sofía, dando un paso atrás, asustada por la mirada vacía de Cassandra.
-Nada. Nomás se me da la gana-
-¡Maldita psicópata. Te voy a delatar¡- exclamó la muchacha para luego irse corriendo
-Nadie te creerá Sofía...-
El eco de los pasos precipitados de Sofía retumbaba en las escaleras traseras del edificio de aulas, un atajo solitario que casi nadie usaba a esa hora. Tenía la respiración agitada y las manos le temblaban mientras buscaba torpemente el número del comisario en su teléfono. De pronto, las luces del descanso parpadearon y la puerta superior se cerró con un chasquido seco.
Sofía se detuvo de golpe, girándose con el corazón en la garganta. Al final del escalón, esperándola con una calma estaba Cassandra.
-Hola Sofía -murmuró Cass, bajando el primer escalón con lentitud.
-¡Aléjate de mí!¡Voy a gritar! ¡Voy a hacer que todo el colegio baje aquí!- gritó Sofía, dando un paso atrás pero su espalda chocó contra la pared fría del pasillo
-Tranquila, todo estará bien-
Esa fue la última palabra que dijo la loca de Cass, para luego abalanzarce hacia Sofía y cogerla del cuello y luego rodearla la barbilla con una mano y le sujetó la nuca con la otra.Cassandra giró con una fuerza seca y calculada. Sofía no alcanzó a gritar ni a susurrar
-Me das pena- escupió con desprecio.
Sin perder un solo minuto, desató la cuerda pesada que llevaba en la mochila, le hizo un nudo corredizo y pasó el otro extremo por la viga de hierro del techo. Arrastró un banco de madera, acomodó el cuerpo sin vida y ajustó la soga al cuello roto para que, cuando la policía tirara la puerta abajo, creyeran que se suicidó. Lo que no sabia Cass es ya habia una testigo mirandola lo que hacía.
Una muchacha corrió hasta el baño de las mujeres, abrió el grifo y se lavo la cara
-Cass..es una asesina- susurró Martina