Códice de Némesis

Rabia

-¿Eres la joven que viene hacer las pasantias?- preguntó un hombre de ya unos 34 años

-Si- dijo Cassandra con una sonrisa tierna

-Bien, ponte protección y ten cuidado-

-Pierda miedo-

-Si tu lo dices-

El hombre le dio la espalda y se metió al fondo del cubículo a revisar unos papeles.

En cuanto el sonido de sus botas se alejó, la máscara de "niña buena" de Cassandra se cayó. Sin prisa, con una calma que daba miedo, se puso los guantes de látex y abrió el congelador de muestras. Sus ojos recorrieron las gradillas hasta dar con el tubo correcto: una pequeña muestra líquida extraída de un murciélago enfermo.

Lo tomó con dos dedos, lo guardó en el compartimento térmico dentro de su mochila y cerró la puerta. Justo a tiempo. El técnico asomó la cabeza de nuevo.

-¿Todo bien, eh?-

Cassandra se giró de inmediato, recuperando su sonrisa más inocente.

-Todo perfecto, señor-

...

Afuera de St.Jude se llevaba a cabo una protesta, varios padres de familia pedian protección para sus hijos. Los reporteros estaban ahi como siempre.

-En las afueras de St. Jude, se vive una de las protestas para la seguirdad de los estudiantes, hoy fueron dos, mañana podrían ser más. Los padres exigen respuestas... -repetía un reportero frente a la cámara con tono alarmista-

Caminando por la acera venía Cassandra con su madre. Llevaba el uniforme impecable, la mochila bien colgada a los hombros y esa expresión de niña formal que nadie voltearía a ver dos veces. El bullicio, los gritos de los adultos y los flashes eran el telón de fondo perfecto.

Al llegar a la reja principal, la madre se detuvo y le acomodó con cariño el cuello de la camisa a Cassandra.

-Ten mucho cuidado adentro, ¿sí? Con todo lo que ha pasado con esas chicas... no te separes de tus profesores. Si ves algo raro, me llamas de inmediato-

-Claro que sí, mami. No te preocupes, yo me sé cuidar -dijo Cass, dándole un beso en la mejilla con sumo cariño

-Que te vaya bien, mi amor-

...

Martina se encontraba pasando por los pasillos, el paso estaba obstruido por sus compañeros. La muchacha se chocaba con unos de ellos, la miraban con malos ojos y la insultaban, Martina se adentro en los baños de la universidad. Sin saber que ahi estaba Cassandra esperandola con el trapo..

-Hola Martina- soltó Cass

La muchacha al escuchar esa voz y verla detrás gracias al espejo se dio una vuelta brusca

-Tu..oye...no he dicho nada a nadie...te lo juro..-

-Pero corazón, no vengo a decirte nada de eso, ni a intimidarte-

-¿Qué..qué quieres decir?-

-Estás tensa..-

-Por tu culpa..-

-¿Por mi culpa?-

-¿Qué quieres de mi? ¿Plata? ¿Fama?-

-¿Y, yo para que quiero fama?-

-Porque, eres una..asesina...un asesino quiero fama..-

-Me ofenden tus palabras..yo quiero de todo menos fama, para que fama si yo no pertenezco a la clase de ustedes..-

-¿¡Entonces porque haces esto¡?-

-Me da la gana, y siento placer-

-¿Placer matando a otras personas?..-

-Sep, o ¿tu no lo sientes cuando haces algo que te gusta?-

-...-

-Odio que la gente se quede callada- habló Cass para luego hacer ver el trapo

-¿Qué, que es eso..?-

-Estás ciega, o que?-

-Huele horri..-

Martina no pudo completar la palabra porque de una Cass se abalanzó hacia ella y taparle la nariz y a boca con el trapo, la joven forseó hasta que sus fuerzas se agotaron. Cayó al suelo, Cass aprovechó para sacar la inyección y cerrar la puerta, vio que nadie estaba cerca por el alboroto de afuera y la cerró.

Cass le quito la tapa a la aguja y le sacó la chaqueta que tenia Martina y le inyecctó en un lugar cerca del codo donde el virus iria rápido al cerebro de la muchacha.

-Descansa, te ves muy tensa...-




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