Dark - Diario de una viajera.

Mi adolescencia 2041 - 2053

Desperté en un lugar sombrío lo primero que pude ver fue una muralla de unos pocos metros y luego la cara de mi hermano.

—Silja, escucha con atención, ¿me escucharas?—dijo mi hermano.

Yo asentí con la cabeza.

—Si en algún momento viene un niño de chaqueta amarilla, quiero que lo recibas diciendo “Bienvenido al futuro” y luego lo desmayarás. ¿Has entendido? —exclamó mi hermano.

Yo le dije que sí, y él luego me dejó en el suelo, dijo que debía hacer unas cosas, pero que volvería.

Lo esperé durante horas allí sentada, hasta que comencé a caminar sin rumbo hasta llegar un bosque allí me dispuse a seguir caminando, seguramente tenía que haber personas, el cielo estaba oscuro y nunca olvidaré las diminutas esporas blancas que rondaban en aire y jugueteaban con las correntadas de viento.

De pronto a la lejanía pude ver una especie de casa, bastante improvisada por cierto, parecía estar hecha con partes de chapas gigantes y sobre algunos tablones al llegar una fogata rozó mi helada piel y la luz del fuego iluminó mi rostro el fuego sobresale desde un barril y era bastante acogedor, luego de unos minutos de restregar mis manos y todo mi cuerpo decidí pedir ayuda, pero nadie acudió a mis llamados, pensé que aquella casa podía estar abandonada y decidí entrar. Estaba un poco desordenada pero había un par de camas y una pequeña cuna.

Me senté en la cama y supuse que debía esperar a que alguien llegara, pero me quedé dormida.

Me despertó una señora de cabello rubio y una cinta en su cabeza, su aspecto era de lo peor, parecía no haberse bañado en semanas y me pareció curioso que cuando me vió ella sólo se limitó a llorar.

—¿Estás bien? —pregunté yo.

Ella no respondió, sólo me hizo una seña con su dedo pulgar en su boca y oído, y negó con su cabeza. En ese momento no comprendí pero ella se levantó y fue en busca de algo, un cajón de allí sacó una libreta y un lápiz y escribió. Afortunadamente mi madre me había enseñado a leer.

“Yo soy Elizabeth.”

 Le respondí, pidiendo la libreta y escribiendo sólo mi nombre (en ese momento era lo único que sabía escribir). Elizabeth volvió a escribir en la libreta.

“Un gusto Silja ¿Quieres que te enseñe cómo me comunico yo?”.

Luego de unos minutos de comprender esa letra o, a lo mejor era yo que no comprendía con mi bajo nivel de lectura ahora que lo pienso. Asentí con mi cabeza.

Durante los siguientes meses comencé a convivir con ella, con Elizabeth. Pasados algunos años comprendí que me encontraba en el futuro y que poco recordaba de mi niñez. A los 12 años Elizabeth me contó lo que pasó en Winden y en qué año estábamos, ella solamente una vez me preguntó quién era mi madre y yo le contesté dando a conocer el nombre de mi madre Hannah.

Lo único que sabía de ella era que había perdido a su hija y a su marido, pero más allá de eso no sabía ni sus nombres o como pasó, a los 15 años comenzamos a conformar un grupo de sobrevivientes, ella lo llamaba Sic mundus. Tomó el manto del liderazgo luego de que sus dos manos derechas yo y Jalder lo decidimos, Jalder era un señor muy amistoso y nos enseñó mucho de armas a Elizabeth y a mi.

Durante un invierno más concretamente el 11 de noviembre de 2052, estábamos haciendo un patrullaje con Jalder y los demás. De repente en medio de la calle aparece un niño con chaqueta amarilla, tan niño no era pues debía de tener unos 15 o 16 años. Inmediatamente recordé lo que mi hermano Jonas me había dicho y pues lo tomé como una especie de homenaje a él, o tal vez sólo para reirme un rato más tarde. 

Me bajé de uno de los camiones y el muchacho preguntó.

—¿Qué año es éste?

Y como le prometí a Jonas le dije “Bienvenido al futuro” y luego lo desmayé pegando un culatazo con mi arma. Los meses siguieron pasando y el muchacho no estaba muy presente por ahí aparecía, hasta que un día lo agarramos cruzando la muralla, Elizabeth me había dicho que eso era un objeto del demonio y que nunca debíamos pasar de esa muralla, y el que lo hiciera lo pagaría con la muerte.

Así fue con el chico de chaqueta amarilla lo colgaron, pero en el último minuto, cuando él ya estaba agonizando decidió cortar la soga y perdonarle la vida, por así decirlo; luego de eso lo llevaron a las cuevas y lo encerraron en una jaula. 

Al caer la noche fui a verlo, ya que me parecía que Elizabeth había ido demasiado lejos. Me paré en frente de él y le pregunté:

—¿Quién eres tú?—apuntando con mi arma a su rostro, sus ojos me parecían muy conocidos y su cara estaba llena de tristeza. Decidí romper el candado de la jaula y que me mostrara que era lo que había del otro lado del muro.

Al llegar ahí nos pusimos unos trajes extraños de color amarillo, y al entrar pude ver la misma masa negra que años antes había visto con mi hermano Jonas.

Él muchacho de la chaqueta amarilla se giró y dijo:

—Es la única manera de salvarlos a todos.

Allí comprendí que se trataba de él y de mi hermano tenían el mismo color de ojos y algo me decía que debía ser él.

Cuando me animé a gritar su nombre para ver si respondía, él ya había ingresado dentro de la esfera negra. Inmediatamente después de salir de ahí me encontré con Elizabeth apuntando con un arma, por medio de señas le pregunté qué demonios era eso.



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En el texto hay: misterio, viajeseneltiempo, dark

Editado: 20.07.2022

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