Despierta, Kira.

Once

Hola, amor.

Hay algo que debo confesarte y hará que me odies como cuando éramos dos críos. Espero que sepas que no ha sido mi intención; jamás buscaría generar conflictos en tu familia.

Tus padres descubrieron que Evelyn me había estado ayudando a hacerte compañía al menos desde la virtualidad de las video-llamadas. Por si no lo recuerdas, ellos me prohibieron visitarte sin darte explicación alguna. Evelyn tampoco conoce las razones que tienen tus padres para no permitirme acompañarte.

Me duele que de repente me traten como a un desconocido. Especialmente porque, como bien tú sabes, siempre los he visto como mis segundos padres. No entiendo qué he hecho para que de repente olvidaran los 16 años que llevamos conociéndonos y ya no me traten como al hijo que siempre habían visto en mi.

Le pregunté a mamá si sabía qué estaba ocurriendo. Me dio la mirada más cargada  de tristeza y pena que alguna vez había visto en sus ojos. Afirmó no saber nada y que tu madre tampoco respondía sus llamadas, pero no le creo. Sabes que siempre he presumido la capacidad de descubrir cuándo alguien me miente, y estoy seguro de que esta vez mi don tampoco me ha fallado.

He intentado ir a casa de tus padres para descubrir lo que verdaderamente ocurre. Jamás están en casa. O quizá sí están, pero guardan silencio hasta que finalmente me rindo y me voy.

Amenazaron a Evelyn de prohibir su entrada también si volvía a hacer una videoconferencia conmigo estando allí. Todos sabemos que no serían capaces de hacerlo realmente, pero aún así decidimos no arriesgarnos. Extraño verte, pero no puedo permitirme ser egoísta y arriesgar a tu hermana a perder el derecho de visitarte. Tampoco puedo ser quien te distancie de tu hermana. Jamás me lo perdonarías si lo hiciera, y siendo honesto, yo tampoco me lo perdonaría. Las amo demasiado como para tolerarlo.

Tienes una excelente hermana menor, Ki. Una hermana que sé y llora todas las noches esperando tu regreso a la normalidad. Una hermana a la que he oído preguntarle a la nada con lágrimas en los ojos que «por qué ella y no yo».

Ya no solo sufro por ti, por mí o por nosotros. Duele ver a tu mejor amiga apagada y preguntarte si alguna vez volverá a sonreír. Aunque sé que sí volverá a hacerlo, porque sé que tú podrás ganar esta batalla.

Por favor, amor…

Despierta, Kira.




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