No tuve en cuenta a la madre de Rowan. Sabía que, si mi relación con él continuaba, tarde o temprano tendría que conocerla, pero jamás imaginé que ocurriría hoy, cuando ni siquiera tenemos algo definido entre nosotros.
Al menos Mona no sabe que estoy con Rowan. Cree que fuimos amigos en la escuela y me recuerda por los libros que Bella devora desde hace años.
En aquella época apenas se dejaba ver. Aparecía en alguna reunión escolar o en eventos importantes, siempre acompañada de su esposo y sin relacionarse demasiado con nadie. Rowan me había contado que ella vivía muy pendiente de su padre y que él se aprovechaba de eso, aunque nunca profundizaba demasiado cuando hablaba de sus padres.
Nadie iba a su casa. Ni siquiera los compañeros más cercanos de Rowan.
Ahora, al tenerla delante, no encuentro rastros de aquella mujer silenciosa y de mirada apagada que recuerdo. Hay seguridad en su postura, firmeza en la manera en que habla y una tranquilidad que se nota incluso cuando sonríe. Parece orgullosa de sus hijos y eso me alegra mucho. Bella tiene un buen ejemplo frente a ella.
—Entonces, ¿la serie sí se hará o no? —pregunta Bella, inclinándose hacia adelante con interés.
—Todavía no hay nada cerrado. No quiero que cambien demasiado la historia ni al personaje principal. Me gustaría que conservara la esencia de los libros.
Bella asiente enseguida.
—Estoy de acuerdo. Es horrible cuando arruinan una adaptación. Me gusta que no comprometas la historia solo por hacer la serie.
Le sonrío, agradecida.
—Gracias.
Ella estira las manos por encima de la mesa y toma las mías con entusiasmo.
—He decidido que quiero estudiar en la Universidad de Nueva York, si logro entrar. Arte y literatura. Entonces podría ir al set de filmación y conocer a los actores. ¿Ya pensaste en algún actor para el protagonista?
No puedo evitar reír.
—Ni siquiera llegamos a esa parte todavía. Falta muchísimo para eso. Pero claro que podrías acompañarme.
Bella se incorpora de golpe en la silla.
—Genial. Voy a poder decir que mi cuñada es una de las mejores escritoras de thriller y suspenso del mundo.
El comentario hace que Rowan se atragante con la bebida. Tose varias veces mientras deja el vaso sobre la mesa y yo bajo la vista de inmediato, incapaz de mirar a Mona.
—Bella, no seas tan impulsiva —la reprende su madre con calma antes de girarse hacia mí—. Discúlpala. A veces habla antes de pensar.
—No pasa nada —murmuro, intentando relajarme.
Me había costado sentirme cómoda durante la cena y Bella acababa de devolverme toda la tensión al cuerpo. Aun así, tengo claro que Mona no me preguntará nada directamente. Si quiere respuestas, se las pedirá a Rowan después.
—Bueno, creo que es hora de terminar la cena —dice Rowan mientras empieza a recoger algunas cosas—. Ustedes deben madrugar y yo todavía tengo que llevar a Paris a su casa.
—Yo no tengo que madrugar —protesta Bella.
Mona la toma del brazo con suavidad.
—Claro que sí. Prometiste ayudarme con el huerto y eso se hace temprano.
—Mamá…
La mirada de su madre basta para que cierre la boca.
—Está bien. Voy por mis cosas.
Bella sube las escaleras arrastrando los pies y Mona aprovecha para acercarse a mí. Rowan se distrae acomodando algunos platos y ella me aparta apenas unos pasos.
—Paris, ha sido un gusto conocerte. Ahora entiendo por qué conquistaste a mis dos hijos.
Abro los ojos.
—¿Qué? Yo…
Ella sonríe con tranquilidad.
—No tienes que explicarme nada. No soy una madre metiche. Bueno, no demasiado —dice con una pequeña risa—. Sé que entre ustedes hay algo y me alegra verlo.
Bajo la mirada un instante y entrelazo las manos frente a mí.
—Es complicado.
—Lo imagino. Tu vida está en Nueva York y no debe ser fácil pensar en dejar todo eso atrás. Por eso no lo hagas. Toma la decisión que te permita dormir tranquila dentro de unos años—aprieta mi mano con suavidad y noto sinceridad en sus palabras—. Lo digo por experiencia.
La observo unos segundos. Hay algo en su expresión que me hace pensar que entiende más de lo que dice.
—Gracias por el consejo.
—Puedes llamarme para lo que necesites, estés o no con Rowan. Y si vuelve a comportarse como un idiota, me lo dices. Todavía puedo ponerlo en su lugar.
Una risa se me escapa antes de que pueda contenerla.
—Lo haré.
Mona me abraza y tardo un segundo en reaccionar. El gesto me toma desprevenida. Bella aparece enseguida detrás de ella y también me rodea con los brazos mientras insiste en que seguirá considerándome su hermana aunque no salga con Rowan.
Las veo marcharse junto a él hasta la puerta y vuelvo a sentarme en el sofá cuando la casa queda en silencio. Me quedo mirando mis manos un momento, pensando en las palabras de Mona. No hizo preguntas, no me presionó y tampoco intentó convencerme de nada. Solo me habló desde un lugar honesto.