Observo las estrellas con cierta incertidumbre, aunque una sonrisa permanece en mi rostro porque, a pesar de todo, me siento feliz.
Nunca creí que podría llenar el vacío que llevaba dentro, pero terminé entendiendo que lo único que necesitaba era a Paris. A veces todavía me cuesta aceptar que realmente estamos bien, que ella volvió a elegirme después de todo el daño que le hice, y hay momentos en los que temo arruinarlo otra vez sin siquiera darme cuenta.
—¿Qué haces aquí solo? —pregunta Declan, deteniéndose a mi lado.
—Me puso un poco melancólico escuchar a Jenny y a Paris hablar de cosas de la escuela.
Declan suelta una breve risa.
—Jenny me dijo que no eras un idiota, solo parecías uno por juntarte con idiotas.
No puedo evitar sonreír.
—Si no me hubiera enamorado de Paris, probablemente habría seguido siendo un idiota.
—Lo dudo. Además, eso ya quedó atrás.
Asiento lentamente.
—Sí. Ahora empieza una etapa distinta.
—¿Vas a soportar la gran ciudad?
—¿Lo dices porque vienes de una?
Declan asiente mientras mira hacia el cielo oscuro.
—Sí. Tiene muchas cosas buenas, pero también puede ser agotadora. Aquí siempre encuentras a alguien dispuesto a ayudarte y, cuando las cosas van mal, todos se apoyan. En las grandes ciudades eso no es tan común. A veces ni siquiera conoces a tus vecinos.
Escucho atento porque sé que habla desde la experiencia. Durante semanas he pensado en todo lo que implica irme de la isla. Finn también viene de ciudades grandes y nunca habla demasiado bien de ellas, aunque, a diferencia de mí, él sí podría volver sin problemas.
—Lo he pensado mucho —admito—. Finn tampoco parece extrañar ese estilo de vida.
—Aunque tengas a Paris, ella también tiene su mundo.
No respondo enseguida porque tiene razón. Paris ama la isla y disfruta estar aquí conmigo, pero también pertenece a otro lugar. Tiene una vida lejos de aquí, lectores, viajes, eventos y entrevistas; cosas que todavía me cuesta imaginar alrededor mío porque lo único que conozco es esta isla, la playa, la empresa, las calles tranquilas y las mismas personas de siempre. Nunca necesité más que eso para sentirme bien y, aun así, estoy dispuesto a dejarlo atrás por ella.
—¿Intentas convencerme de que no me vaya para dejarte a cargo? —pregunto al final para quitarle peso a la conversación.
Declan se ríe.
—¿Bromeas? No voy a quejarme. Puedo con el trabajo y además ganaré más dinero. No es como si te fueras para siempre.
Me río con él y después bajo la mirada unos segundos.
—Amo a Paris y no quiero perderla otra vez. Voy a intentarlo. Tal vez no salga bien, pero no quiero quedarme con la duda.
Declan me da unas palmadas en la espalda.
—Esa es la actitud.
Enderezo la postura y exhalo con calma.
—Vamos a ver qué están haciendo nuestras mujeres.
Cuando regresamos al interior de la casa, Jenny y Paris ríen a carcajadas en el sofá. Declan me mira y se encoge de hombros mientras yo me siento junto a Paris.
Declan les pregunta de qué se ríen y ambas intentan explicarlo, pero vuelven a reír antes de terminar la historia. Alcanzo a entender algo relacionado con la abuela de Paris, aunque realmente no me importa demasiado. Me basta con escucharla reír. Me gusta verla relajada, cómoda y feliz. Durante mucho tiempo pensé que nunca volvería a mirarme de esa manera y todavía me cuesta creer que ahora sea yo quien consigue sacarle esa sonrisa.
Paris se inclina apenas hacia mí y apoya una mano en mi brazo mientras sigue riendo con Jenny. El gesto es pequeño y probablemente ni siquiera piensa demasiado en ello, pero yo sí, porque antes evitaba cualquier contacto conmigo y ahora busca acercarse de manera natural.
Y me gusta demasiado.
Declan me pide que abra la puerta mientras él va por más cerveza, así que me levanto y camino hasta la entrada.
Del otro lado encuentro a Finn.
—¿Por qué me miras así? —pregunta.
—Porque creí que ya estabas camino a Alemania.
Niega con la cabeza.
—¿No escuchaste las noticias? Hay alerta de tormenta en toda la costa. Cancelaron los vuelos. ¿Puedo pasar o necesito el permiso de Declan?
—Está Paris —le advierto.
Me hago a un lado para dejarlo entrar.
No sé exactamente en qué punto están las cosas entre ellos porque nunca volvimos a hablar del tema y yo tampoco quise insistir. Hay asuntos en los que prefiero no meterme. Aun así, no puedo evitar cierta tensión. Finn estuvo conmigo en el peor momento de mi vida y jamás me dio la espalda. Paris es la mujer que amo y recuperar su confianza me costó demasiado. Lo último que quiero es quedar atrapado entre ambos.
Tomo aire antes de volver a la sala.
Finn saluda con naturalidad y acepta la cerveza que Declan le entrega. Observo a Paris por unos segundos. Parece tranquila y eso me alivia, porque la última vez que estuvieron frente a frente terminó gritándole por lo de Gina.