El amor en juego

Capítulo 31: Rowan

Inclino la cabeza hacia atrás hasta dejarla apoyada en la pared. Siento todo el cuerpo tenso; ha sido así desde que Bella me llamó llorando para decirme lo de mamá.

Me costó conseguir un vuelo y pagué una fortuna por este, pero en ese momento no pensé en nada más. Solo sabía que tenía que volver. Y ahora, además de preocuparme por ella, tengo la sensación de que dejé a Paris en Madrid justo después de una conversación que no esperaba tener. Ahora solo siento incertidumbre.

Miro a Bella, que está dormida en la silla de al lado. Llevamos horas esperando noticias, pero una operación de corazón no es algo sencillo y cada minuto parece más largo que el anterior.

¿Cómo es posible que mi madre tuviera un aneurisma y nadie lo detectara antes? O ella lo sabía y no dijo nada, o realmente creía que sus controles eran suficientes, porque algo así no aparece de un día para otro, o al menos eso es lo que nos explicaron.

Por suerte, la isla tiene un buen cardiólogo cirujano. En este momento agradezco que alguien como él decidiera quedarse aquí después de enamorarse de una doctora de la isla.

—Ten —tomo el café que me ofrece Finn mientras él se sienta a mi lado—. ¿Se sabe algo?

—Todavía no —respondo en voz baja para no despertar a Bella.

—Ella estará bien, Rowan.

Asiento, aunque no sé si realmente estoy intentando creerlo o simplemente necesito escucharlo.

—¿Puedes escribirle a Paris? Mi celular se quedó sin batería.

—Ya lo hice. Me llamó cuando vio que no podía comunicarse contigo. Quería saber si habías llegado bien y cómo estaba tu mamá.

—Gracias.

Finn asiente y permanece en silencio unos segundos antes de hablar.

—¿Y qué pasa con ella?

Giro la cabeza.

—¿A qué te refieres?

—La noté algo rara cuando hablamos. No sé cómo explicarlo, pero parecía que algo le preocupaba, y no solo era tu madre.

Exhalo lentamente y doy otro sorbo al café. No me siento del todo preparado para hablar sobre mi relación con Paris, especialmente ahora que nuestra conversación quedó inconclusa, pero termino diciéndole a mi amigo lo que llevo días intentando ordenar en mi cabeza y sobre la conversación que tuve con Paris antes de la llamada de Bella.

—Ella me quiere, desea estar conmigo y está dispuesta a esforzarse para que funcione. Yo también quiero eso, solo que temo que alguno de los dos termine arrepintiéndose si no logramos encontrar una forma de unir nuestras vidas.

Finn asiente lentamente.

—Entiendo tus preocupaciones. Has vivido en esta isla toda tu vida, rodeado de personas que hace mucho dejaron de ser solo amigos. Son tu familia. Pensar en irte a una ciudad como Nueva York no debe ser fácil.

—No es la ciudad.

Finn me mira.

—Entonces, ¿qué es?

Bajo la mirada hacia el vaso entre mis manos.

—Es su mundo.

—¿No habían hablado sobre eso?

—Una cosa es hablar y otra es experimentarlo—hago una pausa—. Haber estado con ella estos días, verla en los eventos, ver cómo la gente la admira y cómo existe toda una vida alrededor de lo que hace, me hizo sentir orgulloso de ella, pero también me recordó que tiene algo construido lejos de aquí. Algo donde yo no estuve.

Finn se queda callado unos segundos antes de responder.

—¿Y eso es algo malo?

Frunzo el ceño.

—No dije que lo fuera.

—No, pero lo estás diciendo como si lo fuera.

Aparto la mirada hacia el pasillo del hospital. Una enfermera pasa frente a nosotros y desaparece detrás de las puertas automáticas.

—Ella tiene una vida completa, Finn. Una carrera, amigos y personas que la esperan. Cuando estoy con ella ahí siento que estoy entrando en un lugar que ya existe sin mí, y no sé si algún día voy a encajar.

Finn observa su café antes de responder.

—¿Ella te hace sentir así?

Niego con la cabeza.

—Cuando estamos juntos, todo es perfecto. Mi problema interno surge cuando ella está enfocada en sus cosas y yo lo miro desde afuera.

—Creo que sabes que la lastimaste, Rowan, pero no estoy seguro de que entiendas lo que significa que haya vuelto—no respondo, porque probablemente tiene razón—. Paris no se fue porque la isla no fuera suficiente o porque encontrara una vida mejor lejos de aquí. Se fue porque estaba herida, y hay una diferencia.

Trago saliva.

—Lo sé.

—Entonces deja de pensar que ahora tú eres el único que tiene algo que perder.

Me quedo mirando mis manos.

—Tengo miedo de que un día se dé cuenta de que nuestras vidas son demasiado diferentes.

Finn suspira.

—Creo que estás intentando encontrar una garantía antes de intentarlo.




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