El amor en juego

Capítulo 34: Paris

Hay momentos en los que todavía me sorprendo de lo mucho que cambió mi vida. No porque haya dejado de reconocerla, sino porque durante mucho tiempo pensé que la única forma de seguir adelante era construir algo completamente diferente a lo que había dejado atrás.

Creí que si me alejaba lo suficiente de la isla, si llenaba mi vida con nuevos lugares, nuevas personas y nuevos objetivos, podía convencerme de que una parte de mí ya no pertenecía aquí. Ahora sé que estaba equivocada.

La isla nunca dejó de formar parte de mí. Solo necesitaba dejar de verla como un lugar al que regresaba para enfrentar mi pasado y empezar a verla como el lugar donde también podía construir mi futuro.

Y ahora, seis meses después, estoy sentada en la arena rodeada de las personas que quiero, viendo a Rowan discutir con Bella sobre algo tan insignificante como quién hizo trampa durante un juego en la playa, y no puedo evitar sonreír.

Mi vida en Nueva York sigue existiendo. Mi trabajo sigue ocupando una parte importante de mi tiempo, sigo viajando, teniendo reuniones y dentro de unos meses tengo una gira por Latinoamérica que me obligará a pasar varias semanas fuera. Pero cuando vuelvo a la isla, cuando veo esta casa, este mar y a las personas que ahora forman parte de mi día a día, entiendo que nunca tuve que elegir una sola versión de mí; solo tuve que aceptar todas.

—Sigues mirando a Rowan como si todavía no pudieras creer que esté aquí.

Giro la cabeza hacia Gina, que está sentada a mi lado con los lentes de sol puestos y una expresión divertida.

—¿Eso es una crítica?

Ella sonríe.

—No. Es más una observación. Me parece curioso que hace unos años estuvieras completamente convencida de que no volverías a enamorarte y ahora lo estás y nada y menos que de la persona que juraste no volver a mirar.

Niego con la cabeza, aunque sé que tiene razón.

—No puedes culparme. La vista es buena.

—No digo lo contrario, aunque no miraré demasiado porque es tu novio—la miro y ella se encoge de hombros—. Solo digo que después de escucharte durante años decir que necesitabas una vida lejos de todo esto, es interesante verte tan feliz exactamente en el lugar del que huiste.

Bajo la mirada hacia mis manos y pienso en lo cierto que es.

—Supongo que algunas veces tenemos que alejarnos para entender qué cosas realmente queríamos dejar atrás y cuáles solo estábamos intentando evitar.

Gina me observa durante unos segundos, como si entendiera perfectamente lo que significa esa frase porque estuvo conmigo cuando todavía no podía decirla en voz alta. También porque creo que ella me entiende.

—Me alegra que hayas vuelto porque te veo realmente feliz. —dice finalmente.

Sonrío.

—A mí también.

Antes de que pueda responder, escuchamos una risa cerca de nosotros y vemos a Finn acercarse desde donde están los demás. Su mirada va directamente hacia Gina, aunque intenta disimularlo preguntándome si necesito ayuda con algo que claramente no necesita.

No puedo evitar notar la forma en la que Gina cambia ligeramente su postura cuando él llega. No es algo evidente, no es enojo. Es más bien una distancia que aparece antes de que pueda controlarla.

Conozco demasiado bien a mi amiga para saber que cuando algo no le importa, no necesita protegerse de ello.

—¿Todo bien? —pregunta Finn, mirándola.

Gina levanta la vista.

—Sí.

La respuesta es amable, pero corta.

Finn parece querer decir algo más, aunque finalmente solo asiente.

—Bien.

Se queda unos segundos más, como si esperara que ella agregara algo, pero Gina vuelve su atención hacia mí y empieza a hablar de la próxima edición del libro que estamos trabajando juntas.

La conversación continúa, pero noto la mirada de Finn antes de que se aleje. No parece molesto, sino frustrado. Y cuando sigo la dirección en la que camina, veo que Jenny y Declan lo llaman para que se una a ellos.

—Está intentando hablar contigo —digo más tarde, cuando Gina y yo caminamos hacia donde están las bebidas.

Ella no pregunta a quién me refiero.

—Lo sé.

Espero una explicación, pero no llega. Gina abre una botella de agua y se queda mirando el mar.

—¿Y tú qué piensas? —pregunta después de un momento.

La pregunta me sorprende.

—¿Sobre Finn?

Asiente.

—Creo que parece arrepentido y quiere arreglar las cosas.

Ella sonríe ligeramente.

—Probablemente lo está—hay algo en su tono que me hace mirarla—, pero eso no significa que quieras darle otra oportunidad.

Gina tarda unos segundos en responder.

—No todo lo que perdemos queremos recuperarlo. Y yo estoy muy bien con Julian.

No digo nada porque sé que esa frase viene de un lugar más profundo de lo que está dispuesta a explicar. Y no la presiono. Hay historias que no necesitan ser contadas hasta que la persona que las vivió está preparada para hacerlo. Y Gina no lo está, y es algo que respeto porque estuve ahí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.