¡el es mi mascota!

III

Narra Chloe

"Tienes un día libre" Eso me dijo mi jefe cuando ya habían pasado tres horas que estaba ahí en la oficina. Aunque yo peleaba por el hecho de que ya lleva ahí tres horas elaboradas, como quiera seguridad me saco de ahí casi a patadas de ahí y entonces reaccione. Era la primera vez que me daban día libre en mi trabajo. ¿Si me pagaran el día completo por este día libre? Me pregunto mentalmente mientras salía del super mercado. Ya que por día libre elegí ir al supermercado hacer las compras de la despensa de una vez. Por lo que salí del supermercado con un carrito en mi mano lleno de bolsas y otro en mi bolso. El día era caloroso, mientras caminaba despacio, miraba alrededor. ¿Qué estaría bien de comer?, tengo que regar las plantas del balcón, ¿Pague el recibo del gas? Dios quisiera comprarme un helado, mph tengo antojo de spaggeti y milanesa de pollo, compre eso. Mientras caminaba esos eran mis pensamientos. Como siempre mi mente estaba llena de pensamientos, de actividades pendientes y demás. -Ahhh, debí de haberme comprado ese café helado- menciono en un suspiro. Me detengo debajo de la sombra de un árbol para cambiar la bolsa del mandado al otro brazo. Mientras me regaño mentalmente al no haber comprado ese frappe que estaba en oferta. Hasta que, en unos cuantos metros, en una casa sale un señor gritando. Me sorprendo ante esos gritos, mis manos se aprietan por instinto en el bolso y el carrito. Diablos, viendo la situación pasare en frente de esa casa. Haciendo que me tense, nunca eh sido buena para las confrontaciones. Aunque al ver ese señor, recuerdos amargos llegan a mi mente. Me quedo mirando durante unos minutos al señor por lo que entiendo el señor estaba reclamándole a gritos a su madre. Suelto un bufido al ver que la señora ya casi es de la tercera edad.

Sigo mi camino ignorándolos y cambiándome de banqueta, evitando a toda costa pasar en frente de ellos o estar a la vista de ellos. No me gustaría salir perjudicada por ellos. Mas vale prevenir que lamentar, aunque los gritos de ese hombre se hacen más altos. - ¿¡Acaso piensas que yo me rompo la espalda para que tu invites a un escuincle sucio a la casa!?- No veía al niño así que sigo con mi camino. Además ¿En qué ayudaría yo? Oh eso pensaba ya que la voz que le respondió hizo que casi me detuviera en medio de la calle.

-No estoy sucio, el día de ayer me bañe ¡Usted es el sucio! -Yo al instante me muevo para ubicar a Dimitri, busco a Yohan, pero no lo miro por ningún lado. ¿¡Acaso Dimitri esta solo!? Me pregunto mentalmente, mi corazón late rápidamente y entonces lo veo. Dimitri le llegaba apenas a la altura de su pecho. Eso hizo que sufriera un golpe mental y poco a poco mi mente distorsionaba la imagen mostrando recuerdos que no me agradaban recordar y daría todo por olvidarlos. Quiero retroceder ante esos recuerdos, siento la presencia de ese hombre, y entonces mi mente torturante me llevan al lugar de Dimitri y delante de mí está él, ese hombre que me arruino toda mi vida. Seguiría en ese trance sino fuera por Dimitri. - ¡No me toque! - Parpadeo, esfumando ese trance y veo como el hombre tenía sujetado a Dimitri fuertemente sacudiéndolo. Suelto la bolsa que estaba en mi hombro ignorando el hecho de que quizás las cosas que tenia se rompieron. Corro al hombre para cuando yo llegue lo empujo hacia atrás. Haciendo que el hombre retroceda yo cubro a Dimitri. - ¡No lo toques! - Le grito al hombre viéndolo en el suelo. Su madre chilla y corre hacia su hijo, me empieza a reclamar por haberlo empujado, preguntándome quien era, pero mi mente busca a Dimitri encima de mi hombro y las comisuras de mis ojos evitando perder de la vista al hombre por si se atreve atacarme. Cuando toco el cabello de Dimitri me tranquilizo, pero lo escondo detrás mío, cubriéndolo - ¿Eres la madre de este mocoso? ¡Porque si es su madre, entonces debería de cuidar mejor a su hijo! - Yo frunzo el ceño - ¡Si yo soy la madre del niño o no, no es de su incumbencia! Y no, no soy madre del niño- Le digo siento como Dimitri quiere salir y refutar, pero yo tapo su boca con mi mano. - ¡Además! ¿Como se atreve usted alzar la mano a un niño? ¿No le da vergüenza? Golpear a un niño que ni siquiera tiene su misma altura. ¡Usted es un adulto, debería de actuar como tal! - Le digo al hombre y este se tensa, su madre que casi se me iba a echar encima en busca de refutar o golpearme, pero es empujada por su hijo, ignorándola ya que esta cayó al suelo. Yo tuve que tragarme las ganas de ayudarla, pero ahora solamente debo de cuidar y proteger a Dimitri. - ¿Vergüenza? ¡Vergüenza debería de tener ese niño, solamente vine a esta casa comerse todo, es un mal nacido, deberían de haberlo abortado! Ahora entendería por qué su madre lo abandono en las calles- Cuando ese hombre dice eso, lo sentí personal. ¿Abortarlo? ¿Abandonarlo? No sabía la causa del porque Dimitri esta solo o esta solamente con Yohan, y ese hecho no me incumbe, pero eso no significa que no me oponga de esas palabras. Mis ojos se llenan de enojo y furia y sin más bofeteo al hombre para después con mis uñas y dedos tomar su cabello y rasguñar su cara. Después de eso con mi mano hecho puño golpeo su cabeza con todas mis fuerzas.

- ¡Como se atreve! ¿¡Quien se cree usted para decir eso!? ¡Al que deberían de haberlo abortado seria usted! ¡Hombre poco…- quería decirle que no valía como hombre, que tenía pocos valores, pero mi boca no podía sacar ninguna maldición- ¡Poco valor! - Pero mi suerte de haber tomado a este con su guardia baja no duro por mucho. Ya que el hombre me agarra del cabello. Haciendo que gruña. Solo entonces Dimitri reacciona. - ¡No, suéltela! - Dice Dimitri y siento como Dimitri se acerca y muerde la mano del hombre. Apenas iba a decirle a Dimitri que se vaya, podía soportar esto y más, no sería la primera vez que un hombre me da una paliza. - ¡AUH, maldito mocoso, desgraciado! - grita el hombre. Toma el cabello de Dimitri y le da un puñetazo al estómago de Dimitri. Este malnacido, veo como Dimitri cae al suelo retorciéndose del dolor y yo brinco de nuevo hacia el hombre, siento como mi cuerpo arde, él me ponía sus manos en mi cara y tomaba mis manos y brazos para detenerme, pero yo lo golpeaba como quiera. No podía hablar una por los golpes y rasguños del hombre en mi cara y otra por mi enojo. Yo estaba encima de él, golpeándolo hasta este me da un puñetazo de nuevo tomo la guardia.



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En el texto hay: perros, secretos, amor

Editado: 29.06.2026

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