El lado oculto de la Cueva Vespersie

Capítulo 5

Creí que ese sería el último momento que iba a vivir, y no digamos que era uno de los más bonitos como para morir tranquila.

Alaric y su amiga entraron aún discutiendo. Espero puedan llegar a algún acuerdo porque necesito regresar a Borleside para continuar mi vida con normalidad.

Me senté en la banca mientras me cubría el rostro con las manos. Lucien me veía de brazos cruzados.

—Descuida —se sentó—, Alaric encontrará una solución para esto. Hoy no será el día en el que morirás.

—Cómo te atreves a decir esas cosas —le di un empujoncito—. Ya no quiero estar aquí, solo quiero regresar a Borleside, estar en mi habitación planeando cómo iba a funcionar el negocio.

—¿Planeando qué? —ladeó la cabeza.

—No lo entenderías —suspiré—. Antes de haber caído en este lugar, con mis amigos estábamos decididos en poner un negocio de helados. Los habitantes de Borleside tienen que viajar mucho para degustar un helado, entonces pensamos en facilitarles el viaje.

—Tu mundo suena genial —sus labios formaron una fina línea—. Creo que Borleside y Nocturius son parecidos, porque tenemos casi las mismas cosas pero con diferentes términos. El clima es la excepción, porque supongo que en tu mundo sí pega el sol. Los habitantes también, aquí tenemos una apariencia un tanto extraña a la de ustedes —suspiró—. Olvídalo, no se parecen en nada.

Fue gracioso ver cómo los había comparado y de último momento terminaron ser completamente diferentes. Nos quedamos en silencio esperando a ver qué pasaba con la amiga de Alaric y conmigo. Estaba empezándome a dar frío, así que me cubrí con ayuda de mis brazos.

Ellos por fin aparecieron. Alaric venía de primero con las manos dentro de los bolsillos de sus pantalones, ella detrás con los brazos cruzados y con una expresión de desagrado.

Ahora que puedo verla y no solo escucharla, es realmente hermosa. Jamás había visto a una tipa como ella, su belleza era sorprendente.

—¿Entonces? —Lucien se levantó.

—Hemos llegado a un acuerdo —Alaric se puso a nuestra distancia—. La condición es que, si ustedes se quedan aquí “viviendo” mientras ella permanezca en Nocturius, nadie va a delatarnos.

—¿Viviendo los cuatro en tu casa? —Lucien se cubrió la boca con ambas manos—. Pero necesito privacidad.

—Lo sé —Alaric movió la cabeza de un lado a otro—, yo también, pero…

—Ese fue el trato —ella se acercó a Lucien para darle unas cuantas palmaditas—. Entonces, ¿qué hacían?

—Ella es…

—Soy Leonor —sonreí.

—Ella es Elania —Lucien nos presentó sin ganas—. Le enseño a cómo caminar como los nuestros.

Ella en ningún momento me sonrió o fue amable. Siempre se mostraba con una expresión seria y fría. Alaric y Lucien eran la excepción, creo que es porque no soy uno de ellos.

Ella dio unos cuantos pasos hacia atrás mientras se cruzaba de brazos y me veía de arriba para abajo.

—¿Has logrado algo?

Ella regresó a su lugar mientras veía fijamente a Lucien, como si supiera la respuesta.

—No.

—Suerte —alzó ambas cejas.

Se dirigió hacia donde se encontraba Alaric y juntos, se fueron a sentar a la banca mientras nos observan.

—¿Vamos a practicar con ellos viéndonos? —sacudí la cabeza—. Me daría mucha pena.

—De todos modos, tendrás que hacerlo frente a muchos más —hizo que nos alejáramos un poco más de ellos—, así que es hora de seguir.

—Te juro que hago lo mejor que puedo, pero ustedes actúan muy raro.

—Oye —sus caderas sostenían sus manos—, deja de decir que somos raros porque la rara eres tú.

—Sí, sí, sí, lo siento. Pero es que esto es difícil —me quejé.

Lucien arrugó la frente y después parpadeó un par de veces.

—Ya casi te sale —me empujó con ambas manos—. Solo unas cuantas veces más.

—Está bien —suspiré.

Puse todo mi esfuerzo en caminar bien para salir de este lugar. Digo, es hermoso, pero no cuando te están presionando para hacer algo que no te sale.

Estuvimos en el pequeño bosque una hora más intentando que me saliera la caminada vampiresa. Pensé que no lograría que Lucien me dejara descansar, pero fue un milagro de la vida, o quizá del vampiro mayor.

—¡ASÍ!

Se acercó a mí de inmediato.

—¿Así qué? —lo vi con mucha confusión.

—Por fin te salió —me abrazó, pero al darse cuenta, se separó de inmediato—. Lo siento, creo que fue la emoción.

—Descuida, también lo había pensado, pero te adelantaste.

Ambos estábamos riendo por lo que Lucien había hecho y por lo que yo había dicho, pero llegamos al punto de reírnos de nuestra risa. No podíamos parar de hacerlo. Gracias a Alaric y Elania pudimos detenernos.

—¿Qué es lo gracioso?

Alaric nos veía mientras fruncía los ojos.

—No lo entenderías —Lucien rió por última vez—. Creo que Elania tuvo una buena idea, me está agradando pasar tiempo con Leonor.

Me la estaba pasando muy bien, tanto que había olvidado el plan que había creado para poder salir de este lugar.

Creo que merezco esta oportunidad, conocer otras cosas totalmente diferentes a las mías. Si en algún momento me llegase a pasar algo, por lo menos viví feliz.

—Tienes razón —sonreí—, jamás me había reído de esa manera.

—Esta fue la primera clase. Podría decir que en las otras también nos reiremos de esta manera.

—Si no paras de reír, tampoco podré hacerlo.

Giré la cabeza de un lado a otro mientras reía.

—Lo digo porque no creo que te salga lo demás.

Escondió los labios para evitar reír.

—Qué grosero eres —le di un pequeño empujoncito.

Lucien fue el único en reír. El otro par solo nos veían como si lo que dijimos en todo momento es algo normal para ellos. Qué amargados, serían una buena pareja.

Regresamos de nuevo a la cocina porque Elania no había comido todavía, así que decidió prepararse algo mientras tanto.

Lo que ella cocinaba olía delicioso, pero al verlo no se antojaba para nada. Parecían tallarines de hace una semana. Por suerte, ella solo preparó para Alaric y Lucien.




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