El nido del Principe Regente

Capítulo 2: la Casa Infantil

Cuando la nave despegó, los niños empezaron a reír de emoción, intentando hacer el menor ruido posible para no molestar a nadie.

—Pero qué bien portados son ustedes. Y sólo por eso, los voy a llevar a la cubierta para que vean las nubes durante el viaje.— les dijo el Príncipe y ellos le sonrieron.

Los niños se agruparon en dos filas y el Príncipe, aunque sorprendido por su buen comportamiento, les tomó las manos a los niños que estaban delante, guiandolos por la nave hasta una zona donde habían muchísimos asientos y ventanas panorámicas. El Príncipe les dijo que podían asomarse a mirar, pero que no podían golpear el cristal. Los niños le obedecieron, juntando sus manitos en la espalda para ni siquiera tocar el cristal. La maestra los veía con una sonrisa resignada.

—Para ser tan joven y de tu condición, les has enseñado muy bien.— le dijo el Principe con una voz plana que no combinaba con la mirada de compasión que les dedicaba a los pequeños.

—Posiblemente por mi condición es que han aprendido tan bien. Su Alteza...— dijo pero luego se cubrió la boca, arrepentida de siquiera pensar en preguntarle, bajando la mirada de vergüenza.

—Tu status no es tan bajo. Si lo quieres preguntar, sólo hazlo. Ya que yo te responda es más difícil.— le dijo otra vez burlándose, aunque su voz seguía seria y su mirada se había afilado un poco.

—¿Porqué su Alteza nos lleva a la Capital?— preguntó y él la miró con una ceja levantada.

—Curiosamente no creí que esa fuera tu pregunta. Cada segundo ustedes hacen que me sorprenda un poco más. Los llevo a mi residencia en la capital hasta conseguirles un lugar permanente. Su aldea estaba plagada de rebeldes partidarios de los Lambda. Hubo que... Eliminar la amenaza.— la maestra palideció al escuchar aquello.

Esa afirmación, tan seca y cruda revelaba una verdad perturbadora y muy oscura. Si las marcas raras en los habitantes eran pruebas de apoyo a los Lambda, entonces los niños perdidos, fácilmente...

—Si... Pactar con los Lambda se castiga con la muerte. Además, hay una gran posibilidad de que los niños más pequeños de los que hablas y de los adolescentes que no hay en ese pueblo hayan sido usados para rituales. Si eso es así, el Lambda al que llaman Godoy es una muy grave amenaza. Ademas, no creo que les perdone la vida después de delatarlo.—

La maestra ya no escuchaba. La simple realidad la había golpeado de repente. Esos bebés que habían nacido con su ayuda, algunos de ellos los sostuvo en brazos. Todos ellos habían sido usados como sacrificios para hacer funcionar los poderes de un viejo codicioso y corrupto. Y lo peor del caso es que sus mismos padres los habían llevado a ese final. Y los niños a su cuidado, posiblemente, hubieran terminado igual de no haber aparecido el Príncipe Regente y sus hombres.

—Cuando lleguemos a la capital se te va a entregar un uniforme y un collar. No tienes permitido quitártelo. A quién pregunte, dirás que trabajas para mí, el Príncipe Simón.—

—¿Su Alteza no teme lo que eso significa en escencia?—

—Ya te enterarás de la reputación del tipo que está frente a ti. Y cuando lo sepas entenderás que al tigre no le da ni le quita nada otra raya.— le dijo y ella asintió. Él la miró de arriba a abajo más tiempo del que alguna vez había visto a alguien.— ¿Se supone que te llamas Maestra o tienes nombre?—

—No tengo nombre oficial, Alteza. Los niños suelen llamarme Maestra Flor.—

—Bien, entonces te quedas Flor. Y ellos son 10 niños. Listo.— dijo haciendo notas mentales y se apartó sin decir más.

Flor lo miró alejarse unos segundos hasta volver a mirar a los niños. Casi dos horas después, llegaron a la Capital. Los soldados llevaron a Flor y los niños al interior de la mansión del Príncipe Regente, específicamente a una zona apartada donde había una casa grande de dos pisos, con jardín, una piscina y una especie de parque. Cuando llegaron, en el interior de la casa había un niño Delta vestido de negro y bordados amarillos, de mirada tranquila y unos 8 años aproximadamente. Miró a los recién llegados y su mirada se iluminó.

—¿U-ustedes son mis nuevos hermanos?— les preguntó acercándose a ellos a pasos rápidos. Pero cuando se acercó lo suficiente, retrocedió.— ¿Porqué van vestidos así? ¡No es justo! ¡Constanza!—

En eso apareció una sirvienta Omega. El niño, con toda naturalidad le pidió a la sirvienta que llevara a los niños a cambiarse y bañarse, llamándolos sus “Hermanos”. Constanza rió unos segundos con la afirmación y guió a los niños al segundo piso. Separó niños de niñas y envió a los niños con un sirviente ya entrado en años a una recámara, mientras que ella y Flor entraron con las niñas en otra.

Poco después, todos los niños fueron llevados al comedor, dónde el niño del traje negro los esperaba con una sonrisa.

—Así está mucho mejor, ¿Que es eso de que mis hermanos y hermanas anden con harapos? Vengan, vamos a comer.— les dijo, pero ellos no se movieron.

Flor apareció unos segundos después vistiendo un uniforme igual al de Constanza y les dijo a los niños que podían comer. En la mesa, los niños comenzaron a hablar y presentarse con él. El niño se llamaba Nicolás y era hijo adoptivo del Príncipe Simón. De mayor a menor, los niños recién llegados se llamaban: Freddy, Alice, Thomas, Bernabé, Richard, Camila, Sarah, Lucy, Enrique y Silas; teniendo Freddy unos 10 años y Silas 5. Nicolás cambiaba de expresión mientras conversaba con sus hermanitos. A diferencia de ellos, Nicolás había sido criado desde pequeño por el Príncipe, un Alfa de Oro siendo él un Delta, pero acostumbrado a la comodidad y cercanía de su padre. Éstos niños eran totalmente contrarios.

Mientras los niños conversaban, Constanza le dijo a Flor que debía ir a la casa principal porque el Príncipe pedía verla. Flor salió de inmediato para allá. A diferencia de la casa infantil donde estaba Nicolás, la casa principal era oscura, fría y elegante, pero cada centímetro en esa casa decía que una palabra o movimiento en falso y ese lugar sería tu tumba. Simón estaba en una recámara que era casi del mismo tamaño de la escuela donde Flor había vivido los últimos 6 meses.




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