En Catopolis, las bestias gato parecerán estar de luto. Muchos de los habitantes del reino se verán temerosos y no sabrán cómo responder a los sucesos ocurridos en el reino.
Toledo, junto a su reina, temerán que las cosas pudieran ser más que desagradables en cuanto a la moral de la gente. Será obvio que todos estarán llenos de miedo, y que el caos podría desatarse en cualquier momento, teniendo aún que esperar la predicción que Nono hizo ya tiempo atrás, en la cual Marianne tendrá participación, dicha que ahora estará en duda por lo ocurrido con Nana.
En esos momentos, al estar Toledo sentado en su trono pensando, un guardia entrará a la sala con algo de prisa, acercándose a los reyes y haciendo una pequeña reverencia ante ellos. La reina, acostada de manera plácida en un vasto cojín al lado del trono y ronroneando, verá con picardía al joven que estará enfrente de ellos.
—¿Qué sucede?
—Perdóneme mi rey, pero Ferius está aquí —responderá a Toledo el guardia, provocando que le rey volteé los ojos del fastidio.
—El rey no puede atender a nadie estos momentos, pequeñito —dirá la reina con su singular y sensual voz, similar a la de un ronroneo provocador, a la par que se estira en su cojín y levanta su cadera moviendo su cola negra, juguetona.
—Y-yo lo sé, pero…
—Entiendo —responderá Toledo de manera tajante, interrumpiendo al guardia—, es un familiar, déjalo pasar. —La orden del rey será tomada de inmediato, por lo que aquel lacayo hará otra reverencia a los reyes y se regresará a la entrada, dejando pasar a una bestia gato de orejas blancas con dos aretes dorados en la derecha; el sujeto de cabello corto color castaño y rostro redondo llevará puesto en su delgado cuerpo un traje con saco blanco y pantalón del mismo color con ligeras líneas rosadas verticales; sobre su ojo izquierdo, aquel tendrá un monóculo de lente rosado y armazón que lo sostiene de los lados, sujetándose al rostro de su portador en color dorado; la piel clara de la bestia resaltará sus ojos rosa cálido.
Teniendo ambas manos tras la espalda, y un rostro bastante molesto, la bestia gato llegará hasta una distancia decente de los reyes para hacer una pequeña reverencia al detenerse. Al finalizar este acto de cortesía, el rey lo recibirá.
—Ferius, bienven…
—No estoy aquí para visitarlo por gusto, su alteza —interrumpirá la bestia al soberano de Catopolis con una voz que denota autoridad y bastante enojo.
—Entiendo tu perdida. Nana era una de mis más leales sirvientes y alguien que sin dudas haría lo que fuera por el bienestar de este reino. Lo que le pasó es aberrante y no tiene perdón —responderá Toledo después de haber sido insultado de esa manera por Ferius.
—Nana era un miembro muy importante de mi familia. Estoy seguro recuerdas que fuimos nosotros quienes conseguimos la supremacía de este reino —declarará Ferius sin disminuir el tono.
—Sí, jamás olvidaré el gran trabajo que tu fam…
—¿Entonces porque carajos Nana está muerta? ¿Cómo diablos sucedió esto?
—La misión de Nana no era peligrosa. Ella debería estar aquí sana y salva.
—Sin embargo, no lo está. Y sus asesinos, malditos demonios, siguen allá afuera.
—¿Qué quieres que haga, Ferius?
—¡Guerra! Eso es lo que deberías hacer.
—No voy a poner en riesgo la seguridad de mi reino por una perdida. Sí, Nana era especial, todos lamentamos su muerte, pero eso no significa que debamos marchar hacia la gran barrera demoniaca en tono de guerra.
—Tienes qué, después de todo lo que mi familia ha hecho por este estúpido reino, es lo mínimo que deberías de hacer.
—Entiendo que…
—No, Toledo —al decir esto, Ferius comenzará a caminar hacia el rey, subiendo los escalones que dirigen a su trono, con un tono más tranquilo de voz, pero también lleno de furia y siendo bastante amenazador—. Es obvio que no entiendes la situación. Nana era más preciada para mi familia que todo este maldito pueblo, y si no quieres que «la seguridad del reino» se vea afectada, más te vale que hagas algo al respecto.
—¡Vamos, Ferius! No es para tanto —fanfarroneará la reina, provocando que la bestia de traje blanco voltee a verla con un rostro oscuro y con un enojo sin igual.
—Cállate el puto hocico, Narkissa. Tú no tienes ni voz ni voto en esto, maldita idiota —ordenará Ferius a su reina, dejándola paralizada del miedo por unos segundos antes de poder continuar sonriendo allí donde estaba, pero ahora de manera nerviosa—. No voy a repetirlo, Toledo. Espero resultados pronto, o lo que levantó a este reino lo hará caer también. —La bestia gato caminará para alejarse de Toledo, el cual estará paralizado por el miedo que le provoca el líder de los Kira.
Antes de continuar su camino, al estar a una distancia apropiada, Ferius volteará y hará una pequeña reverencia.
—Su alteza. Mi reina. —Éste volverá a voltear hacia la salida y se irá sin decir más, dejando solos a los reyes el reino de las bestias gato.
…
La oscuridad reina el lugar que posee suelo metálico y paredes de piedra vieja. Mesas cubiertas por extraños instrumentos y diversos materiales abundan en el sitio, además de varios contenedores de cristal en forma de tubo llenos de una extraño liquido de donde emanaba algo de luz, colocados en ciertas partes del sitio.
El lugar sin dudas parece ser una especie de laboratorio clandestino, oculto en una especie de sótano viejo o mazmorra. Aunque todo se ve malgastado, también se nota que ha sido usado en tiempos recientes. Quien maneje todo ahí, ha estado trabajando sin descansar en algo, y ese algo es posible que sea lo que hay en el interior de algunos contenedores: extrañas criaturas, dormidas, conectadas a varios cables, suspendidas en medio de aquellos tubos cristalinos, sumergidos en el líquido, iluminados por la luz que se encuentra dentro del contenedor de manera tenue.
De pronto, una puerta al fondo será abierta dejando pasar a algunas siluetas que fueron hasta una mesa que se encuentra al final del lugar, dejadas caer varias herramientas en ella tan pronto se llega hasta allí.
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Editado: 07.11.2026