En el abismo

21. Protección

Al otro día Sam estaba esperando en la salida de la universidad. Estaba ansiosa, nerviosa y un poco asustada. No había visto a Elaine durante casi dos años; de repente ella volvía a aparecer en su vida...

Habían sido amigas desde los 6 años, se contaban todo, creían que sería así por siempre, pero, ahora estaban en polos opuestos de la vida. Sam había terminado la escuela, estaba en la universidad, comenzando a vivir, mientras que Elaine, estaba sola, sin el apoyo de su familia y con una pequeñita a su cargo... no sabía cómo o en qué momento todo había cambiado tanto.

Un frío le corrió por el cuerpo cuando un pensamiento la atacó; se dio cuenta de que Elaine podría ser ella, que... todo lo que le había sucedido a su amiga podría haberle pasado a ella y eso la hizo sentirse un poco aliviada y al mismo tiempo sabía que estaba siendo egoísta.

El auto se detuvo y de el bajó Elaine, su amiga, tenía en brazos a una niña de algo más de un año.

Elaine se acercó y Sam las abrazó a ambas.

— Hola Grace, soy...

— Tu tía Sam. — dijo la chica, mientras sonreía.

La niña era hermosa, de cabello negro, ojos celestes y enormes pómulos; también se notaba que no tenía demasiado contacto con otras personas que no fueran su madre, ya que, cada vez que alguien se le acercaba, ella retrocedía un poco o se escondía, en un claro intento de evadir a quien fuera que no conociera.

— Cuéntame de ti. — le dijo Elaine cuando llegaron al restaurante. Sam las había llevado al mismo lugar en el que habían desayunado aquella vez. 

— No sé qué es lo que quieres saber. — comentó encogiéndose de hombros.

— No nos hemos visto hace casi dos años Sam, dime, lo que sea.

Samantha comenzó a comentarle sobre su vida en la universidad, sus materias y la idea de ser médica. Se sentía segura, Elaine era su amiga, desde siempre y volver a hablar con ella era como regresar a casa después de mucho tiempo.

— ¿Y el chico que estaba contigo? — preguntó distraídamente mientras cortaba a la mitad una galleta y se la ofrecía a Grace.

— ¿Calvin? — Sam suspiró. — Él...

— Te gusta, es obvio... — la chico rió. — te conozco, sé que te gusta, lo que quiero saber es qué tipo de relación tienen. ¿Es tu novio? ¿Tus padres lo saben? 

— No es mi novio. — se apresuró a decir un poco nerviosa. — Es decir, no lo sé.... es complicado. Y no, obviamente mis padres morirían si se enteran.

— Nuestros padres querían cosas muy diferentes para nosotras Sam. — la chica tomó la mano de su amiga.

— Lo sé.— en ese momento se sintió horrible, sabía que estaba comportándose de una manera que su familia desaprobaria, pero que alguien que la conocía tan bien lo dijera en voz alta estaba a otro nivel, lo hacía real.

— Mami. — la niña comenzó a tirar de la manga de su madre y a señalar un parque que se encontraba en la esquina.

— ¿Quieres ir? — la niña asintió. — ¿Te importa? — le preguntó a Sam, la cual negó.

Caminaron hasta el lugar, Grace inmediatamente se soltó de su madre y se acercó a un lugar de juegos.

— Ahora te toca a ti contar. — dijo mientras ambas se sentaban en el césped.

— No hay mucho que decir. — suspiró, tomó mucho aire y comenzó a hablar. — Luego de que mi mamá se enterara me envió a Alemania, dijo que era una vergüenza, mi tía abuela Gretta, ella fue militar en su juventud o algo así, yo sospecho que era uns puta nazi. — Elaine tomó su oscuro cabello y lo enredó en un rodete. — No hubo un día en el que no me dijera que era una mierda y que nadie volvería a respetarme. — la chica se encogió de hombros. — Cuando me fui de allí intenté llamar a mi padre él me dijo que no le importaba en qué parte del mundo estuviera mientras no fuera cerca de su familia... ¿Entiendes? Yo yo ya no soy parte de la familia Flinge. 

— Lo siento mucho Ela. Siento que Edward te hiciera esto.

— ¿Ed? No... — la chica negó con la cabeza y sonrió de costado. — Ed no tiene la culpa, él nos ama, estaba feliz cuando le dije, lo juro. Pero todo se destrozó y sé que crees que no le importa, pero no es así... él nos ama. Sólo está esperando el momento en el que todo se calme

Sam no dijo nada, no podía responder. Se sentía mal por Elaine, después de todo el sufrimiento que le había tocado vivir, Edward era su esperanza, su bote salvavidas, no quería ser la responsable de destruir esa ilusión, aunque ella sabía que ese hombre jamás la buscaría. Nunca le habían realmente importado, ni Elaine ni Grace.

***

Una hora después Calvin llegó al parque, le había preguntado si quería que él la buscara para llevarla  devuelta a la universidad. 

— Todo un caballero. — le dijo Elaine cuando lo vio llegar. — Mi amiga está en buenas manos. — sonrió de costado, pero Calvin no lo hizo.

— ¿Vamos? — preguntó el joven mirando a Sam a los ojos.

Las chicas se saludaron, prometiendo no volver a cortar el contacto.

— No me agrada. — soltó cuando se subieron al auto. Sam lo miró confundida.

— Ni siquiera la conoces. — le respondió de mal humor. — No sabes cómo es Elaine. Ha sufrido mucho.

— No me importa si sufrió, esa chica no es tu amiga. — Calvin arrancó y Sam se cruzó de brazos.

— Tu siempre sabes todo. ¿No es así? 

— Samantha, esa chica no es tu amiga. Tal vez lo fue, hace años, cuando estaban en esa escuela, pero en el momento en el que se acostó con el mismo tipo que tú, dejó de serlo. Te mira con envidia, como si te odiara...

Sam soltó una risa irónica.

— No sabes lo que es estar en ese lugar. No sabes lo que es sentir que nada de lo que haces es suficiente, que nadie aprueba nada de lo que haces… — los ojos de la chica se llenaron de lágrimas.

— Estás proyectado Samantha. No eres Elaine, ella tomó una decisión y tú otra. Sus vidas nunca volverán a cruzarse como antes…

— ¡Cierra el pico! — le gritó molesta. — ¿Crees que me conoces? ¿Que la conoces a ella?




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