Han Brimsley El Rey del Tiempo

Capítulo 1

El Rey Han Brimsley de Osdocia, su vida es de las más misteriosas que hay en el reino, lo único que se sabe a ciencia cierta es que ha vivido en todos los tiempos de Osdocia de principio a fin o eso se dice, su historia comienza y acaba en su cumpleaños número cincuenta. No obstante, intentemos contar esta historia desde el verdadero principio.

El príncipe fue hijo único, llegó al mundo de manera peculiar, en el momento en que la partera iba a atender a su madre este pequeño ser, apareció en sus brazos de la nada.

Ese acto tan extraño dejó por sentado que era poseedor de un don, este don no se supo que era a ciencia cierta sino hasta mucho después, cuando se determinó que el pequeño Brimsley había heredado el don del tiempo. Anteriormente habían existido herederos del tiempo, tal vez uno o dos, en esas ocasiones nadie se había arriesgado a perderse en el tiempo porque ¿Quién querría vagar por todos los momentos sin pertenecer a ninguno?

Sus padres preocupados por lo que podría llegar a pasar a su hijo le hicieron prometer que jamás intentaría usar su don dado que no sabían que riesgo podría traer consigo.

—Tu tiempo es esté, es tú historia, tu don es extraño y no es habitual verlo, pero no quiero que llegues a perderte si llegas a usarlo —aconsejó sabiamente su padre.

El pequeño Brimsley no lo veía como un sabio consejo, más bien como si estuvieran cortando con una espada muy afilada sus alas para alcanzar su potencial, sin embargo, en lugar de protestar, él con una cortesía y amabilidad muy rara en niños tan pequeños —algunos decían que era como un anciano en el cuerpo de un niño— aceptó la petición de su padre sin chistar, dado que, aunque no le parecía un buen consejo creía firmemente en que su padre lo decía con por alguna razón que aún no le había explicado.

Pasaron los años, el pequeño Brimsley creció y tuvo una vida que él pensaba era muy monótona, todo era lo mismo, la misma rutina, mismas reuniones, todo era igual que siempre, al menos, hasta que el joven príncipe conoció a la chica de sus sueños y se casó con ella. Al principio sintió que había cambiado algo, un nuevo aire de algo desconocido lo estaba guiando en lo que creía era una nueva aventura, con el tiempo, no pudo sentirse más equivocado, solo fue un momento fugaz antes de volver a la monotonía en la que sin remedio estaba atrapado.

Han tenía una lucha interna, él amaba a su esposa y a sus hijos, pero no se sentía conforme consigo mismo sentía que le faltaba algo, sentía que necesitaba algo más… sentía que él estaba hecho para algo mucho más grande.

En su cumpleaños número cincuenta, estando solo en el gran comedor se hizo una pregunta que lo carcomía, una pregunta que lo frustraba, tan solo una pregunta que hizo que olvidara por primera vez sus modales y que su ira se desatara «¿Qué estoy haciendo aquí?» Pensó, cada que quería usar su don las palabras de su padre le volvían a la mente, pero por primera vez en su vida sintió una rabia muy fuerte e incontrolable hacia aquellas palabras.

—¿Por qué no puedo usar mi don? —se preguntó nuevamente ahora en voz alta— he heredado algo excepcional y simplemente no puedo manifestarlo.

«Es por tu bien» recordó las palabras que su madre siempre le decía.

—Cómo podría ser por mi bien vivir la vida que planearon para mí, tengo todo lo que un hombre podría querer, pero no es la vida que quiero —se reprochaba mientras golpeaba la mesa con los puños cerrados— ¡¿Cómo he podido vivir así?!

En un arrebato de colera se sentó nuevamente en su mesa y se aventuró a usar su don, trato de recordar cómo debía hacerlo, muy en el fondo sentía como el poder cosquilleaba y se sentía ansioso por manifestarse, aun así, en el primer intento no hubo ni una chispa, en el segundo intento, una pequeña chispa dorada broto de sus manos, se sorprendió por descubrir que aún tenía el poder, siempre creyó que al no haberlo usado nunca, se habría desvanecido con el tiempo.

Han se reacomodo en su asiento y cerró los ojos concentrándose al máximo en viajar al pasado, siempre quiso saber que hubo antes que él, escucho un «Plop» y al momento siguiente se encontraba en un lugar que no reconocía para nada, era el mismo comedor, pero la decoración había cambiado. Al parecer, había funcionado.

—Funcionó —murmuró contenido— ¡Funcionó! —casi gritó sin poder contener la emoción.

En ese momento una joven abrió la puerta, al verlo ahí parado ambos se asustaron y en un parpadeo, Han volvió al comedor que conocía.

—Eso es viajar en el tiempo —hablaba consigo mismo mientras se miraba las manos, donde su poder se manifestaba.

Eufórico usó su don de manera desmesurada, viajo al futuro y al pasado. Avanzó y retrocedió siempre caminando por el mismo pasillo, pero jamás por el mismo presente, por primera vez se sintió en libertad, una libertad diferente, la libertad que por tantos años anheló, se sentía como un niño jugando con un juguete nuevo, solo había una cosa que no había tomado en cuenta. Brimsley, no contaba con que al usar el don de manera excesiva luego de una vida de no haberlo usado jamás, el don se descontrolaría y que al intentar detenerse no podría.

Entró en pánico intentando controlarse, pero no podía, el tiempo lo arrastraba de adelante hacia atrás, de atrás hacia adelante, siempre quedando varado como máximo cinco horas en un sitio. No pasó tanto antes de que se acostumbrara, aprendió los nombres de su familia al derecho y al revés, conoció a sus nietos y tataranietos, así como a sus abuelos y tatarabuelos.




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