Han Brimsley no contaba que su tiempo por el tiempo acabaría en ese momento, en el momento en que rompió todas sus reglas para ayudar a Melia a que no le arrebataran la corona.
«Plop» el tiempo había dejado a Brimsley frente a una noche estrellada de un día desconocido de un año confuso, Han miró al oscuro cielo pensando que había transcurrido otro día de viajes sin final «El cielo es lo único que reconozco en todos los tiempos».
—¡No puede ser! —la voz del Duque, grave y amenazante se escuchaba como un susurro por el jardín— El plan debe seguir su rumbo, necesitaba a Kai para que Aria se quedara tranquila al momento del golpe ¡Maldición!
—Aún puede funcionar —la voz chillona de una mucama se escuchaba cerca— podrías enviar otra carta anónima al príncipe de Brida.
—No funcionará, no nos queda tiempo —se reacomodaba su cabello con frustración— tendré que hacer que Aria firme el contrato.
—¿Qué contrato? —temerosa apretujándose las manos preguntaba la mucama.
—Si se le da la oportunidad de combatir contra Melia, que ella olvide que es su hermana —revela con una turbia mirada.
—¿Quieres que Aria mate a Melia? —el pánico se apoderaba de la pobre.
—Ya la odia, no la soporta, solo le haré el favor de liberarla de su moral por un momento —no parecía sentir culpa alguna.
Han dejo de escuchar en ese momento, no necesitaba escuchar más para entender, por su mente solo rondaba lo que el duque planeaba hacer a la mano con Aria, no podía dejar que eso pasara, Melia tiene un futuro prometedor en la corona, él ya lo vio con sus propios ojos.
¿Como no se enteró de estos sucesos antes? Se preguntó, pero sabía que no serviría de nada, por eso, aprovechó el momento que tenía para buscar a Melia y advertirla del peligro.
Necesitaba decirle a Melia lo que había escuchado, pero no sabía en que parte del castillo se encontraba, sin rumbo, caminó por el castillo buscándola hasta que el «Plop» le anunció que su tiempo en ese presente se había acabado, no sabía en que época estaba, pero estaba decidido a encontrar Melia. Afortunadamente la localizó cuando estaba cruzando el pasillo hacia su habitación.
—¡Melia! Gracias a las diosas al fin te encuentro —llegó a ella, se alivió después de tanto haberla buscado contra el tiempo perdió completamente el aliento.
—Cálmate tío Han, ¿Qué pasa? —preocupada y confundida Lía parecía la niña que aún es, solo con dieciocho años se enfrentará a un mal mayor.
—Lía están planeando, algo grande —Han sentía que sus pulmones colapsarían en cualquier momento— ten cuidado, ten cuidado, conspiran contra la corona.
Pareciera que los años le estaban pasando factura, las palabras le salían con dificultad, no sabía cuánto tiempo tenia, su poder estaba a punto de manifestarse, pronto dejaría ese presente, Han tenía que apresurarse.
—¿Que? ¿Quiénes conspiran? —no respondió intentando recuperarse—Tío Brimsley ¿Quiénes conspiran?
Sabía que no tenía tiempo, pero el aire no entraba ni salía, «¿Es esto un ataque de pánico?» Pensaba.
—Lía no confíes en … — «Plop» — ¡Mathew ni Aria! ¿Eh?
En el mismo pasillo, pero diferente tiempo «¿Ahora dónde estoy?» Se preguntaba iba a averiguarlo cuando un dolor punzante me atravesó el pecho.
—Sabía que debía lidiar con el tío del tiempo, pero no pensé que conocerías mi plan —reconoció la voz de Mathew— al menos me desharé de ti.
Al sacar la daga que le había atravesado el pecho fue inevitable que Han empezara a desangrarse su visión se nublaba y sus piernas no respondían no importaba lo mucho que intentaba mantener el equilibrio, sabía que su cuerpo no resistiría por mucho tiempo, el hierro en su boca le daba asco, sus manos y pecho se llenaron de sangre y justo cuando intento darse un vistazo un segundo «Plop» se lo llevo de aquel momento, mismo pasillo, diferente tiempo. Las piernas le cedieron ante la gravedad y Han cayó golpeándose fuertemente contra la pared, ya no importaba, estaba muriendo el tiempo se estaba acabando.
—Escuché un ruido Melia —dijo alguien a la distancia— ¡Melia! ¡Ven a ver esto!
Casi no podía ver y sentía los ojos pesados, pero escuchó perfectamente a alguien corriendo en el pasillo.
—¡Tío Brimsley! —Melia estaba a su lado con lágrimas en los ojos— ¿Qué te pasó? Déjame revisar.
Brimsley alejo su mano y negó, creía firmemente en que el daño era irreparable no había nada que pudieran hacer por él, pero si había algo que él podía hacer por ella.
—Ma… Mathew, Aria … conspiración —las palabras no podían salir con facilidad sentía que se ahogaba, el sabor a hierro se intensificaba y sentía como si tuviera un gran trago de agua que no lograba pasar.
Melia apretó la mano de su tío dándole apoyo, ella entendió las palabras que quiso decir y su mirada se oscureció. «Quiere decir que vengo del pasado, ¿Hace cuánto le di el mensaje a Melia?» pensó.
—Melia déjame ver —pidió Abner— Señor Brimsley, déjeme revisarlo por favor.
Han negaba, era inútil, él era viejo, su tiempo se acababa, solo quería ayudar mientras pudiera y sin querer dejo escapar algo que no debía comentar aún.