—Holaaaa —alguien le hablaba ¿No había muerto?
Al abrir los ojos pudo escuchar el ruido de la cascada que caía a un costado de donde estaba, al levantarse se sentía renovado, como si tuviera una nueva vida y se percató de que estaba en un puente con el cielo era azul y el agua cristalina, no hacia frio ni calor y vestía su conjunto favorito, también se dio cuenta de que estaba siendo observado por tres señoritas con vestimentas blancas y joyas finas.
—Ya despertó ¡Que emoción! —exclamaba una dulce voz una chica de cabello corto y ojos marrones.
—Cálmate —intervino una voz autoritaria pero dulce era una chica baja de ojos azules muy bonita.
—¿Por qué no vino solo una de nosotras? —se lamentaba una tercera voz una pelinegra con lentes.
Confundido se vio a si mismo joven, se veía como un chico de veinte otra vez, «no entiendo nada» pensó. Las tres chicas que tenía enfrente eran tan diferentes en todo que no creía que fueran hermanas, intentó ubicar sus rostros, pero no pudo.
—Somos las diosas —se presenta de chica de voz autoritaria ella era Rose — Bienvenido Han Brimsley.
—¿Qué hago aquí? ¿Morí? ¿cierto?
—¿Acaso el tiempo puede morir? —la tercera chica que antes se lamentaba bufó divertida creo que esa era Domely.
—¡Han! has vivido en todos los tiempos y en todas las épocas, viviste más de cien años —la chica de voz dulce daba saltitos emocionada por descarte ella era Ciara.
—Cien… años —no tenía palabras— creo que perdí la noción del tiempo.
—Cien años desde que empezaste a usar tu don —explicó Rose— el único de los herederos del tiempo que, si ha usado su don eres tú, desafiaste a todo y a todos para poder explorar la parte de ti que te habían dicho era peligrosa.
—Creo que eso hice señoritas —se sintió un poco avergonzado por tanto halago.
—Que caballeroso —se enterneció Ciara, mirándolo con admiración.
Brimsley se puso colorado una vez más.
—No lo avergüences más, por favor —pidió Domely.
—Lo que quiero decir Han —retomó Rose— es que solo moriste en tu vida lineal, pero viviste en tantas épocas que sigues vivo y saludarás como si nada a Melia, a Victoria, Alfonso en el futuro y nosotras… — las tres se posicionan junto a la otra— decidimos darte un regalo.
—¿Un regalo?
—Sí, puedes decidir si quedarte aquí o volver allá —intervino Ciara
—Y si deseas volver aquí, puedes pedirlo —completó Domely.
—Sería como volver en el tiempo —dedujo.
—Es algo más complicado que eso, pero en esencia si —aclaró— ¿Quieres volver al mundo terrenal?
—Si —Han no lo pensó dos veces, pero claro que quería volver.
—¿A qué tiempo quieres volver? —preguntó la chica de ojos azules.
—Quiero volver al día que conocí a mi esposa —Han ni siquiera lo pensó.
—Creí que ya no querías esa vida —Domely intervino alzando las cejas, sorprendida.
—Bueno señoritas… ya viví la vida que quería, ahora podré disfrutar del tiempo que tenga con mi esposa y mis hijos sin lamentar nada.
Las tres diosas se miraron entre si con sonrisas misteriosas, para que luego Rose tomara la palabra y dijera:
—Sabíamos que el don estaba hecho a tu medida, eres el verdadero rey del tiempo Han Brimsley.