Infame

EPÍLOGO

EPÍLOGO: EL TRONO DE VACÍO

POV: MILA

La catedral de los Cotswoots estaba sumergida en un negro absoluto. No era el luto lo que pesaba en el aire, sino el miedo. Los Vance y los Blackwood estaban allí, sentados en los bancos de madera tallada, esperando el desfile de las hienas.

Las puertas principales se abrieron de par en par.

Entré con el paso firme, el sonido de mis tacones resonando contra el mármol como disparos. No llevaba el vestido rojo del lago; llevaba un traje de seda negra, un velo que apenas ocultaba la cicatriz en mi sien y la espalda tan recta que parecía hecha de acero. Ya no era la mujer rota que lloraba en una granja. Era la Condesa Vance.

En cuanto alcancé el pasillo central, una sombra se abalanzó sobre mí. Nora. Su rostro estaba desfigurado por el llanto y la furia. Antes de que pudiera reaccionar, sentí el impacto seco de su mano contra mi mejilla. Luego otro. Me golpeó con la desesperación de quien lo ha perdido todo.

No me moví. No parpadeé. Dejé que su odio se estrellara contra mi piel como si yo fuera una estatua de sal.

—¡Asesina! —rugió Nora, tratando de cerrarme el paso—. ¡Tú lo mataste! ¡Tú lo llevaste al borde de ese acantilado! ¡No tienes derecho a estar aquí!

Nora levantó la mano para un tercer golpe, pero alguien la detuvo en el aire. Sofía. Mi hermana la sujetó por la muñeca con una fuerza que nunca le conocí y la empujó hacia atrás con desprecio.

—Déjala —siseó Sofía, situándose a mi lado—. Ella es la viuda. Tú solo eres la heredera que se quedó sin corona.

Seguí caminando, ignorando los sollozos de Nora y los susurros de los invitados. Me detuve frente al ataúd de caoba pulida, rodeado de coronas de flores blancas que olían a muerte y a mentira. Con una calma que erizó la piel de los que estaban cerca, puse mis manos sobre la tapa y la empujé.

El crujido del metal al abrirse fue el único sonido en la iglesia.

Estaba vacío.

Un nido de seda blanca sin ocupante. Miré el fondo del cajón, buscando un rastro de él, pero solo encontré el eco de su ausencia. Me giré hacia la primera fila, donde Isaac me miraba con una mezcla de lástima y terror.

—¿Qué es esto? —mi voz fue un látigo de hielo—. ¿Por qué estamos haciendo un funeral si no hay cuerpo?

Isaac se puso de pie, acercándose con cautela, como si temiera que yo fuera a estallar.

—Mila... por favor —susurró, bajando la cabeza—. El auto se desintegró al caer al Acantilado de los Cuervos. El impacto fue a gran velocidad... el cuerpo cayó al agua. La corriente en esa zona es mortal. Los equipos de rescate dijeron que es imposible que alguien sobreviviera.

—No hay cuerpo, Isaac —repetí, clavando mis ojos en los suyos.

—Mila, él murió —insistió él, con voz rota—. Hicimos este servicio para cerrar el ciclo, por Bianca, por la familia...

Un sonido seco cortó el silencio. Caleb dio un paso al frente, con la mandíbula tensa y la mirada clavada en el ataúd.
—Ya basta, Isaac —dijo con dureza—. Déjala en paz. Ella tiene razón. No hay cuerpo.
Nora soltó una risa histérica, llena de veneno.
—No hay cuerpo porque ella lo desintegró —escupió señalando a Mila—. Junto a ti. Malditos los dos. Lo llevaron a la tumba.
—Ya basta, Nora —intervino Sofía, con una frialdad que heló la iglesia—. ¿Lloras por tu hermano… o porque la heredera no eres tú?
Nora la miró con odio puro.
Isaac se giró hacia Sofía, con los ojos oscurecidos.
—No le hables así —dijo con voz baja—. Aquí nadie puede juzgar a nadie. En especial tú.
El silencio volvió a caer como una losa.

Miré el ataúd vacío una vez más. Recordé su último mensaje: "Afilada y letal, justo como te enseñé". Erik Vance no era un hombre que aceptara la derrota, y yo no era una mujer que aceptara un final sin pruebas.

—Cierren esta caja —ordené, mirando a Nora, a Isaac y a cada uno de los buitres presentes—. No habrá entierro. No habrá herencias distribuidas ni lutos oficiales.

Caminé hacia la salida, deteniéndome solo un segundo frente a Isaac.

—Que sigan buscando —sentencié—. Busquen en la costa, busquen en los hospitales clandestinos, busquen bajo cada piedra de este maldito condado. Erik Vance no me dio permiso para ser viuda. Y hasta que yo no vea sus ojos cerrados con mis propios ojos... para este imperio, él sigue vivo.

Salí de la catedral bajo la lluvia, sin mirar atrás, sintiendo por primera vez que la corona de espinas de los Vance me encajaba a la perfección.

FIN DEL LIBRO 1

*****

✨ Ahora sí… quiero leerte a ti ✨
Después de todo este caos… necesito saber qué te pareció el libro 💔
💬 ¿Qué te pareció la historia?
💔 ¿Team Erik o Team Caleb?
😈 ¿Qué personaje odiaste más?
❤️ ¿Qué personaje amaste?

¿y si quieres ver más en la continuación?
Te leo en comentarios, de verdad y te dejo la sinopsis del segundo libro para que me digas que te parece 👀🤍

IMPÍO — Sinopsis (Libro 2)
El imperio Vance ya no tiene rey. Solo tiene silencio… y una viuda que se niega a aceptar la muerte.
Mila Blackwood ha dejado de ser la mujer que lloraba en un lago. Ahora es la Condesa Vance, una figura envuelta en duelo, poder y sospecha. Para el mundo, Erik Vance murió en el Acantilado de los Cuervos. Para ella, no existe prueba suficiente para enterrarlo.
Porque hay ausencias que no se sienten como finales… sino como advertencias.
Mientras la familia intenta reconstruir lo que queda del apellido Vance entre traiciones, ambición y una herencia envenenada, Mila comienza a tomar decisiones que no pertenecen a una viuda, sino a una reina que no piensa abdicar. Cada paso que da la acerca más a la verdad… o a la locura.
Caleb, atrapado entre el amor que aún siente por ella y la sombra de la niña que considera su hija, intenta mantenerla a salvo de un mundo que se desmorona. Pero proteger a Mila nunca ha sido suficiente. Nunca lo ha sido.
Porque Erik Vance no está enterrado en ningún lugar…
o si lo está, ha aprendido a seguir gobernando desde la oscuridad.
En medio del duelo, la guerra familiar y una verdad que nadie quiere aceptar, Mila se enfrenta al mayor pecado de todos:
💔 Amar a alguien que quizá está muerto.
Mientras los Vance se consumen desde dentro, la línea entre justicia, obsesión y amor se rompe definitivamente.




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