Dylan abrió los ojos con dificultad. Un fuerte dolor de cabeza le martillaba las sienes. Parpadeó varias veces mientras observaba la habitación desconocida.
Giró el rostro y se quedó inmóvil.
A su lado dormía una mujer completamente desnuda.
Su respiración se detuvo por un instante.
—¿Sam...? ¿Sammy...? —murmuró, todavía aturdido.
La mujer abrió lentamente los ojos y sonrió.
Cuando Dylan distinguió su rostro, sintió que el corazón se le detenía.
—¿Cassandra?
Bajó la mirada hacia su propio cuerpo y descubrió que también estaba desnudo.
—Buenos días —saludó ella con una sonrisa descarada.
Él retrocedió de golpe.
—¿Qué hago aquí? ¿Qué significa esto, Cassandra?
—¿Por qué te enojas? Tú mismo me trajiste a este hotel.
—¡¿Qué?!
—En la tarde me llamaste.
Dylan se llevó una mano a la cabeza mientras intentaba recordar.
Era cierto... La había llamado.
Pero solo porque quería preguntarle por una joya que pensaba comprarle a Samantha como regalo por su cuarto aniversario de bodas.
—No... Yo no te llamé para esto.
—Empezaste a beber. Después salimos juntos, me pediste que te acompañara y terminamos aquí. Tú pagaste la habitación. Yo incluso te dije que no estaba segura pero insististe.
Dylan negó una y otra vez.
—No... eso no puede ser cierto.
Cassandra bajó la mirada y su voz tembló.
—Fue mi primera vez, Dylan.
Él la observó horrorizado.
—¿Qué estás diciendo?
—Perdí mi virginidad contigo.
Ella levantó lentamente la sábana, dejando ver una pequeña mancha de sangre.
—Esa es la prueba.
Dylan sintió que el mundo se derrumbaba.
—Esto... esto es una locura.— murmuró asustado.
Sin decir una palabra más, entró al baño y abrió la ducha. Dejó que el agua fría cayera sobre su cuerpo mientras trataba de recordar lo ocurrido.Pero todo era confuso.
Solo podía pensar en Samantha.
Tomó el teléfono y marcó su número.
Buzón de voz. Volvió a intentarlo; pero nada.
Mientras tanto, Cassandra tomó discretamente su celular.
Había un mensaje de su madre.
"Veo que todo salió como lo planeamos anoche. Este apenas es el primer paso. Recuerda cuál es nuestro verdadero objetivo. Aparentemente ella salió anoche y no regresó "
Una sonrisa maliciosa apareció en sus labios antes de borrar la notificación y guardar el teléfono.
Cuando Dylan salió del baño, ya vestido, ella habló con aparente preocupación.
—Hay algo que debo decirte.
—No quiero escucharte.
—Tu esposa te engaña.
Él se quedó inmóvil.
—¿Qué acabas de decir?
—Mi prima no es la mujer que crees.
—Estás loca.
—Anoche quería decírtelo cuando me llamaste, pero comenzaste a beber. Después me dijiste que yo te gustaba y todo terminó pasando.
—¡Cállate! —grito furioso.
—Solo intento abrirte los ojos.
Dylan dio un paso hacia ella.
—No vuelvas a hablar así de Samantha.— le advirtió apuntandola.
—Es la verdad. Ella tiene otro hombre.
Antes de terminar la frase, Dylan la sujetó del cuello.
—¡Dime exactamente de qué estás hablando!
Cassandra comenzó a llorar, fingiendo miedo.
—¡Suéltame! Yo solo quería ayudarte... Siempre estuve enamorada de ti. Cuando vi la oportunidad pensé que, por fin, descubrirías la verdadera cara de Samantha.
Dylan la soltó con brusquedad. Ella empezó a respirar con dificultad.
En cambio él, sentía qué su cuerpo estaba caliente de furia. No quería escuchar una sola palabra más.
Salió del hotel casi corriendo mientras marcaba nuevamente el número de su esposa.
Seguía sin responder. Aquello comenzó a destrozarlo por dentro. Luego de medía hora, llegó a la mansión.
Sin saludar entro a la mansión y subió las escaleras a toda prisa. Al llegar a la habitación donde debía encontrarse Samantha, la encontró completamente vacía.
Todo estaba en orden. Solo faltaba ella y eran las siete de la mañana, dónde podría estar.
En ese instante recibió un mensaje desde un número desconocido.
"Dylan. No me busques. La verdad, es qué, nunca te amé. Solo quería un poco de tu dinero. No me busques más. Adiós para siempre."
Dylan sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
Marcó inmediatamente ese número. Estaba bloqueado, marco el número de ella, sin embargo estaba bloqueado.
Apretó el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos.
—No... Samantha no pudo escribir esto...
Cuatro años juntos, cuatro años de amor. Ella no era esa clase de mujer. Entonces... ¿qué estaba pasando?
¿Cassandra decía la verdad?
¿O todo era una trampa?
Su mente era un caos.
Necesitaba respuestas. Tiro todo a su paso, sintiendose de la peor manera. Tal vez su esposa lo vio y él tenia que darle una explicación. Sin embargo algo llamó su atención y era una foto de un hombre en el suelo. Y al voltearla decía.
“Eres el único al qué amo”
—¡No...no esto no puede ser!—grito lanzando todo a su paso.
Llamó de inmediato a su socio de confianza. Romero, la última persona que lo había visto ayer antes de encontrarse con Cassandra.
En ese momento su madre entró apresurada.
—¡Hijo! ¿Qué ocurre?
Él levantó la mirada completamente destrozado.
—Madre... esto no puede ser real. Sammy no está, se fué. Me dejó un mensaje.
Ella lo abrazó con fuerza.
—Todo tiene una explicación. Llamala, no creó qué ella haría algo así.
En ese momento entro la tía de Samanta.
—Dylan ayer ella vino apresurada y luego salió sonriente. Pensé qué se iba a ver contigo— mencionó la tía— Pero luego me dijo que me cuidara y ví eso extraño.
Dylan cerró los ojos, negó apretando los nudillos.
—Estas segura.
La mamá de Dylan no entendía nada. Samantha era una mujer buena y jamás se iría sin dar una explicación.
—Si estoy segura. Ella estaba alegré por eso pensé qué estaba contigo.