La Leyenda del Elemental

En busca del otro elemental

No sabemos dónde buscar al elemental de aire. Estamos estancados hasta que el elemental esté dispuesto a ayudarnos o nos topemos con él. En mis tiempos libres he tratado de leer el diario dedicado a Kuki Kara, pero el Tío Shingo hace lo posible para evitarlo saturándome con tareas que ni con todos los aparatos que tienen puedo completar a tiempo. Dos semanas en un jueves después soy capaz de leer el diario en la comodidad de mi cama, casi inicia abril y quisiera que Lizzie estuviera aquí para celebrar el Hanami los dos juntos, estar debajo de los árboles de cerezo y terminando con un beso discreto, aquí el contacto es muy mal visto y desde pequeño era una atrocidad que no pudiera abrazar a mis amigos, en mi familia ya se han normalizado cierta parte del estilo americano que no puedo borrar de mí y no es tan extremo. Chikyu Kara también parece ser igual que yo, la falta de contacto y sentimiento nos lastima. Él inicia su diario hablando sobre su origen, que inicia como cualquier deidad y termina como la de un semidiós griego, pero se divide en secciones que por lo poco que leí divaga seguido, el primer capítulo es un corto resumen de su vida con Kuki Kara como acompañante de Chikyu.

Vengo de la Alta Planicie Celestial, cuna de todos mis hermanos y hermanas que forman parte de la divinidad celestial. Todos tienen su labor aquí, representan un elemento importante para una de las creaciones más importantes por lo que me dicen las demás deidades, los humanos. Ellos no interceden, o no como quisiera, mis hermanos y yo queremos apoyarlos, demostrarles que estamos aquí para cuidarlos, no para mantenerlos bajo órdenes. Quisiéramos hacerlo, pero somos una deshonra, nacidos del incesto, somos abominaciones y somos casi humanos. No encajamos con las demás divinidades e Izanami no sabe qué hacer con nosotros, se supone que somos un error. Hemos intentado hablar con ella y no cede, estamos dispuestos a todo para ser dignos de ser un dios como ellos.

— ¿Qué estás haciendo? —Tío Shingo ha entrado a la habitación, no puedo saber si fue discreto o estaba tan enfocado en el libro que no lo escuché pasar.

— Leyendo un libro, me lo dio mi novia antes de irme —no me tomará en serio si le digo que es sobre los elementales, ya me tiene un odio notable.

— ¿Y es japonesa? —no digo nada y él entiende rápido—. Pudiste haber elegido mejor. Supondré que es otra novela americana barata.

— Es de la cultura mexica, lo compró cuando se fue de viaje a México por un aniversario.

— No tienes arreglo, ve y ayuda a tu abuela a hacer la cena.

Dejo el libro bajo mi almohada cuando el Tío Shingo se va, es capaz de husmear mis cosas para seguir en mi contra. Todo el tiempo me mantengo nervioso, escapando de la mirada de Tío Shingo, quien no tardará en generar un conflicto en el que me relacione, por suerte es noche y es casi un delito gritar a estas horas, si estuviera en Racyn City estaría gritándome por horas sin parar para pensar en qué más decirme o respirar.

— ¿Y qué hay de tu novia americana? —Tío Shingo no pierde la oportunidad de cuestionar mi estilo de vida asiático-americano, podría molestarme a propósito para provocarme.

— Se llama Lizzie, es muy lista y hermosa; viene de Springfield, Misuri, pero la transfirieron a mi escuela, es muy buena camarógrafa, ayudaba a filmar los anuncios en la guerra y ahí nos unimos. Le encantaría estar aquí, pero no puede.

— ¿Por qué no puede, prefiere ir a Corea?

— Hijo, ya dije que no hay que mencionar especulaciones, solo hechos —el abuelo me defiende, a él no le gusta para nada criticar a una persona, todo se basa en hechos—. Jayden, deberías invitarla un día, la aceptaremos en la familia Atsuta, pero nada de afecto físico.

— Eso quisiera, pero sigue en la universidad estudiando Negocios Internacionales y hace dos meses abrió su cafetería ecológica, construí algunas estructuras con materiales reciclable y un pequeño robot búho que recoge las propinas.

— ¿Y por qué ya te graduaste si tus compañeros no? —me pregunta la abuela, jamás les dije que me había adelantado.

— Quise poner todo mi esfuerzo en la carrera, hay un taller de robótica al norte de Racyn City, cerca de donde estaba… —recuerdo esos laboratorios en ruina total, era espantosamente aterrador. Si para mí ya es espantoso, no me imagino lo que debieron sufrir quienes estuvieron encerrados ahí por semanas. Allen no ha podido recordar nada cuando ha vuelto casi a la normalidad (sigue estando pálido) y aun así grita y se altera con solo ver las fotos de ese lugar, o eso me ha dicho la directora Heart—. Cerca de donde estaba el laboratorio de RedCell, el taller cerró su búsqueda de empleados unos meses antes de graduarme, pero en septiembre volverán a solicitar empleados y tengo preferencia, ayudaba a mejorar las transmisiones y un miembro de la mesa directiva vio mis capacidades.

— ¿Y cómo sabes sobre esos laboratorios de RedCell? —Tío Shingo mete el dedo en la llaga, sea o no mi participación directa en la guerra, no me gusta recordar la guerra como a todos mis amigos, nos destruyó, descubrió que muchos de mis amigos eran unos hipócritas y vi a gente morir por montón.

— Abrirán un museo en las ruinas, muy de mal gusto en mi opinión, el gobierno pensó que es buena idea para obtener dinero para reconstruir el resto de la ciudad y generar más interés en el escuadrón de héroes.

— Debieron preguntarles a esos chicos, por lo que se dijo en las noticias debieron haber pasado por sucesos muy aterradores —dice la abuela, a ella le encanta ver las noticias.



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En el texto hay: descubrimiento, dioses, héroe

Editado: 09.05.2024

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