Quinto contacto.
Mairadí – Un hermano del cosmos:
Sabemos que hoy no podemos robaros demasiado tiempo. Por eso será un contacto corto.
También nosotros estamos en el Plan de Redención de Jesús, el Cristo y queremos cumplirlo fielmente.
Como sabéis, también nosotros estamos dispuestos a verificar todo lo reconocido, y a evolucionar hasta la existencia eterna, junto con nuestros hermanos y nuestro sistema solar.
En esta Tierra, en vuestro planeta, se ve cómo van formándose grandes acontecimientos. Ya vemos el gran acontecimiento que le espera a la Tierra y a la humanidad. Reconocemos cada vez con más claridad, que tenemos que aprovisionar nuestras naves espaciales con aparatos adicionales. Pues las constelaciones de los planetas cambiarán en gran manera, así como las órbitas planetarias. Así también cambia la gravitación. Tenemos que esforzarnos mucho, por aprovisionar nuestras naves espaciales de tal modo que cuando entren en vuestro sistema solar, puedan lograr salir de posibles remolinos magnéticos. Los remolinos magnéticos son grandes puntos oscuros. También podrían llamarse agujeros. Allí se presentan grandes efectos de absorción. Si no tenemos cuidado con ellos, nuestras naves espaciales podrían sufrir daños, e incluso podría suceder, que quedasen inutilizables y que nuestros cuerpos, es decir, nuestra condensación parcial se quemase. Incluso nuestros cuerpos etéreos podrían sufrir daño.
Tales remolinos magnéticos también salen de la Tierra, y precisamente justo en el ámbito ecuatorial, ya que allí están formándose tensiones de fuerza insospechadas. También comenzarán las grandes catástrofes a través del ámbito ecuatorial, que luego se esparcirán por los países por los que fueron originadas. Como todos sabéis: «Una acción crea una reacción», o dicho de otro modo: «Lo que sembráis, cosecharéis».
Visto globalmente, reconocemos que ahora la humanidad se encuentra ante los efectos de sus causas. Estos pronto llegarán a descargarse, es decir, a producirse.
Pero con alegría también vemos como este plano, en el que vibra este sistema solar, se va acercando al gran Sol Central Primario, [llamado también el Espíritu universal , o Espíritu Santo, la Estrella Central de todo el universo espiritual y material, –la Consciencia del Dios Padre-Madre–, que lo traspasa todo], a la eterna y sagrada luz del universo. Con ello penetran energías incrementadas en esta Tierra y también en todos los seres humanos, o sea, que también en aquellos que están dispuestos a aceptar los bienes espirituales. Por ello vemos grandes posibilidades de actuar en muchos corazones, de preparar a seres humanos y almas, para que puedan ser atraídos por nosotros telepáticamente, después de la gran batalla de los pueblos, y durante el tiempo de la aparición del Señor. También el alma de la Tierra empieza a cambiar con la irradiación incrementada del Sol Central Primario. Así los colectivos espirituales del alma planetaria reciben mayores fuerzas espirituales, con lo cual cambian y atraen poco a poco el reino vegetal y animal, que están unidos al alma planetaria.
También reconocemos grandes apariciones de luz fuera de vuestra atmósfera. Estas fuerzas de luz limpian y transforman sobre todo los planetas de diversa condensación.
La actuación conjunta de las fuerzas espirituales del Sol Central Primario, y del alma planetaria, transcurre con absoluta legitimidad, y por ello armoniosamente. Solo la humanidad ignorante produce corrientes contrarias. Con sus contrariedades, tanto en sus pensamientos como obras, se producen campos de tensión en la Tierra y en la atmósfera, que solo esperan poder descargarse. Esta es la gran desgracia. El ser humano es el polo contrario de los acontecimientos que transcurren legítimamente. Su corazón sin paz crea, como ahora vemos, causas peligrosas e insalvables, de modo que se puede decir, que la disolución de la Tierra es inevitable.
La constelación de los planetas solo cambia en parte, por las fuerzas luminosas incrementadas del Sol Central Primario. La constelación de vuestros planetas condensados cambia sobre todo por vuestros actos contrarios, por la aplicación de vuestra fuerza brutal. Si la Tierra y sus satélites, (en este caso los seres humanos), crean vibraciones y espectros luminosos contrarios, no solo cambian la polarización de esta Tierra, sino también las corrientes magnéticas. En cada planeta, incluido el Sol y la Tierra, se encuentra el reloj cósmico, que por otra parte funciona de acuerdo con la gran totalidad, con la mecánica de los Cielos. Cada planeta tiene su función de acuerdo con este reloj cósmico, y por la ley de gravitación, para con los demás planetas. El que cambia este reloj cósmico de un planeta, interfiriendo en los campos magnéticos y destruyéndolos, este, también cambia la función precisa de todo el sistema solar.
El ser humano cree, que las constelaciones de los planetas cambian por una mayor irradiación cósmica. Esto, sin embargo, es solo en parte así. Yo os digo, que el ser humano contribuye en gran manera en interferir en esta ley cósmica. Esto lo hace sobre todo en su sistema solar. Ya que la Tierra se encuentra subordinada a un cambio de rotación y vibración por los actos erróneos de los seres humanos, esta produce corrientes, frecuencias, etc., contrarias. El grado de vibración de esta Tierra ya no está en armonía con los demás planetas, con lo que se crean enormes causas.
La humanidad tiene que ser advertida. Esto es legítimo. También la luz primaria penetra con más fuerza en los seres humanos y alcanza notablemente sobre todo a aquellos, que en su vida anterior y en la presente, ya se han orientado, y se orientan hacia el Espíritu Absoluto, [Dios]. Por eso hay también una mayor cantidad de manifestaciones espirituales divinas.
Este reloj divino interno, [es el ritmo en el que transcurren las eras, o los eones], no solo se encuentra en lo cósmico, sino también en el alma. El que solo se orienta hacia la materia y no respeta este reloj cósmico del alma, tendrá que sufrir torturas inimaginables.