Zeynep Keller
💛╔══《✧》══╗💛
Nunca imaginé que tener novio pudiera sentirse tan extraño.
La mañana siguiente me desperté sonriendo como una tonta apenas abrí los ojos. Durante unos segundos me quedé mirando el techo de mi habitación, recordando el parque, el atardecer y la forma en que Rayan había pronunciado mi nombre antes de besarme.
Y entonces me golpeó la realidad.
Rayan Harrington era mi novio.
El capitán del equipo de baloncesto.
El chico más popular de la universidad.
Y, aparentemente, la noticia más importante del campus.
Lo descubrí apenas crucé las puertas del edificio principal.
Las miradas.
Los susurros.
Las sonrisas extrañas.
Todo el mundo parecía observarme.
—¿Por qué todos me miran así? —le pregunté a Marcus cuando apareció a mi lado.
Él soltó una carcajada.
—¿En serio no lo sabes?
—¿Saber qué?
—Zeynep, media universidad ya sabe que tú y Rayan están juntos.
Casi dejo caer mis libros.
—¿Qué?
—No me mires así. Era inevitable.
—Pero si apenas pasó ayer.
—Precisamente. Eso lo hace más interesante para los chismosos.
Gemí y cubrí mi rostro con los libros que llevaba.
—Quiero desaparecer.
—Demasiado tarde para eso.
Seguimos caminando por el pasillo mientras varios estudiantes nos observaban descaradamente.
Algunos parecían sorprendidos.
Otros confundidos.
Y unos cuantos claramente decepcionados.
—Esto es horrible —murmuré.
—Para mí parece divertido.
—Claro que te parece divertido. No eres tú quien está siendo observado como si fuera una especie rara de zoológico.
Marcus levantó las manos en señal de rendición.
—Tienes razón.
Aun así seguía sonriendo.
Entramos al aula y pensé que por fin tendría algo de paz.
Me equivoqué.
Madison prácticamente saltó sobre mí. Lo más extraño es que nosotras no estamos en las mismas clases así que me sorprende verla.
—¡CUÉNTAME TODO!
—Buenos días para ti también.
—No cambies de tema.
—No estoy cambiando de tema.
—¿Lo besaste?
Sentí que toda la sangre subía a mis mejillas.
—Madison...
—¡Lo besaste!
—Habla más bajo.
—No.
—Por favor.
—Tampoco.
Quise esconderme debajo de una mesa.
Para mi desgracia, ella pasó toda la primera hora de clases interrogándome mediante mensajes de texto.
Cuando por fin llegó el descanso, escapé al patio central.
O al menos lo intenté.
Porque apenas salí del edificio lo vi.
Rayan estaba apoyado contra una de las columnas.
Y me estaba esperando.
Mi corazón hizo exactamente lo mismo que hacía siempre que lo veía: olvidar cómo comportarse normalmente.
Sonrió apenas nuestras miradas se encontraron.
Esa sonrisa seguía teniendo el mismo efecto devastador sobre mí.
—Hola, bonita.
Sentí que mis piernas dejaban de funcionar correctamente.
—No puedes decir esas cosas así de repente.
—¿Por qué?
—Porque me da un infarto.
Rió.
Y por alguna razón esa simple risa hizo que todo el caos del día pareciera menos importante.
Hasta que escuché una voz detrás de nosotros.
—Así que era verdad.
La sonrisa desapareció de mi rostro.
Y también del de Rayan.
Giré lentamente, era Elif.
Sus ojos se clavaron primero en Rayan.
Después en mí.
Y la expresión que apareció en su rostro no fue precisamente amistosa.
—No pensé que hablaran en serio cuando me lo contaron —dijo cruzándose de brazos.
Nadie respondió.
Elif soltó una risa breve.
—Supongo que felicidades.
Pero no sonó como una felicitación.
Sonó como una amenaza disfrazada.
Por primera vez desde que había aceptado ser la novia de Rayan, tuve la sensación de que las cosas no serían tan sencillas como había imaginado.
Y por la forma en que Elif me estaba mirando, ella tampoco pensaba ponérmelo fácil.
Rayan Harrington
💛╔══《✧》══╗💛
Después de compartir el almuerzo con mi ahora novia, se acercó la hora del entrenamiento habitual de baloncesto; sin embargo en el momento de descanso apareció Elif para hablar conmigo sobre Zeynep.
—¿De verdad estás saliendo con ella?
—Sí.
—¿En serio?
—No sé cuántas formas distintas hay de responder esa pregunta.
Ella apretó la mandíbula furiosa.
—Rayan, piénsalo un momento.
—Ya lo hice.
—No, no lo has hecho.
Comenzé a guardar mis cosas.
—¿Y qué se supone que significa eso?
—Significa que puedes estar con alguien mejor.
Levanté la vista lentamente.
—Ten cuidado con lo que vas a decir.
—Solo estoy siendo sincera.
—Pues yo también voy a ser sincero. No me interesa escuchar a nadie hablar mal de Zeynep.
Elif soltó una risa incrédula.
—No estoy hablando mal de ella. Solo digo que ustedes no tienen nada en común.
—Te equivocas.
—Rayan...
—No.
Mi voz fue firme.
Mucho más firme de lo habitual.
—No voy a permitir que juzgues mi relación.
Ella parecia frustrarse.
—¿Qué tiene ella que no tenga cualquier otra?
La observé durante unos segundos.
—Ella es ella.
Elif se quedó en silencio.
—Eso no responde nada.
—Lo responde todo.
La joven bajó la mirada un instante antes de volver a hablar.
—Llevo meses intentando acercarme a ti.
Me tensó al instante.
—Porque nunca me lo dijiste.
Aquello pareció dolerle.
Y lo entendía.
Rechazar a alguien nunca era agradable.
—Eres una buena persona, Elif.
Ella soltó una risa amarga.
—Esa es la frase que todos usan antes de romperle el corazón a alguien.
—No intento hacerte daño.