Mi gran sorpresa

Capítulo # 44

Capítulo # 44

En la clínica Johnson.

—Por fin me voy de aquí —dijo Olivia, feliz.

—¿Tan mal te trataron? —le preguntó su esposo.

—No, no me gustan las clínicas.

—A nadie le gustan las clínicas —le dijo sonriéndole.

—Sí es verdad —dijo ella sonriendo.

—Ya, todo listo —habló Chloe entrando a la habitación.

—Sí, vámonos.

—Estuve llamando a Taisha y no agarró —comentó Jasmín, que acaba de llegar.

—Será que salieron —dijo Chloe.

—Puede ser —afirmó Olivia.

—Ya vámonos —dijo Jasmín.

Todos se fueron para la casa de Chloe. Olivia todavía estaba algo delicada. Chloe habló con Adam para que Olivia se la pasara en su casa mientras mejoraba. Ellis dijo que no había problema, él dejó a Olivia en casa de Chloe, que él se encargaría del pequeño Andrés.

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En el parque.

—Creo que ya es hora de irnos —anunció Taisha.

—Estoy de acuerdo, vámonos —dijo su esposo.

—Pero vamos a comer —habló Aisha.

—Claro que sí, princesita, nos vamos a comer en un restaurante —dijo él.

—Súper —habló emocionada su hija.

En eso comenzó a sonar el celular de Hans.

—Bueno.

—Hola, primito, pásame a Taisha —le dijo Jasmín.

—Ok, toma, mi amor —dijo entregándole el celular.

—Bueno —habló ella.

—Taisha te llamaba, para decirte que a Olivia la dieron de alta y está en casa de Chloe —informó con tranquilidad.

—Gracias por avisarme, luego paso por allá —le habló con suavidad.

—Ok, bye.

—Bye —dijo Taisha cortando.

—¿Qué te dijo? —le preguntó él.

—Que, Olivia, la dieron de alta y que está en casa de Chloe.

—Qué bueno, me alegro, vamos a comer y luego vamos para la casa de Chloe —dijo Hans.

—Sí, vamos.

La familia Johnson Collins se fue para un restaurante, se la pasaron muy bien. Hanna estaba muy inquieta porque las personas no dejaban de mirarla y eso la asustó un poco; comenzó a llorar un poco, pero entre Hans y Taisha le comenzaron a hablar y a darles muchos besitos y se quedó quieta. Luego de comer, se fueron para la casa de Chloe; al llegar, Chloe le quitó a Hanna de los brazos a Hans y comenzó a darles muchos besos y después cargó a Aisha y también hizo lo mismo. Chloe se la comía a besos a las niñas. Hans y Taisha fueron a hablar un rato con Olivia, hasta hacerse de noche. Se fueron para su casa; al llegar, acostaron a las niñas porque se habían quedado dormidas.

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Habían pasado seis meses.

En el aeropuerto.

—Ya tengo que irme —dijo Taisha triste.

—Mi amor, que te vaya muy bien —dijo Hans.

—En una semana, ya estoy aquí —le dijo ella.

—Mami, no quiero que te vayas —le dijo triste.

—Es por trabajo, no es porque me quiera ir —le recordó Taisha mirándola.

—No sé, mami —habló abrazándola.

—Mami —soltó Hanna.

Taisha cargándola.

—Tranquila, papi te va a cuidar muy bien.

—Han —dijo mirándola.

—Es papi —dijo él, frustrado.

—Han —habló Hanna, algo seria.

—Qué obstinada —le dijo suspirando.

—Mami, yo me encargo de cuidar a Hanna y mi papá —dijo su hija.

—Ok —dándole un beso en la mejilla a Hanna—. Nos vemos.

—Adiós, mi amor —dijo él dándole un beso.

—Te voy a extrañar —le habló ella.

—Yo también.

—Adiós, mami —dijo Aisha sonriendo.

—Adiós, mis amores —dijo ella; se fue para Canadá, tenía que hacer unas prácticas allá, luego volver. Hans estaría toda una semana con sus nenas, aunque la única que le daría problemas sería Hanna porque sabía caminar y hablaba un poco.

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En la clínica Johnson.

—Tengo que irme —dijo Maddie mirando a su esposo.

—Nos vemos —dijo Erick dándole un beso.

—Sí, te espero.

Chad con un bebé en sus brazos.

—Mira a mi princesita, está hermosa.

—Está muy hermosa, Iris —le dijo él.

—Igualita a su papá, pronto tendrá tres mesecitos —dijo Chad, orgulloso.

—Ya a mí me faltan dos meses para que nazca la bebé —dijo Erick entusiasmado.

—Sí, y la niña, ¿y cómo se va a llamar? —le preguntó curioso.

—Creo que Angélica —le soltó, no muy seguro.

—Está muy bonito.

—Sí.

Jasmín con Julieta acercándose a ellos.

Erick estaba cargándola.

—Mi princesita hermosa.

—Tío —dijo Julieta sonriendo.

—¿Cómo está la niña más hermosa? —preguntó Erick sonriendo.

—Biel.

—Vine, porque Alfred quiere que te encargues de Julieta por un rato, ya que vamos a llevar a Bruno al doctor —le explicó ella.

—Claro que sí —le dijo sonriendo.

Erick cargándola.

—¿A qué hora la pasas a buscar?

—A las 12:30 pm —le dijo Jasmín.

—Ok.

—Hola, hermosa —le dijo Chad acercándose a su sobrina.

—Adiós —le habló Jasmín y se fue.

—Pobre Jasmín y Alfred, Bruno salió enfermizo —comentó Erick.

—Sí —dijo Chad tratando de dormir a Chiara.

—Nos vemos, vamos a jugar —le dijo sonriéndole a la pequeña.

—Shi —le habló encantada.

Erick se fue con Julieta para el consultorio.

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En la casa Johnson Collins.

—Aisha, es hora de hacer la tarea —le dijo su padre.

—Ya la hice.

—Ok, bueno, vamos a ver qué hacemos —dijo sin saber qué hacer.

En eso, Hanna comenzó a llorar.

—¿Qué pasó, princesa? —le preguntó él acercándose.

Hanna estaba llorando.

—¡Mami!

—Mami está de viaje —dijo con cariño.

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En el avión

Taisha estaba pensativa.

—Es difícil dejar a mis nenas solas.

—Estás muy pensativa —le habló un hombre.

Taisha estaba mirándolo.

—Eh.

—Hola, soy Alan —dijo sonriendo.

—Soy Taisha —habló ella.

—¿Pensando en el novio?

—No, para nada, estaba pensando en mis hijas y en mi esposo —le respondió. Miró al hombre de cabello castaño; no era feo, pero jamás se compararía con su amado Hans.

Alan estaba asombrado.




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