Mi gran sorpresa

Capítulo # 48

Capítulo # 48

En la casa Johnson Collins.

Aisha estaba tan emocionada.

—Ojalá que sea un niño —comentó Aisha.

—Yo también quiero que sea un niño —aclaró Hans.

—¿Y si es una nena? ¿Qué van a hacer? —preguntó ella cruzando los brazos.

—Quererla —respondió su hija.

—Quererla —apoyó su esposo.

—Aja —dijo sin estar convencida.

—Mami —habló Hanna tirándole los brazos.

Taisha le iba a cargar, y Hans lo impidió.

—Pero…

—Estás embarazada, no la puedes agarrar —le recordó él con suavidad.

—Mami —dijo la pequeña con ganas de llorar.

—Mi amor, mami, no puede. Está esperando un bebé —explicándole a su princesita.

—Be.

—Sí —dijo él sonriendo.

—Mi amor, lo siento —dijo Taisha mirando a su bebita.

—Taisha, siéntate, para ponértela en las piernas —le dijo él.

—Ok —dijo sentándose.

Hans se la colocó en las piernas.

—Ya puedes estar con mamá.

—Mami —dijo volteándose y dándole besos en la mejilla.

—Mi hermosa —comentó abrazándola con amor.

—Papi, ¡quiero comer pizza! —exclamó Aisha.

—Vamos a comer pizza —dijo sonriendo.

—Yo no quiero —habló su esposa.

—Ok, entonces compró dos cajas —le dijo él.

—Ok.

Hans llamó a la agencia de pizza; a los diez minutos había llegado su pedido. Comieron Hans y las niñas mientras Taisha se había hecho algo ligero porque no quería abusar en su embarazo.

Los días pasaron, Taisha les dijo a sus hermanas de su nuevo embarazo y se sorprendieron, estaban felices con la noticia. En los días siguientes, Taisha se había sentido cansada y con muchas náuseas, pero nada de alarmarse. Taisha tenía casi tres meses de embarazo.

—Vamos, Aisha, es hora de irte a la escuela —le dijo Taisha.

—Sí, vamos, mami —dijo sonriendo.

—Hanna, vámonos —habló agarrándola de la mano.

—Shi.

Taisha dejó a Aisha en la primaria y luego se fue para la casa de Olivia a ver a la pequeña Odette.

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En la clínica.

—Hola, Hans —dijo Erick.

—Hola, ¿cómo estás? —preguntó él.

—Bien pensé que la bebé nos iba a dar guerra, pero no, todo lo contrario —comentó feliz y orgulloso.

—Me salió tranquila la sobrina —dijo sonriendo.

—Sí, es tranquilita.

—Me alegro, así era Hanna cuando estaba recién nacida —le dijo nostálgico.

—Sí, me imagino.

—Sí, me extraño el cambio de Maddie con el nombre de la bebé —comentó mirándolo.

—Sí, Melody es precioso.

—Sí, es lindo —dijo alegre.

—Te dejo, voy a comenzar con mi turno —dijo él alejándose.

—Ve.

—Adiós.

—Adiós —dijo Hans.

Erick se fue para su oficina; Hans se había ido para el laboratorio a ver unos exámenes.

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En la casa Smith Collins.

Taisha con Odette en sus brazos.

—Está hermosa.

—Sí, y come demasiado. Adam está asombrado —comentó Olivia sonriendo.

—Es que sacó el apetito de su tía —le dijo Taisha riéndose.

—Eso no cabe duda.

—Ja, ja, ja.

—¿Y cómo te has sentido? —le preguntó su hermana.

—Bien, lo normal.

—Cuídate, Taisha —le pidió.

—Sí, hermanita, tengo que irme. Hanna deja de jugar con Andrés para irnos.

—Shi —dijo alejándose de su primito.

—Hanna, tan obediente —comentó su tía asombrada.

—Por los momentos —dijo su hermana.

—Ve con cuidado —dijo su hermana.

—Sí, me voy en auto —le comunicó.

—Ok.

Taisha se fue en el auto; al llegar, Hanna se fue a dormir un rato. Taisha comenzó a preparar la comida; Hilary no estaba trabajando con ellos.

Taisha decidió quedarse en la casa y no trabajar, porque no quería arriesgarse en el embarazo; al rato llegó Hans con Aisha.

—¡Mami! —exclamó Aisha abrazándola.

—Hola, mi hermosa, yo estoy bien —le dijo sonriendo.

—¿Y Hanna? —preguntó su hija mayor.

—Está dormida —dijo ella.

Hans quitándose la chaqueta.

—Yo voy a darme un baño.

—Ok, mi amor.

Hans subió las escaleras, se fue a darse un baño; al rato salió. Taisha se sentía algo extraña.

—Aisha, ahora vengo —le dijo alejándose.

—Ok, mami —dijo Aisha.

Taisha subió las escaleras y se metió en el baño.

—Voy a ver qué pasa —dijo; cuando comenzó a quitarse el pantalón, se asustó—. Dios mío, sangre. ¡Estoy sangrando, no puede ser! ¡Hans! —gritando.

Hans entró al baño desesperado.

—¿Qué pasó? Taisha.

Taisha estaba llorando.

—Estoy sangrando mucho.

Hans estaba asustado.

—¡¿Qué?!

—¡No lo quiero perder! —le dijo alterada.

—Claro que no —dijo cargándola y acostándola en la cama—. Voy a llamar a una ambulancia, no llores.

Taisha solo movió la cabeza.

Hans llamó de su celular a la clínica; llegaron a los quince minutos. Aisha estaba asustada por lo que le estaba pasando a su mamá.

Al llegar a la clínica, atendieron a Taisha inmediatamente para detener la hemorragia.

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En la casa Harris Johnson.

Maddie con la bebé en sus brazos.

—Princesita, que ya es hora de tu comida.

La pequeña Melody tenía bien abiertos sus ojos azul cielo a pesar de que solo tenía una semana de haber nacido; en su cara blanca como la nieve, se le notaba que tendría buen carácter.

Maddie estaba sonriendo.

—Parece que no te molestas tan fácilmente, en eso saliste a tu mami —le dijo. Melody solo bostezó—. Cuando llegue papá, se lo digo —comentó dándole un beso en la cabecita; en eso sonó el timbre, caminando con cuidado, y abrió la puerta—. Papá.

—Hola, mi linda —dijo dándole un beso a Maddie y a la pequeña.

—Qué alegría verte. ¿Le quieres dar el tetero a Melody? —le preguntó su hija.

—Claro que sí.

—Toma —dijo dándosela con cuidado.

Mark agarrándola.

—Vamos a comer —dijo sonriendo.

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En la clínica.

Chad caminando en donde estaba Hans.




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