Mi Reino Por Un Amor

Capítulo 17

Luego de tomar la decisión de regresar a casa, Christina se preparó mentalmente mientras empacaba sus cosas. Cada artículo que guardaba en su maleta parecía pesar más con cada recuerdo de los últimos días. Cuando finalmente llegó a casa, vio a su padre esperándola con una mezcla de alivio y alegría en los ojos.

- Papá... - dijo Christina, mirándolo directamente pero con un deje de desconfianza en su voz.

Alexei se acercó rápidamente y la abrazó con fuerza.

- Christina, hija mía, estoy tan contento de que hayas regresado. Te he extrañado mucho.

Gila, que había estado preocupada en silencio durante todo este tiempo, se acercó tambaleándose emocionalmente.

- Gracias a Dios que estás de vuelta, mi niña. He estado muy preocupada por ti.

Christina devolvió el abrazo de su padre y luego miró a Gila con una sonrisa leve, agradecida por su preocupación.

- Papá, no puedo fingir que todo está bien de repente. Sigo enojada contigo por todo lo que pasó - admitió Christina, con un nudo en la garganta.

Alexei la miró con tristeza pero asintió con comprensión.

- Lo sé, cariño. Todo lo que hice fue porque te quiero y quería protegerte, aunque no siempre lo hice de la mejor manera.

En ese momento, Natasha llegó a la casa, observando la escena con cautela. Christina la vio y se apresuró a hablar con ella.

- Natasha, necesito disculparme contigo. Estaba celosa y no quería compartir a mi padre con nadie más. Pero he pensado mucho en todo esto y entiendo que él necesita tener a alguien a su lado, especialmente cuando yo no puedo estar aquí - expresó Christina sinceramente.

Natasha, con lágrimas en los ojos, se acercó a Christina y la abrazó.

- Christina, gracias por decirme esto. Estoy aquí para ser amiga tuya, no para ocupar el lugar de tu madre. En mí tendrás siempre a alguien en quien confiar y a quien recurrir.

Christina devolvió el abrazo de Natasha, sintiendo un peso aliviado en su corazón. Era un paso hacia la reconciliación y hacia la aceptación de un cambio en su vida familiar.

El ambiente en la casa se suavizó con las palabras sinceras y el abrazo compartido.

Estaban todos sentados en el comedor, el aroma de un delicioso almuerzo llenando la habitación. El ambiente, aunque un poco tenso por la reciente vuelta de Christina, era cálido y acogedor. Alexei y Natasha compartían miradas significativas, como si estuvieran esperando el momento adecuado para compartir una noticia importante.

Christina estaba concentrada en su comida, disfrutando del sabor casero que tanto había extrañado. De repente, Alexei dejó sus cubiertos y sostuvo la mano de Natasha, atrayendo la atención de Christina.

- Christina, cariño, Natasha y yo tenemos algo muy importante que anunciarte - dijo Alexei, sus ojos brillando con una mezcla de nervios y felicidad.

Christina levantó la vista, dejando de comer y centrándose completamente en su padre. Su corazón latía con curiosidad y una pizca de ansiedad. Natasha apretó la mano de Alexei con cariño, ambos compartiendo una sonrisa antes de hablar.

- Nos vamos a casar - anunciaron al unísono, sus voces llenas de emoción.

Por un momento, Christina se quedó en silencio, procesando la noticia. Luego, una amplia sonrisa iluminó su rostro. Ver a su padre tan feliz, después de todo lo que habían pasado, le llenó de alegría.

- ¡Felicidades, papá! ¡Felicidades, Natasha! - exclamó Christina, levantándose de su asiento y rodeándolos con un abrazo.

Alexei y Natasha la abrazaron con fuerza, los tres sintiendo una conexión renovada y un nuevo comienzo como familia. Gila, que había estado observando desde la cocina, se secó una lágrima de felicidad y se unió a ellos en la mesa, aplaudiendo y ofreciendo sus mejores deseos.

- ¡Esto es maravilloso! - dijo Gila con una sonrisa, sirviendo más jugo para todos. - ¡Vamos a brindar por esta hermosa noticia!

Christina tomó su vaso y levantó un brindis junto a los demás.

- Por la felicidad de papá y Natasha, y por nuestra familia - dijo, su voz llena de sinceridad y esperanza.

El comedor se llenó de risas, felicitaciones y una sensación de unidad. Aunque el camino había sido difícil, en ese momento todo parecía perfecto, y Christina se sintió agradecida por la oportunidad de empezar de nuevo con su padre y su nueva madrastra.

Después del brindis y las felicitaciones, el ambiente en el comedor se tornó más relajado. La comida continuó entre risas y conversaciones animadas. Alexei, sintiéndose más tranquilo, decidió aprovechar el momento para abordar un tema importante.

- Christina, ¿has pensado en lo que quieres hacer ahora? - preguntó Alexei, su tono suave pero lleno de interés genuino. - ¿Tienes planes de volver a Londres?

Christina, que estaba saboreando un bocado de su plato, dejó sus cubiertos y miró a su padre. Había estado reflexionando mucho durante su tiempo sola, y aunque había encontrado cierta paz en su pequeño piso y trabajo, sabía que su verdadero hogar y propósito estaban más allá de esas paredes.

- Sí, papá - respondió Christina con firmeza, sus ojos reflejando determinación. - He decidido que volveré a Londres. Hay cosas que quiero y necesito hacer allá.

Alexei asintió, comprendiendo la importancia de su decisión.

- Me alegra escuchar eso - dijo, sonriendo. - Londres te ofrece muchas oportunidades y sé que harás cosas increíbles. Solo quiero que sepas que siempre tendrás un hogar aquí, con nosotros.

- Gracias, papá - respondió Christina, sintiendo una mezcla de emoción y alivio. - Esto no es un adiós, solo un hasta luego. Estaré en contacto y vendré a visitarlos siempre que pueda.

Natasha, que había estado observando la conversación en silencio, intervino con una sonrisa.

- Y recuerda que siempre tendrás una amiga en mí, Christina. Estaremos aquí apoyándote en cada paso que des.

Christina asintió, agradecida por el apoyo de ambos.




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